2 de abril de 2025 - 00:05

Por qué las Malvinas son argentinas y qué recordamos cada 2 de abril

Cada 2 de abril, Argentina rinde homenaje a los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas. Más allá del conflicto bélico de 1982, la fecha reafirma un reclamo legítimo y persistente: las Malvinas son argentinas por derecho, por historia y por geografía.

Cada 2 de abril, la Argentina honra a los veteranos y a los caídos en la Guerra de Malvinas. Es una fecha cargada de memoria, dolor y reivindicación, en la que se recuerda el sacrificio de quienes lucharon por la soberanía nacional en las Islas del Atlántico Sur. Más allá de los hechos bélicos de 1982, la causa Malvinas representa una herida abierta y, al mismo tiempo, una convicción persistente: las Malvinas son argentinas por historia, por geografía y por derecho.

El 2 de abril de 1982, fuerzas argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas con el objetivo de recuperar la soberanía que el Reino Unido había usurpado por la fuerza en 1833. Pocos días después, el gobierno británico, encabezado por la primera ministra Margaret Thatcher, respondió con el envío de una fuerza militar para retomar el control del archipiélago y desplazar a las tropas argentinas.

La escalada de tensiones derivó en un conflicto bélico que, aunque breve —duró aproximadamente dos meses y medio—, dejó profundas heridas en el pueblo argentino. Como homenaje a quienes combatieron y especialmente a los 649 argentinos que perdieron la vida, el 2 de abril se estableció como el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, un feriado nacional inamovible que invita al recuerdo y a la reflexión.

¿Por qué las Malvinas son argentinas?

La soberanía argentina sobre las Malvinas se sustenta en una combinación de fundamentos geográficos, históricos y jurídicos.

Desde el punto de vista geográfico, las islas forman parte de la plataforma continental argentina: el lecho marino sobre el que se asientan está unido al continente sudamericano, especialmente a la región de la Patagonia. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), esta continuidad geológica otorga a Argentina derechos sobre los recursos naturales de esa zona, incluyendo hidrocarburos, pesca y biodiversidad marina.

En el plano histórico, cuando Argentina declaró su independencia en 1816, heredó los territorios que habían pertenecido al Virreinato del Río de la Plata, incluyendo las Islas Malvinas. Entre 1820 y 1833, nuestro país ejerció una soberanía efectiva sobre el archipiélago, con gobernadores designados, presencia militar, población civil y actividad económica. Esa presencia fue interrumpida por la ocupación británica ilegítima en 1833.

Desde el aspecto jurídico, el principio del uti possidetis iuris —reconocido por el derecho internacional— establece que los nuevos Estados independientes conservan las fronteras de las antiguas colonias. Bajo esta doctrina, las Malvinas estaban comprendidas dentro del territorio heredado por Argentina. Además, el argumento británico de la “autodeterminación de los pueblos” no puede aplicarse en este caso, ya que la población actual fue instalada por el Reino Unido después de la ocupación, y no se trata de una comunidad originaria del lugar.

Una causa nacional

La cuestión Malvinas trasciende cualquier coyuntura política y se ha convertido en una causa nacional reconocida por la comunidad internacional como un conflicto de soberanía aún no resuelto. La Argentina continúa reclamando por la vía diplomática sus derechos legítimos, con el respaldo de numerosos países y organismos internacionales que instan al Reino Unido a reanudar las negociaciones.

Recordar el 2 de abril no solo implica honrar a los veteranos y a los caídos. También es reafirmar, con convicción y respeto, el reclamo pacífico y firme por un territorio que forma parte de nuestra identidad y de nuestra historia. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

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