Un informe nacional sobre educación puso en evidencia que Argentina ha logrado que más alumnos estén en la escuela secundaria. De hecho, es el país con mayor matrícula en la región entre los 7 estudiados: 94% de los chicos están en el colegio.
Es el país con más brecha entre sectores pobres y "pudientes". El nivel socioeconómico determina la calidad de los aprendizajes y las trayectorias.
Un informe nacional sobre educación puso en evidencia que Argentina ha logrado que más alumnos estén en la escuela secundaria. De hecho, es el país con mayor matrícula en la región entre los 7 estudiados: 94% de los chicos están en el colegio.
Se trata de uno de los objetivos primordiales que se han fijado las autoridades educativas los últimos años y algo en lo que las diversas gestiones en Mendoza se han enfocado.
Sin embargo, esto sucede en un contexto en el que se incrementan las brechas dentro del sistema, la eterna deuda. El informe “Matrícula y segregación escolar en América Latina: una mirada a la última década”, del Observatorio de Argentinos por la Educación, expresa que mientras en otros países las brechas por nivel socioeconómico decrecen, Argentina es el único país en el que aumentaron.
“En la última década aumentó la matrícula neta de la secundaria en América Latina, a su vez, la brecha de nivel socioeconómico entre los estudiantes que asisten a las escuelas de cada sector disminuyó o se mantuvo en todos los países, salvo en Argentina que es el único país en el que se profundizaron las diferencias socioeconómicas entre las escuelas privadas y estatales”, expresan en el informe los autores Emmanuel Vazquez (CEDLAS), María Sol Alzú y Leyre Sáenz Guillén.
El trabajo destaca las mejoras en América Latina, al referir que durante la última década aumentó la matrícula neta de la secundaria mientras que la brecha de nivel socioeconómico entre los estudiantes que asisten a las escuelas de cada sector disminuyó o se mantuvo en todos los países. La excepción fue Argentina, el único país en el que se profundizaron las diferencias socioeconómicas entre las escuelas privadas y estatales.
A partir de los datos de las pruebas PISA de 2012 y 2022, el informe analiza la distribución de estudiantes según su origen socioeconómico dentro de las escuelas en siete países de América Latina: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay.
El trabajo destacó un avance en un aspecto elemental: Argentina es el país de la región con la mayor tasa de matrícula neta en la secundaria. Refiere que 94% de los chicos asisten a la escuela, según los datos de 2022. Le siguen Perú (93%) y Chile (91%) En 2012, las tasas eran de 86% en Argentina y Perú y 84% en Chile. Otros países muestran avances pero moderados: Uruguay pasó de 81% en 2012 a 90% en 2022, mientras que Brasil evidenció el mayor incremento, pasando del 64% en 2012 al 80% en 2022. Colombia y México también mostraron mejoras, alcanzando el 86% y 83%, respectivamente. En contraste, el promedio de países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE ) se ubicó en 89%, por debajo de Argentina, Perú, Chile y Uruguay.
Pero por el contrario, Argentina muestra que esa inclusión no ha podido romper con las brechas dentro del sistema que determinan la calidad de los aprendizajes y las trayectorias. Es en ese plano que los expertos advierten que aunque más niños y adolescentes tienen acceso a la educación secundaria en la región, la segregación escolar por nivel socioeconómico (NSE) se mantiene como una característica estructural en América Latina.
“Si bien el acceso a la secundaria mejoró, los datos muestran que ese crecimiento no implicó necesariamente una mayor integración entre estudiantes de diversos extractos sociales”, advierte el trabajo. “La segregación escolar se debe tanto a factores internos del sistema educativo como a la migración de sectores favorecidos hacia la educación privada, impulsada por conflictos docentes y deterioro de la calidad en el sector público”, agrega.
Detalla que en América Latina, la segregación entre sectores de gestión fue del 23% en promedio en 2022, muy por encima del 5% registrado en los países de la OCDE.
