15 de octubre de 2026 - 21:54

"Nos sentimos abandonados por el mundo exterior": el crudo recuerdo de Eduardo Strauch, sobreviviente de la tragedia de Los Andes

A más de cinco décadas del accidente aéreo en la cordillera, uno de los 16 sobrevivientes recuerda cómo fueron aquellos días extremos, el momento del rescate y una experiencia que transformó su vida para siempre. "Soy mucho más fuerte de lo que creía".

El 13 de octubre de 1972 un impactante accidente conmocionó al mundo. El vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, con destino a Chile, se estrelló en la cordillera de Los Andes. De los 45 pasajeros solo 16 sobrevivieron. Uno de ellos, Eduardo Strauch, aún recuerda lo que vivió en la montaña y describe como experiencia que marcó su vida mucho más allá de la supervivencia.

En diálogo con Los Andes, Eduardo se sinceró sobre las emociones que sintió y que aún perduran en él. A 54 años del accidente, repasa las enseñanzas que le dejó ese momento y se sigue sorprendiendo al recordar la terrible hazaña que debieron atravesar durante 72 días.

"Hasta el día de hoy me sigue dando frutos y sigo mejorando mi vida. He encontrado el camino, que lo voy perfeccionando para ser más feliz y ahora lo estoy difundiendo", expresó.

Eduardo Strauch present su libro

Eduardo Strauch present su libro "Desde el silencio", en una charla abierta en el auditorio de la Legislatura de Mendoza.

En el 2012, Eduardo lanzó su libro "Desde el silencio", donde reconstruye aquella experiencia desde una mirada personal, recorriendo los momentos vividos en la montaña, las decisiones que debieron tomar para sobrevivir y las huellas que dejó aquella odisea.

Al respecto, el autor cuenta cómo fue su proceso para redactar el libro y qué lo impulsó para querer contar su historia al mundo. "Fue todo un proceso. Primero me fui dando cuenta de la importancia que tenía nuestra historia para otras personas. En las primeras charlas informales, un grupo de gente se quedaba agradecida, emocionada y me abrazaban. Pasó dos o tres veces en un período de pocos meses y dije: esta historia tengo que transmitirla, no la puedo dejar para mí".

El vuelo que cambió su vida

Al momento del accidente, Eduardo tenía 25 años y viajaba en el vuelo rumbo a Chile junto a sus primos, Daniel Fernández Strauch y Adolfo "Fito"Strauch, acompañados de amigos miembros del equipo de rugby Old Christians Club.

Era un viaje esperado, lleno de risas y anécdotas. Jamás se imaginaron que terminaría en una tragedia. Eduardo recuerda aquel primer día del accidente, cuando quedaron varados en la montaña, como un momento de incertidumbre y miedo que invadió a todos. Él, incluso, tenía heridas en su rodilla y parte del glúteo, pero en ese momento no le importó, sólo pensaba que debía sobrevivir.

"Nos fuimos adaptando a todo y es admirable cómo se adapta el ser humano. Si esa primera noche hubiéramos sabido que nos quedaban 70 días, no lo hubiéramos soportado", reflexionó.

Tragedia de Los Andes 54 años después.

Tragedia de Los Andes 54 años después.

La noticia que temían escuchar

La primer noche fue la más dura, pero todavía se aferraban a un hilo de esperanza: el pensar que no iban a pasar mucho tiempo allí hasta que la ayuda llegara. Hasta que llegó el día en que encontraron una pequeña radio a transistores y escucharon que la búsqueda se había cancelado.

El nerviosismo abundó, pero también existió un pensamiento presente: ya no hay que esperar en vano, si querían vivir, debían luchar solos. "Fue durísimo. Ese es uno de los tantos momentos duros. Cuando nos sentimos abandonados por el mundo exterior, nos indignamos, pero a la vez ya nos sentíamos muy fuertes. La parte buena fue que no podíamos seguir esperando ayuda externa. Debíamos empezar a pensar en cómo salir nosotros. Eso fue muy importante: no seguir perdiendo tiempo esperando", recordó Eduardo.

Trabajo en equipo y decisiones difíciles para sobrevivir

Un detalle importante que destaca Strauch es la importancia del trabajo en equipo, lo cual fue trascendental para que el grupo pudiera sobrevivir durante tanto tiempo. Además, el hecho de que muchos de ellos jugaban rugby juntos y tenían ese espíritu de compañerismo hizo que la situación se hiciera más amena.

"La mitad de los que íbamos habíamos jugado al rugby, pero éramos del mismo estrato sociocultural. Yo creo que eso fue muy importante. Hablábamos el mismo lenguaje, teníamos el mismo nivel de conocimientos. Éramos jóvenes y deportistas. Los que no jugaban al rugby igual eran deportistas y estaban fuertes físicamente, eso fue importantísimo. Sin duda que el rugby fue importante y también el espíritu de equipo, de todos para uno y uno para todos", señaló.

Para sobrevivir, los jóvenes debieron organizarse: racionar la poca comida que había, usar su ingenio para buscar abrigos y preparar a los que estaban física y mentalmente más capacitados para salir a buscar ayuda. El rol de Eduardo fue trascendental en el proceso, ya que tanto él como sus primos asumieron el liderazgo del grupo y debieron tomar una decisión muy díficil para cualquier ser humano: distribuir la carne de los compañeros fallecidos para seguir con vida.

