Una pequeña araña capaz de brillar de un intenso color azul bajo luz ultravioleta fue una de las criaturas más llamativas encontradas durante una expedición científica realizada en el remoto altiplano de Lisima, en el este de Angola. Pero el arácnido fue apenas una parte de un relevamiento que reveló decenas de especies desconocidas o todavía no descriptas formalmente por la ciencia.
El estudio de biodiversidad, denominado Cassai Life Atlas, se realizó en 2026 con un equipo de 16 especialistas africanos e internacionales.
El lugar elegido constituye uno de los grandes vacíos de información biológica de África: la guerra civil, las minas terrestres y su extraordinario aislamiento hicieron que durante décadas muy pocos científicos pudieran estudiarlo en profundidad.
La misteriosa araña azul todavía guarda un secreto
Una de las fotografías que más llamó la atención corresponde a una araña cangrejo coronada que presenta fluorescencia azul cuando es iluminada con luz ultravioleta.
El detalle importante es que todavía no puede afirmarse definitivamente que sea una nueva especie. Los investigadores recolectaron arañas, escorpiones y escarabajos cuyos ejemplares necesitan ser analizados en laboratorio antes de completar su clasificación taxonómica.
Tampoco se conoce por qué esta araña presenta semejante fluorescencia. El fenómeno podría tener distintas funciones biológicas, pero los científicos todavía no determinaron cuál es la explicación en este caso particular.
Junto a ella apareció otra araña, conocida provisionalmente como ladybird orb-web spider, que también podría resultar ser una especie nueva una vez completados los estudios.
Ocho libélulas y decenas de mariposas sorprendieron a los investigadores
Los números obtenidos durante el relevamiento ayudan a dimensionar la biodiversidad de la zona. El equipo registró 103 especies de libélulas y caballitos del diablo, de las cuales 34 no habían sido documentadas antes en Lisima.
Además, seis especies fueron incorporadas por primera vez a los registros nacionales de Angola y ocho especies de libélulas que habían sido detectadas anteriormente se encuentran actualmente en proceso de descripción científica formal.
La expedición también contabilizó 47 taxones de saltamontes, grillos y grupos relacionados, incluidos tres considerados nuevos para la ciencia.
El resultado fue todavía más impresionante entre mariposas y polillas: se registraron más de 1.000 ejemplares o especies durante el relevamiento y las estimaciones preliminares indican que hasta un 6% de las polillas encontradas podrían pertenecer a especies aún no descriptas.
Por qué este lugar permaneció durante tanto tiempo casi sin estudiar
Lisima es mucho más que una región aislada. Allí nacen cursos de agua vinculados con cuatro grandes sistemas fluviales africanos: Congo, Okavango, Zambeze y Cuanza, por lo que lo que ocurre en ese territorio puede tener consecuencias a miles de kilómetros.
Durante años, paradójicamente, algunas de las mismas condiciones que dificultaron la investigación ayudaron a preservar parte del ambiente. La lejanía y la presencia de campos minados limitaron el avance humano sobre determinados sectores.
Eso está empezando a cambiar. La ampliación de caminos y el retiro progresivo de minas facilitan el acceso, mientras actividades como la extracción de diamantes, la tala y la expansión agrícola generan nuevas presiones sobre los ecosistemas.