4 de abril de 2025 - 15:35

Atrapados: quiénes son los dos actores mendocinos que actúan en la serie más vista de Netlix

La serie rápidamente se convirtió en un suceso en la plataforma de la N roja, desplazando a la más vista hasta el momento (Adolescencia). En el elenco de esta gran producción se destacan dos actores de Mendoza. ¿Los conocías?

La semana pasada se estrenó en Netflix, la plataforma de la N roja, la serie Atrapados, una adaptación de la novela Caught, de Harlan Coben. No es la primera vez que Netflix apela a alguna de las obras de este escritor norteamericano, nacido en New Jersey hace 62 años, y especialista en la creación de thrillers que aúnan el argumento atractivo con la eficacia técnica a la hora de narrar. Así lo corroboran otras de sus novelas como No hables con extraños, Refugio o Ni una palabra, las cuales también pasaron rápidamente del libro a la serie o el filme.

Lo que tiene de particular esta vez la serie es no sólo que se convirtió en la más demandada, sino que cuenta con dos actores de Mendoza en su nutrido y destacado elenco.

Mike Amigorena
Mike Amigorena el mendocino también actúa en Atrapados.

Mike Amigorena el mendocino también actúa en Atrapados.

En Atrapados, devenida en serie de 6 capítulos, autor y plataforma exploran una nueva modalidad de producción, ya que la historia y los personajes han sido trasplantados al ámbito latinoamericano y más específicamente a la Argentina. Para ello, Coben trabajó con los guionistas locales Ana Cohan, Miguel Cohan, María Meira y Gonzalo Salaya, mientras que la producción a la hora de repartir roles confió en un pleno de actrices y actores argentinos, como Soledad Villamil, Juan Minujin, Fernán Mirás, Matías Recalt y Alberto Amman, entre otros. Entre ellos, se destaca además la participación nada menos que de dos artistas mendocinos, que son Mike Amigorena y Tania Casciani.

Atrapados, que se ha estrenado en 190 países y se mantiene actualmente como la serie más vista a nivel global de habla no inglesa, desarrolla la historia de Ema Garay (Soledad Villamil), una periodista que investiga la desaparición de Martina, una joven violinista de 16 años. La búsqueda de Ema la lleva a descubrir escabrosas situaciones de acoso cibernético y bullying entre las familias de un pueblo ubicado en los bellos y fríos paisajes barilochenses.

Tania Casciani y Harlan Coben
La actriz mendocina, en la presentación de la serie Atrapados, junto al autor Harlan Coben (Netflix).

La actriz mendocina, en la presentación de la serie Atrapados, junto al autor Harlan Coben (Netflix).

La palabra de una actriz mendocina de la serie

Según Tania Casciani, entrevistada por Los Andes, el propósito tanto de Coben como de los guionistas fue el de “buscar la particularidad de cada país, de cada lugar, intentando dar las notas locales para que no sea solamente una historia que podría ser en cualquier lugar del mundo incrustada en una geografía determinada”.

—¿Y cuál es tu rol en la serie?

—A mí me toca interpretar a Isabel, que es la madre de un adolescente que no solamente sufrió una situación de acoso cibernético, sino que esto también se concretó en una vivencia. Me tocó interpretar varias escenas bastante jugadas, digamos, emocionalmente. Lo cual fue un desafío maravilloso para mí como actriz.

—¿Cómo fue que te convocaron para esta producción?

—A fines del 2023 me contactaron del equipo de casting de la serie. Me habían visto en Muere monstruo muere, la película de Alejandro Fadel, y en La calma, que es una película que protagonizo y que dirigió Mariano Cócolo. Hice dos castings virtuales, uno grabado y otro sincronizado por Zoom. Y bueno, en el mes de febrero de 2024 empezó el proceso de ensayos y de preproducción.

—¿Y cómo fue trabajar en una producción tan grande y con actores tan reconocidos como Soledad Villamil, Juan Minujin, Fernán Mirás?

—Fue desafiante porque, bueno, una los ha visto en la tele toda la vida y siempre hay una admiración por su trabajo. Y la sorpresa fue encontrarme con gente muy generosa, muy cálida, muy humilde, con la que se podía trabajar de igual a igual, con los mismos miedos, con las mismas preguntas sobre el trabajo, con la misma dedicación.

—Vos venís del mundo del teatro… ¿Cómo fue ese salto que hiciste al cine?

—Vengo del mundo del teatro desde muy chiquita, desde los 10 años más o menos. Después empecé a incursionar un poco en el audiovisual. A mí me gusta pensar que eso fue gracias a un contexto, digamos, gracias a que se empezaron a filmar series en las provincias. Si en algún momento no hubiera habido una Ley de Medios, que favoreció la producción en cada territorio de producciones audiovisuales, yo no estaría hoy estrenando esta serie de Netflix. Gracias a estímulos como ese, los actores y las actrices tuvimos la posibilidad de aprender este lenguaje que tiene cosas en común con el teatro, pero que es otro lenguaje. Hay una materia prima, podríamos decir, en común con la actuación en el teatro —el cuerpo, las emociones, los gestos—, pero la forma de llevarlo adelante es totalmente distinta. Y bueno, en mi caso, fui medio metiéndome así, con mucha curiosidad y muchas ganas de aprender y mucha caradurez también. Fui haciendo un caminito con algunas oportunidades que se me dieron, como Muere monstruo, muere. O proyectos más chiquitos, proyectos independientes, series, cortometrajes, cosas grabadas acá, cosas grabadas en otros en otras provincias.

—El mundo del teatro en Mendoza pareciera tener como un techo. Hay muchos actores que sienten mucha adversidad, les cuesta llegar o proyectarse en trabajos como el que estás haciendo vos. ¿Qué podrías decirles?

—En la actualidad todos los oficios y profesiones estamos atravesando un momento de adversidad. Pero bueno, para los artistas es una moneda corriente. También es algo con lo que tenemos que aprender a convivir, con la adversidad. Soy muy consciente de que, bueno, hoy estoy acá estrenando esta serie en 190 países y mientras tanto sigo dando mis talleres, sigo trabajando en el hospital Notti, donde doy talleres de arte. Y me parece que esa esa idea de “pegarla” es medio una trampa, porque uno no llega a ningún lugar. Uno va en el camino y van sucediendo cosas. Nunca hay que dejar de formarse, nunca dejar de hacer, siempre dejarse guiar por la curiosidad y también tener constancia y la conciencia de aprovechar cuando los contextos son favorables. Porque también el proceso artístico o el camino del arte en la vida es muy largo. En mi experiencia ha ido todo muy a paso lento. Yo también he tomado decisiones jugadas como no irme a vivir a Buenos Aires, como seguir viviendo en Mendoza, como hacer mi carrera acá y darme la posibilidad de hacer algún proyecto afuera y volver y bueno, eso me ha llevado también otro tiempo. Tengo casi 40 años y la verdad es que recién hace un par de años que puedo decir que vivo de lo que hago.

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