Al respecto, Eduardo recuerda lo que significó tomar esa decisión en una situación extrema y fue tajante sobre los comentarios de personas que cuestionan el accionar. "Una vez que tomé la decisión, siempre estuve tranquilo. Nunca tuve cargo de conciencia ni una pesadilla. La gente que hace esos comentarios me da lástima porque se pone a hablar de cosas de las que no tiene ni la más remota idea", opinó.

Si bien el pensar que la experiencia que atravesaron los sobrevivientes puede ser traumática para cualquier ser humano, Eduardo recuerda que también sintió momentos de paz y tranquilidad y que el humor fue una herramienta muy necesaria para afrontar la situación.

"El humor fue fundamental y lo bien que hacía cuando lograbas que alguien te hiciera reír o decías algo y hacías reír. Muchos momentos al final, sobre todo cuando estábamos afuera con un tiempo bastante bueno, yo me acuerdo de disfrutar mucho más de un momento de naturaleza maravillosa", recordó.

La avalancha y una lucha psicológica

Sin dudarlo, el momento más díficil para Eduardo fue la avalancha, la cual enterró el fuselaje en donde estaban resguardados y llenó su interior de nieve, dejando únicamente un metro de espacio libre entre la nieve y el techo.

"En ese momento me sentí muerto. Esos tres días enterrados bajo un metro de nieve y viviendo con los cuerpos que habian muerto en la avalancha. Casi sin luz, casi sin espacio. Eso también, cuando lo veo en la película pienso ¿cómo pudimos vivir eso y no enloquecer?", reflexionó.

Más allá del miedo y la incertidumbre, el pensamiento particular que compartían los sobrevivientes era la fortaleza, las ganas de sobrevivir y el negarse a que la situación los derrotara. Al respecto, Eduardo asegura que todavía le asombra la fortaleza que puede alcanzar el ser humano en situaciones extremas, especialmente la resistencia psicológica.

El trabajo en equipo: una herramienta fundamental para la supervivencia en la montaña.

El trabajo en equipo: una herramienta fundamental para la supervivencia en la montaña.

"Soy mucho más fuerte de lo que creía. Creía que mi límite estaba acá, pero mi límite está mucho más allá. Eso nos fue pasando a todos. Yo llego a la conclusión que la mente es muy sabia, que acá en la civilización la mente es muy negativa y siempre nos está atacando. Pero allá funcionó maravillosamente. Yo quedé en stand by, metido en ese pozo oscuro y nunca tuve sensación de enloquecer", señaló.

En su reflexión, Eduardo también recuerda un detalle que lo mantenía vivo mentalmente y que le daba fuerzas para avanzar y no rendirse: el reencontrarse con sus seres queridos. "Estaba pensando un poco en mis hijos, en mi mujer, en mi familia. Pensaba: voy a salir de esta sin duda, voy a salir mejor, más fortalecido". recordó.

Una conexión con la montaña para siempre

Luego de 72 días de terror, angustia y hambre, llegó la ayuda que tanto habían esperado. Ese momento, Eduardo lo recuerda como el más feliz de su vida. "Cuando nos rescataron sentimos el orgullo y la satisfacción de haberlo logrado solos. Sin ayuda de nadie, sin recursos. Solo nuestra inteligencia, creatividad, mente, amistad y solidaridad".

Hoy, a 54 años del accidente, Eduardo no recuerda aquel momento con temor, tristeza o angustia, sino que lo convirtió en parte de su vida e incluso ha regresado 23 veces a la montaña para no perder la conexión que tiene con ese lugar. "Viví los momentos más intensos de mi vida, los más tristes, con mayor alegría. La montaña es muy importante en mi vida. Nunca quise desconectarme de ella, tengo un cordol umbilical unido a la cordillera", afirmó.

La mirada de Eduardo sobre La Sociedad de la Nieve

La historia conmocionó al mundo entero e inspiró a cineastas para la elaboración de numerosas películas y documentales. Una de las más impactantes es la película de Netflix "La Sociedad de la Nieve" de Juan Antonio Bayona, que reconstruyó la tragedia de Los Andes desde una perspectiva íntima y visceral.

Al respecto, Strauch elogió el trabajo del director y la cercanía que tuvo con los verdaderos protagonistas. "La historia está muy bien contada. El director estuvo 7, 8 años en contacto con nosotros, yendo al Uruguay, a grabarnos, a preguntarnos detalles, impresionante el trabajo que hizo. Hasta el último día estuvo filmando y me mandaba fotos preguntándome detalles de la ropa, de los sonidos, de los olores. Quedé encantado con la película", opinó.

"La sociedad de la nieve", película de Netflix de 2023 basada en la historia de la tragedia de Los Andes.

El trabajo de actuación, guion, vestuario e iluminación lograron que la película contara de una manera realista lo que vivieron los supervivientes en Los Andes. Para Eduardo, el proyecto significó volver a conectar con aquellos recuerdos. "Me movilizó mucho, pero todo el dolor, el sufrimiento y el trauma lo fui superando y lo dejé atrás hace tiempo. Me quedo ahora con todas las cosas que me sirven de esta experiencia", concluyó.

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