Dormir con el gato es una costumbre habitual entre quienes comparten su hogar con estos animales. Para muchas personas, sentir a su mascota acurrucada a su lado y escuchar su ronroneo es una de las partes más agradables del día. Sin embargo, antes de permitirle subir a la cama todas las noches, conviene conocer tanto sus beneficios como sus inconvenientes.
La decisión depende de distintos factores, como los hábitos de sueño del animal, la salud de sus dueños y las condiciones de higiene del hogar. No existe una única respuesta válida para todos los casos: lo importante es encontrar una alternativa que favorezca el bienestar de ambos.
Los 4 beneficios de dormir con el gato en la cama
Compartir las horas de descanso con un felino puede tener efectos positivos en la relación con la mascota y en el bienestar emocional de las personas. Estas son algunas de sus principales ventajas:
-
Fortalece el vínculo afectivo: dormir cerca permite compartir momentos de tranquilidad e intimidad. Además, que un gato elija descansar junto a una persona puede ser una señal de confianza y seguridad.
Puede ayudar a reducir el estrés: el contacto con una mascota y el sonido de su ronroneo pueden generar una sensación de calma, disminuir la tensión cotidiana y favorecer la relajación.
Aporta compañía y bienestar emocional: para quienes viven solos o atraviesan momentos difíciles, tener al gato cerca durante la noche puede resultar reconfortante y reducir la sensación de soledad.
Puede facilitar la conciliación del sueño: si ambos tienen horarios compatibles, la presencia del animal puede convertirse en parte de una rutina relajante antes de dormir.
Los 4 inconvenientes de compartir la cama con un gato
Aunque puede ser una experiencia agradable, dormir con un felino también tiene desventajas que conviene considerar:
-
Interrupciones durante la noche: los gatos suelen tener períodos de mayor actividad al amanecer y al atardecer. Si sus horarios no coinciden con los de sus dueños, pueden despertarlos al caminar, jugar o cambiar constantemente de posición.
Alergias: las personas alérgicas a los gatos deberían evitar que el animal entre en el dormitorio. Los alérgenos pueden encontrarse en la saliva, la piel y las partículas que se desprenden del pelaje. Incluso los gatos sin pelo pueden provocar reacciones.
Pulgas y otros parásitos: los felinos que salen al exterior tienen más posibilidades de entrar en contacto con pulgas, garrapatas y otros agentes que pueden afectar la salud de las personas.
Problemas de higiene: aunque los gatos suelen acicalarse con frecuencia, pueden llevar restos de arena sanitaria, suciedad y microorganismos en las patas o el pelo. También pueden dejar pelos y otras partículas sobre las sábanas.
Cómo dormir con el gato y reducir los riesgos
Si decidís compartir la cama con tu mascota, algunas medidas ayudan a mantener un entorno más limpio y seguro. Es importante cepillarlo regularmente, revisar su pelaje y cumplir con los controles veterinarios y el calendario de vacunación y desparasitación indicado por el profesional.
También conviene mantener limpio el dormitorio, aspirar con frecuencia y lavar las sábanas y fundas de almohada semanalmente. Por otra parte, ofrecerle juegos y actividades durante el día puede ayudar a que llegue a la noche más tranquilo y reduzca las interrupciones del descanso.