El relevamiento de 2026 se llevó a cabo entre junio y julio mediante una encuesta autoadministrada en línea a una muestra nacional representativa de 1.077 mujeres mayores de 18 años de las seis regiones del país: Buenos Aires, Centro, Cuyo, Noroeste (NOA), Noreste (NEA) y Patagonia.
“Su valor no reside únicamente en los datos obtenidos, sino en su capacidad de servir como base para decisiones y acciones que impulsen cambios concretos”, resalta la organización. “La concientización, junto con otras acciones fundamentales, contribuye y genera las condiciones para el diagnóstico temprano y la reducción de muertes por cáncer de mama”, recalcan.
El contexto médico es categórico: el cáncer de mama es la principal causa de mortalidad por tumores malignos en mujeres en el país. En contraposición, la evidencia científica confirma que esta patología es curable en más del 90% de los casos, si se diagnostica en sus estadios iniciales.
Los principales resultados del Índice de Concientización sobre Salud Mamaria 2026, una herramienta desarrollada por Avon y la Fundación Instituto Natura. Gentileza.
“Sin embargo, la persistencia de una elevada tasa de mortalidad en el territorio nacional no responde a una limitación de la medicina moderna, sino a demoras estructurales en la llegada a tiempo al diagnóstico, la dispersión de la información médica y la existencia de marcadas desigualdades en el acceso a la atención sanitaria. Bajo esta realidad, abordar la salud mamaria en la Argentina trasciende el plano estrictamente clínico para consolidarse como un imperativo de equidad, alfabetización sanitaria y pleno ejercicio de los derechos garantizados por la legislación vigente”, remarca el informe.
En la práctica, cuidarse sigue siendo un desafío que depende de información clara, tiempo, recursos, cercanía de los servicios sanitarios y una red de contención.
“Uno de los principales hallazgos que evidencia este estudio, es que el problema no es necesariamente la falta de información, sino la calidad de la misma, y la distancia existente entre lo que sabemos y lo que efectivamente hacemos para el cuidado de nuestra salud mamaria”, subraya el relevamiento.
1. Reducción de riesgos: cuando la voluntad choca con la realidad
Existe un consenso casi unánime sobre la adopción de hábitos saludables: el 83% de las encuestadas considera que sí es posible reducir los riesgos de desarrollar cáncer de mama y el 89% declara estar “muy dispuesta” o “dispuesta” a modificar su estilo de vida.
Sin embargo, ahí aparece la primera brecha: únicamente 6 de cada 10 mujeres (60%) reportan contar con las condiciones materiales necesarias, como disponibilidad de tiempo, recursos económicos, transporte accesible, estabilidad laboral y redes de apoyo familiar, para sostener esos cambios.
A la falta de condiciones se suma la desinformación técnica: solo el 38% conoce con exactitud cuáles son los factores de riesgo modificables (como la actividad física o la restricción de alcohol y tabaco) respaldados por evidencia científica, a diferencia de los factores no modificables (edad, sexo o antecedentes familiares).
2. La paradoja del chequeo ginecológico y la autoexploración
El 70% de las argentinas identifica a la consulta médica y los exámenes ginecológicos como el hábito más importante. No obstante, solo el 51% los realiza, lo que genera una brecha negativa de 19 puntos porcentuales entre la valoración del estudio y su ejecución. Podría concluirse que en el camino se quedan 2 pero en definitiva, la mitad no ubica estos controles como algo importante y mantiene una relación reactiva o inexistente con el ginecólogo:
- 23% solo asiste ante la aparición de dolor o molestias visibles;
- 16% acude con intervalos superiores a los dos años;
- 10% declaró no haber realizado nunca la consulta;
Pese a esto, se detectó un dato positivo: cuando las mujeres logran ingresar al sistema sanitario, el 71% completa la totalidad de las prácticas indicadas, lo que demuestra que el principal embudo está en conseguir el primer turno y mantener la rutina.
Respecto al autoexamen mamario, el 72% indica realizarlo, pero solo un 42% lo hace con la frecuencia mensual recomendada. Al respecto, desde la Sociedad Argentina de Mastología recuerdan que la autoexploración sirve para conocer el propio cuerpo, pero no reemplaza a la mamografía ni a los controles anuales, dado que en estadios tempranos el cáncer suele ser asintomático.
Ante la posible aparición de un síntoma, si bien el 97% afirma que acudiría de inmediato al médico, coexisten conductas de riesgo: 59% admite esperar días o semanas para ver cómo evoluciona, 59% busca información en motores de búsqueda de Internet y 12% recurre a herramientas de Inteligencia Artificial.
