En el mundo de los signos del zodíaco, hay energías que despiertan admiración, simpatía y hasta un poco de envidia. Pero también están esos que, por su manera de ser, generan cierta resistencia. La astrología no tiene pelos en la lengua, y el horóscopo nos muestra que hay un signo que se lleva más rechazo que el resto.
A ver, esto no significa que una persona por ser de tal signo sea indeseable, pero hay patrones. Y si sos de los que cree en la vibra, sabés que algunos signos dejan una marca medio áspera.
Lo sienten los demás y también se refleja en cómo son tratados en grupos, relaciones y hasta en redes sociales.
La cosa no es nueva. Desde hace años que se discute en los foros, los memes y las charlas de café entre quienes siguen el zodíaco: hay un signo que parece no caerle bien a casi nadie.
Y no es porque haga todo mal, sino porque su forma de ser puede ser intensa, controladora y difícil de leer.
El menos querido de los signos del zodíaco
No es odio, pero sí un rechazo sutil. Como ese compañero que no sabés si te cae bien o te da bronca. Suelen tener una energía fuerte, de esas que se hacen notar, y eso a muchos les molesta. A veces porque no entienden de grises. O porque necesitan tener razón siempre.
En lo emocional, suelen generar confusión. Te pueden atrapar con el misterio, pero después te sentís medio enroscado con sus vueltas.
En pareja, pueden ser tan intensos que pasás del enamoramiento al hartazgo en dos semanas. Y en la amistad, si no se sienten valorados, desaparecen sin decir chau.
Pero ojo: si lográs conocerlos bien, tienen un costado profundo y leal que vale la pena. Solo que no todos llegan hasta ahí.
Entonces, ¿cuál es el signo del zodíaco menos querido y deseado? La respuesta es clara para astrólogos y para quienes viven atentos al cielo: Escorpio.
Su intensidad emocional, su tendencia al secreto y su carácter fuerte lo ponen siempre en la mira. Genera respeto, pero también distancia.
El segundo menos querido
¿Y el segundo puesto? Capricornio. Mucho más reservado, frío y estructurado. A veces cuesta entrarles, y cuando lo lográs, pueden parecer un poco duros o desconectados.
Pero son los más comprometidos cuando deciden quedarse. Eso sí: les cuesta mostrar emoción.