La investigación por la muerte de Kevin Leonardo Dubé, el joven de 28 años que fue encontrado sin vida en un canal de riego de La Paz después de permanecer desaparecido durante más de dos semanas, atraviesa horas decisivas. Mientras se espera el comienzo de la necropsia, los investigadores intentan responder dos preguntas centrales: cómo murió y de qué manera llegó su cuerpo hasta el lugar donde fue encontrado.
El expediente, que inicialmente estaba caratulado como «Averiguación de paradero», pasó ahora a «Averiguación de muerte». El cambio refleja una nueva etapa de la investigación, que ya no está enfocada en encontrar al joven sino en reconstruir las circunstancias de su fallecimiento.
Uno de los puntos que genera interrogantes es la distancia entre La Dormida, en Santa Rosa, donde Dubé habría estado durante sus últimas horas, y el sitio del hallazgo, en La Paz. Entre ambos lugares hay más de 30 kilómetros y una extensa red de canales de riego, compuertas y cauces que bordean caminos rurales. Ese recorrido plantea dudas sobre la posibilidad de que el cuerpo haya sido arrastrado naturalmente por el agua durante tantos kilómetros.
Por eso, una de las cuestiones que deberá esclarecer la investigación es si Kevin permaneció desde el comienzo en el canal o si su cuerpo fue colocado allí después de su muerte. La diferencia es importante para reconstruir lo sucedido y establecer si hubo participación de otras personas.
Las claves de la necropsia
Los estudios forenses serán determinantes. Los especialistas buscarán establecer la antigüedad de la muerte y determinar la naturaleza de las lesiones que presentaba el cuerpo. En particular, intentarán distinguir si fueron provocadas antes del fallecimiento o si se produjeron después, como consecuencia del arrastre y del tiempo transcurrido en el agua.
También se realizarán estudios toxicológicos para determinar si existen rastros de sustancias en el organismo que permitan aportar información sobre las circunstancias de la muerte. Estos resultados podrían ser relevantes para evaluar una de las hipótesis que maneja la investigación: que Dubé haya sufrido una descompensación vinculada al consumo de alguna sustancia.
En paralelo, los investigadores analizan su teléfono celular para reconstruir los lugares por los que estuvo y establecer sus últimos movimientos. La información tecnológica podría permitir precisar dónde se encontraba durante las horas previas a su desaparición y aportar elementos para contrastar los testimonios recogidos.
Un testigo imputado
La investigación también tuvo novedades en el plano judicial. El fiscal imputó por falso testimonio a un hombre que inicialmente había negado haber visto a Kevin en los momentos previos a su desaparición. Sin embargo, posteriormente se pudo confirmar que ambos habían estado juntos.
La situación agrega un elemento de interés a la reconstrucción de las últimas horas del joven. Los investigadores buscan determinar qué ocurrió en ese encuentro y qué información pudieron haber aportado las personas que estuvieron con él antes de que se perdiera su rastro.
Por ahora, la hipótesis que aparece con mayor fuerza es que Kevin habría sufrido una descompensación vinculada al consumo de sustancias y que esa situación habría provocado su muerte. Sin embargo, también se intenta establecer si alguna persona de su entorno, ante lo ocurrido, buscó desligarse de lo sucedido y trasladó o arrojó posteriormente el cuerpo al canal.
Se trata de una línea de investigación que todavía debe ser respaldada por pruebas. La necropsia, los estudios toxicológicos, el análisis del teléfono y las declaraciones testimoniales serán fundamentales para determinar si esa sospecha tiene sustento.
Kevin Dubé junto a su esposa.
El dolor de su mujer
Mientras avanza la investigación, la muerte de Kevin generó un profundo dolor entre sus familiares. Su mujer publicó un mensaje de despedida en las redes sociales, en el que expresó la dimensión de la pérdida y recordó el proyecto de familia que habían construido juntos.
«Me arrebataron mi vida, mi amor, mi hogar, mi familia, la que tanto quisimos formar», escribió al comienzo de un texto cargado de dolor y reproches hacia sí misma por no haber podido evitar lo ocurrido.
«Perdón mi amor, perdón por no haber hecho más, perdón por no haberte pedido que te quedaras en la casa esa noche, perdón por no poder protegerte de todo lo malo», expresó.
También le dedicó palabras de amor y una promesa hacia los hijos que tenían en común: «Te prometo cuidar con mi vida a nuestros tesoros que tanto amamos, a tu Oli que era tu adoración».
El mensaje terminó con una despedida que resume el dolor de la familia: «Te amé, te amo y te voy a amar hasta mi último suspiro, mi vida. Hasta la próxima gringo, ahora te toca esperarme a vos».