Es en ese sentido que los investigadores manifiestan que en Argentina, las diferencias en la composición socioeconómica entre los sectores estatal y privado se ampliaron en la última década, reflejando una creciente diferenciación entre ambos sectores. “En otros países, como México, Chile y Brasil, estas diferencias se redujeron, sugiriendo una mayor convergencia en las condiciones socioeconómicas de los estudiantes de ambos sectores.
La mayor reducción de la brecha de nivel socioeconómico entre los estudiantes del sector estatal y privado se dio en México, con una caída del 51%, reflejando una significativa convergencia entre ambos sectores. Chile también mostró una marcada reducción del 44%, seguido por Brasil (-20%), Uruguay (-17%), Perú (-16%) y Colombia (-4%), lo que indica una tendencia general hacia una mayor integración socioeconómica en la mayoría de los países analizados. En contraste, Argentina fue el único país donde la brecha aumentó, registrando un incremento del 26%, lo que refleja una creciente diferenciación en la composición socioeconómica entre las escuelas públicas y privadas.
El informe advierte que esta segregación no solo perpetúa las desigualdades sociales, sino que también afecta la calidad educativa y la cohesión social.
“En Argentina, como en América Latina, el incremento en la inclusión educativa no ha venido acompañado por una mayor integración social dentro de las aulas. Por el contrario, se observa una creciente segregación entre las escuelas públicas y privadas”, explicó Sandra Ziegler, investigadora de Flacso.
Esto “deriva en entornos de aprendizaje cada vez más homogéneos y con menos oportunidades de interacción entre estudiantes de distintos contextos. Estas interacciones, sabemos, son clave para enriquecer los aprendizajes y promover una convivencia democrática”, agregó.
Los últimos años en Mendoza, se ha logrado mayor permanencia -menos abandono- lo que ha implicado una ampliación de la matrícula. Sin embargo, y tal cual expresan diversos estudios, las condiciones socioeconómicas de los estudiantes y sus familias son determinantes para su trayectoria y calidad de aprendizaje.
El año pasado, la Escuela de Educación de la Universidad Austral presentó el Indicador de Desigualdad de Trayectorias de Aprendizaje. Permite medir las diferencias en el logro de aprendizajes mínimos entre los estudiantes más y menos vulnerables a lo largo de su trayectoria escolar. Tras los análisis, mostró que hay una brecha muy notoria entre los dos extremos de la escala social, es más marcada en matemática que en lengua y se agrava en la secundaria. En ese segmento, se puso en evidencia que en matemática, en tercer grado, por cada chico del segmento más vulnerable que adquiere esos aprendizajes lo logra 1,47 no vulnerables. Ese mismo grupo, evaluado varios años después, en el último año del secundario, mostró que por cada estudiante del menor nivel socioeconómico que adquieren esos conocimientos esenciales, lo hacen 5,05 estudiantes del nivel más alto. Básicamente 5 veces más.
Aspectos como el acceso a libros en los hogares, las necesidades básicas insatisfechas, el nivel de formación y cultural de los padres y la valoración de la educación, se asocian al nivel socioeconómico y determinan las oportunidades y resultados de los chicos.
Otro dato que puede sumase, es que según una investigación también del Observatorio, en las escuelas más pobres hay más maestros suplentes y en Mendoza la brecha es mayor. En las escuelas primarias de la provincia más pobres, los suplentes aumentan en relación a la media del país y son 41% de los profesores mientras que en el cuartil más rico son 20%.
“Las brechas crecientes entre los sectores público y privado y la tendencia a socializarse en burbujas socioeconómicas no sólo amenazan la cohesión social futura, sino que también alimentan la desigualdad en el rendimiento académico”, destacó Natalia Krüger, investigadora de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y el Conicet.
Pero en este contexto, también aportaron una perspectiva positiva: "La tasa de natalidad ha descendido y las escuelas tendrán menos niños que atender. Esto puede representar una gran oportunidad de mejorar la escuela pública y detener la migración hacia las escuelas de gestión privada", planteó Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y la Universidad de San Andrés y profesora de la Universidad Austral.