3. Mamografía: el desafío de sostener la continuidad
Si bien el 84% de las mujeres de 40 años o más se ha realizado al menos una mamografía en su vida, sostener la regularidad es el verdadero problema: 59% cumple con la mamografía anual pero 41% no establece una frecuencia adecuada (lo hace cada más de 2 años, sin frecuencia fija o solo ante síntomas).
Entre las mujeres mayores de 40 años que aún no se la hicieron jamás, el 46% menciona factores asociados al desconocimiento ("no sé si tengo la edad", "no sé si la necesito", "no tengo síntomas" o "el médico no me la pidió"). También influyen la falta de tiempo, la dificultad para conseguir turnos y el temor al dolor.
El factor determinante para acceder a la mamografía es la consulta con el ginecólogo: el 79% de quienes van 1 o 2 veces al año al ginecólogo se hizo la mamografía, frente a sólo el 20% de quienes no consultan al profesional (una brecha de 59 puntos).
A su vez, persiste la falta de precisión informativa:
El rol decisivo de la mamografía para una detección temprana
- 36% conoce que los controles asintomáticos deben comenzar a los 40 años;
- 71% desconoce que en el sistema público, ante síntomas o antecedentes, el estudio se realiza a cualquier edad;
- 53% reconoce la mamografía como herramienta de detección;
- 47% reconoce la biopsia como confirmación, lo que demuestra que conocen partes del proceso, pero no la ruta médica completa.
4. Cáncer de mama: desigualdad y desinformación sobre gratuidad
Otro aspecto que revela el abordaje es que la disparidad entre el conocimiento y la práctica se profundiza según el nivel socioeconómico, el tipo de cobertura y la región geográfica.
En los sectores de altos ingresos, 77% conoce las pautas de control y 75% las practica, lo que implica una brecha de solo 2 puntos. Pero en los sectores vulnerables, 62% conoce la importancia, aunque solo 34% los realiza, lo que determina que la brecha se amplíe hasta los 28 puntos.
Algo similar surge del análisis del sistema público de salud: allí, 61% conoce la recomendación y solo 33% la concreta (brecha de 28 puntos). Además, 1 de cada 3 usuarias del sistema público no tiene una frecuencia fija para su estudio.
A esta brecha socioeconómica se le suma la invisibilidad de los marcos legales que protegen a las pacientes: 80% ignora las disposiciones del Plan Médico Obligatorio (PMO) y del Ministerio de Salud que garantizan la gratuidad al 100% de la mamografía anual, ecografías complementarias y biopsias, sin copagos ni límites de edad con indicación médica. Además, 84% desconoce la Ley Nacional N°26.872 de Reconstrucción Mamaria, que obliga a obras sociales, prepagas y al sistema público a cubrir la cirugía reconstructiva y prótesis tras una mastectomía.
5. El entorno y la efectividad de las campañas
En el plano afectivo, el 52% de las encuestadas conoce a alguien cercano que atravesó la enfermedad, pero más de la mitad admite que carece de la información técnica necesaria para acompañar u orientar adecuadamente.
Por otro lado, los datos revelan una pérdida de impacto en las estrategias tradicionales de concientización: 1 de cada 2 mujeres (48%) no recuerda haber visto ninguna campaña sobre cáncer de mama en el último año, lo que exige revisar el alcance real de las acciones publicitarias públicas y privadas.
A esto se suma la realidad de la oferta sanitaria reflejada en el Mapa Mamográfico Federal (desarrollado por Fundación Instituto Natura y la Asociación Civil Surcos), el cual reveló que solo la mitad de los centros públicos del país participa de manera regular en programas de tamizaje y búsqueda activa de pacientes, dejando la realización del estudio casi exclusivamente a la iniciativa personal.
"El Índice de Concientización 2026 demuestra que las mujeres argentinas quieren cuidar su salud, pero enfrentan severas barreras de acceso e información. Desde la Fundación Instituto Natura impulsamos esta investigación para transformar los datos en conocimiento estratégico y articular esfuerzos entre el sector público, privado, el sistema sanitario y la comunidad”, concluyó Florencia Mezzadra, gerenta de Fundación Instituto Natura.
“Saber que la detección temprana salva vidas no alcanza si el sistema no garantiza las condiciones para llegar a tiempo; debemos lograr que la salud mamaria deje de ser un desafío individual y se transforme en un compromiso colectivo", agregó.