5 de abril de 2025 - 00:15

Diego Aguilar: "En Mendoza, con muchos menos esfuerzo que en Chile, conseguimos cerezas primicia"

El titular de la Cámara de Cerezas de Mendoza explicó las ventajas de la producción local, pero también mencionó los desafíos que sigue enfrentando el sector.

A principios de semana, las inscripciones habían superado lo previsto, al punto que, para el día de campo -el encuentro incluye una jornada de disertaciones y otra en una finca- tenían un cupo de 50 personas y habían superado los 100 inscriptos. Aguilar subrayó que contribuyó mucho a esto la labor de extensión del Departamento de Agronomía, de la Facultad de Ciencias Agrarias. Sumó que el seminario no sólo es internacional por los disertantes, sino por los asistentes, que incluyen personas de Chile, Perú e, incluso de Estado Unidos.

- ¿Qué implica para los productores este encuentro?

- Estamos contentos porque este va a ser el cuarto seminario que se realiza en la provincia de manera ininterrumpida. Vienen algunos disertantes de Chile, como es habitual, y vamos a tratar distintas temáticas (la entrevista fue previa al seminario). Sobre todo, es muy interesante la parte de la zonificación. Vienen especialistas en planificar en dónde se tienen que cultivar cerezas para que sean tempranas; otros que van a hablar sobre nuevas variedades, que tiene que ver con el sector viverista; e investigadores de la UNCuyo van a hablar sobre algunos ensayos y trabajos que están haciendo.

Al día siguiente (el viernes), tenemos un día de campo, que también es muy bienvenido, sobre todo por los agrónomos del grupo, porque comparten e interactúan con las experiencias de otros productores. Y está otra parte, que también a todos nos interesa, que es el intercambio de contactos, de nuevas experiencias que se generan en los breaks y en el almuerzo, que está bueno porque uno conoce también la realidad de otros sectores.

A pesar de la mejora en los precios, cada vez hay menos cerezas

- Desde la cámara han viajado en más de una ocasión a Chile y han venido expertos a Mendoza…

- Sí, hay mucha expectativa de escucharlos, para ver qué pueden aportar desde lo productivo, pero también de la faceta comercial. Este año tuvieron muchos problemas por lo temprano del año nuevo chino, los precios cayeron y esto terminó afectando a los productores de la Patagonia. Creemos que la fruta primicia es la salida para la producción de cereza de Mendoza, para escapar al inmenso volumen que exporta Chile y que sigue creciendo.

- ¿Cuánto antes que en Chile puede salir la cereza mendocina?

- Chile tiene la producción más temprana en Ovalle, cerca de La Serena, que sale el 20 de octubre. Nosotros salimos en la misma fecha, pero ellos tienen muy poco volumen de cereza primicia y pocas posibilidades de ampliar la producción, porque no tienen agua ni tanta superficie. En Mendoza, con mucho menos esfuerzo, conseguimos los mismos resultados, lo que hace que sea atractivo incluso para los mismos chilenos.

Hemos recibido visitas de gente de Chile interesada en hacer montes tempranos, como en Ovalle, pero acá, porque demanda menos inversión. Allá, por ejemplo, tienen que usar carpas que den sombra para sumar horas de frío. Hay manejos tecnológicos que son caros y en la provincia no son necesarios, porque las condiciones son más apropiadas.

El gran volumen de producción de cereza chilena -es el principal exportador del mundo- se da a partir del 20 de noviembre. O sea que, hasta esa fecha, llegamos a un mercado ávido de recibir cerezas y que no está saturado.

Este año, se presentó un problema, que fue que el año nuevo chino, que es lunar y va cambiando de fecha, fue el 29 de enero y, para poder vender la fruta, llegó demasiada cereza a los mercados del sudeste chino y los saturaron (Nota: quedaron contenedores varados en los puertos, con producto que se echó a perder). Los precios cayeron, porque, además, no fue buena la calidad, y no se levantaron más en toda la temporada.

- En Mendoza, ¿está creciendo la superficie cultivada con cereza?

- Ha aumentado un poco. Hay algunas plantaciones nuevas, de uno o dos años, tres inclusive. Vamos a encarar un nuevo censo, pero calculamos que se han sumado unas 50 hectáreas a las 690 que había en el último relevamiento. Y hay proyectos de plantar bastantes más, lo que es alentador. Estamos viendo que hay gente interesada en plantar superficies importantes.

Cerezas: anticipan una temporada con alta calidad y buen volumen

- ¿El costo es una barrera de acceso?

- El cultivo tiene una inversión inicial importante, de US$ 100 mil por hectárea durante los primeros cuatro años, porque hay que instalar sistema de riego, de control de heladas, dependiendo de la zona de cultivo, cobertores para lluvias y hay que plantar una alta densidad de plantas, con variedades que suelen tener royalty. Además de la fertilización y los sistemas de conducción modernos, que demandan mucha mano de obra en los primeros tres o cuatro años. Pero después, el mantenimiento demanda unos US$ 15 mil anuales, para obtener unos 10 mil a 12 mil kilos por hectárea.

- ¿Cuáles siguen siendo los desafíos para el sector?

- Correr la barrea fitosanitaria de la mosca del Mediterráneo hacia el norte. Hay que trabajar mucho en esto, pero es realizable. Está trabajando el Iscamen en programas para declarar temporalmente libres algunos predios de la zona norte, aislados de zonas urbanas y otros cultivos.

La ventaja del cultivo del cerezo es que escapa un poco al ciclo biológico de esta plaga, porque comenzamos a cosechar el 15 de diciembre, que es cuando las moscas empiezan a depositar los huevos. Teóricamente, no habría larvas de mosca en la fruta comercial, pero, internacionalmente es considerado hospedero. Ojalá se consiga pronto eso, como también el status de libre para los oasis Norte y Este.

Pero Mendoza tiene también un problema de calibre. No alcanzamos calibres grandes, comerciales, que cada vez demandan más ciertos mercados. Y eso tiene que ver con una cuestión de manejo y variedades. Por eso, en el seminario fueron incluidos temas como fertilización, poda, manejo. No son costumbres que estén muy arraigadas, porque incrementan el costo, pero a veces es la salida. Y las certificaciones de calidad. Cuesta que la gente se anime a certificar Global Gap y normas de calidad, que se piden sobre todo en Europa. Son temas en los que hay que trabajar mucho, tranqueras adentro.

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