Si te gustan las recetas rápidas y un postre irresistible, este flan de leche condensada es la opción ideal. Con pocos ingredientes y sin complicaciones, podés hacer un flan casero con una textura suave y un sabor increíble. Además, es perfecto para esos momentos en los que querés algo dulce sin pasar horas en la cocina.
Colocá las tres cucharadas de azúcar en una sartén y calentá a fuego medio. No lo mezcles, simplemente dejá que el azúcar se derrita hasta volverse un caramelo dorado. Cuando esté listo, volcá el caramelo en las flaneras o en un molde grande, cubriendo bien la base.
2. Preparar la mezcla del flan
En un bowl, batí los huevos junto con la leche condensada y la leche común. Revolvé bien hasta que todo quede bien integrado y sin grumos.
3. Cocción al baño maría
Verté la mezcla en las flaneras y llevá al horno precalentado a 180°C. Cociná a baño maría durante aproximadamente una hora.
4. Enfriar y desmoldar
Cuando esté listo, dejá que el flan se enfríe a temperatura ambiente y luego guardalo en la heladera por unas horas. Para desmoldarlo fácilmente, pasá un cuchillo por los bordes y sumergí la base del molde en agua caliente durante unos segundos.
Tips para un flan perfecto
- Si querés una presentación más elegante, usá un molde en forma de corona de 20 cm.
- El tiempo de cocción puede variar según el horno, así que controlá que el centro del flan esté firme pero cremoso.
- Gracias a la leche y los huevos, este postre aporta calcio, proteínas y vitamina D, además de ser una fuente de energía rápida.