Vicentin atraviesa una de las crisis más graves de su historia; la preocupación que comenzó a fines de 2019. Ahora sumó nuevo capítulo: el directorio decidió frenar toda actividad industrial y cerrar sus dos plantas, ubicadas en Ricardone y Avellaneda, en Santa Fe.
Según se informó este sábado, la paralización fue ocasionada por la falta de contratos para procesar mercadería, en un contexto marcado por la incertidumbre judicial. Más de 1.000 empleos podrían ser puestos en riesgo, mientras que la operatoria de las fábricas ha sido suspendida debido a lo que la empresa calificó como "la imposibilidad de obtener contratos de fazón en tiempo oportuno".
Vicentin, complejo industrial en Avellaneda / Gentileza Clarín
Vicentin, complejo industrial en Avellaneda / Gentileza Clarín
A través de un comunicado, desde el directorio se indicó que la medida fue tomada para proteger los activos de la compañía, con la esperanza de que la situación pueda ser revertida. “Se continuará en diálogo con todas las partes interesadas", expresaron al tiempo que se recordó que una propuesta de solución ya había sido presentada hace más de tres años, con el respaldo mayoritario de los acreedores.
“Una salida clara, concreta y tangible fue ofrecida y respaldada por mayorías contundentes, y, pese a ello, se ha llegado a una situación extrema que genera incertidumbre tanto para la empresa como para la comunidad”, lamentaron los voceros de la firma.
Ante este panorama, Vicentin se encuentra envuelta en un prolongado proceso judicial, luego de que la homologación del concurso preventivo fuera trabada tras un fallo adverso de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe. Más de $400 millones en deudas están siendo reclamados, mientras que el futuro de la compañía y sus trabajadores permanece incierto.