Joaquín Furriel: de hachero santiagueño a candidato presidencial

En “El patrón”, película de próximo estreno en Mendoza, encarna a un carnicero del interior del país que es sometido a trabajo esclavo. Y pronto se lo verá como candidato a presidente en “Entre caníbales”, la tira de Juan José Campanella que protagonizará

Joaquín Furriel: de hachero santiagueño a candidato presidencial
Joaquín Furriel: de hachero santiagueño a candidato presidencial

“Siento que ahora estoy maduro como para vivir la experiencia del cine, tengo seguridad y tranquilidad. Si entrás a destiempo se nota, y no sé cuán bien podés trabajar”, explica Joaquín Furriel, que acaba de estrenar “El patrón: radiografía de un crimen”, su quinto título en la pantalla grande y que aquí se anuncia para las próximas semanas.

En este film, que lo llevó a convertirse en un carnicero y a cambiar completamente su fisonomía, Furriel encarna a Hermógenes Saldivar, un hachero del sur de Santiago del Estero de ojos marrones, tez oscura, dientes manchados y desgastados, con un acento típico de esa zona.

En esta nueva piel llegó a buscar trabajo a la Capital y comenzó a cargar medias reses en el hombro y manipular la carne como todo un experto, (para lo que tomó clases). Sin embargo, ese sueño se convirtió en la pesadilla de un esclavo al que un patrón le quita su identidad y dejó su destino condenado a la fatalidad.

-Te corriste del lugar de galán. ¿Por qué?

-Disiento un poco en que estoy instalado en el lugar de galán. De hecho, del rol de galán héroe de la historia lo hice muy poco. Sí quizás en “Soy gitano” (2003), “Jesús, el heredero” (2004), “Don Juan y su bella dama” (2009), pero ni siquiera en “Sres. Papis” (2014) estuve en ese lugar, porque mi personaje no entraba en los valores del galán, tenía un hijo que maltrataba y no quería criar.

Pero esos pocos papeles los trabajé de la misma forma que cualquier otro, porque yo no siento cercanía con ese rol. Mi zona de seguridad como actor no está colocada en ese lugar.

-¿Cómo elegiste interpretar este personaje?

-Cuando leí el guión me conmovió la historia, pero Sebastián Schindel (el director) no me ofreció el papel de Hermógenes sino el de el abogado que interpreta Guillermo Pfening. Sebastián me fue a ver al teatro, nos reunimos y me dijo que no iba a ser sencillo, pero yo me sentí a la altura para poder hacerlo. No me intimidó

Empecé a estudiar sobre Elías Neuman, que fue un gran criminólogo del país y autor del libro en el que se inspiró el film, que está basado en hechos reales. El decía que no importa los años que hay que darle a una persona por un crimen, sino que el debate debe estar en qué lleva a esa persona a hacerlo.

Por eso esta película es la radiografía de este personaje, que viene del interior con muchas ilusiones, sobreviviendo a la hambruna, y se encuentra con el trabajo informal y la esclavitud contemporánea.

Cuando hay ausencia del Estado están las lacras que se benefician explotando a otros. En el sistema capitalista en el que vivimos se da por sentado que un ser humano tiene que explotar al otro y que todo funciona así. Y, en este caso, el desenlace termina siendo trágico porque este sistema es trágico.

-¿Te sensibilizó el personaje? ¿Comenzaste a ver las cosas de otra manera?

-Vivir en nuestro país significa vivir en permanente roce social. Siempre cuando te involucrás en un mundo, te amplía el horizonte. No sé si te ponés sensible, sino más lúcido con las cosas que ocurren. Estás más permeable a pensar un poco más en esta vida, por qué una sociedad como la nuestra está como está.

De adolescente recorrí todo el país como mochilero, y pude conocer a gente en distintas circunstancias y momentos. Lamentablemente conocí a muchos Hermógenes. También viajé por el sudeste asiático y vi situaciones muy violentas, países donde hay mucha pobreza. Hay diferentes tipos de pobreza, en Sudamérica tiene que ver con décadas y décadas de corrupción.

Tenemos uno de los continentes más ricos del mundo, no puede haber desnutrición. De alguna manera, durante años nuestros patrones nos fueron sometiendo para que nosotros no podamos tener la independencia real que necesitamos.

-¿Por qué ahora estás haciendo más cine?

-Con el cine me pasó algo que me pasó con el teatro. En la tele tuve decisiones más pragmáticas, porque a mí me gusta mucho hacer televisión. Me parece fascinante la amplitud de público y la popularidad que tiene. Y en el teatro siempre elegí tener experiencias, ahí soy muy celoso de los textos, el director, el elenco y el contexto en el que trabajo.

Hice muchas obras de texto, porque los clásicos siempre tienen vigencia. Me hicieron crecer mucho como persona. Por eso, no me parece casualidad que hace dos años empezara a hacer más cine. Me convocan a proyectos muy demandantes desde lo interpretativo.

Tengo un compromiso con la interpretación porque es lo que le da sentido a mi vida, me gusta saber que puedo transmitir algo desde ahí, sea lo que fuere: desde una comedia o un drama, no siempre tiene que tener un sentido ideológico. Con ese recorrido pude formar mi identidad: no soy cien por ciento galán, ni actor de teatro, ni de textos clásicos o de cine. No tengo especialidad como actor y no siento que la necesite tener.

-¿Por qué tomar tantos riesgos?

-Porque a mí las zonas de confort me resultan incómodas. No busqué pegarla con una novela, hacer diez años de galán y ganar un montón de plata, no vine a la Capital para eso. No viene buscando, ni busco un ascenso social o un reconocimiento para mi ego. Vine a buscar experiencias y crecer.

Estoy muy focalizado en el trabajo y cuando un actor se focaliza en el trabajo el ego no tiene mucho espacio. El ego aparece cuando uno no está trabajando bien como actor. Entonces empezás a buscar quilombo y llamar la atención con cosas que no tienen que ver con la actuación. A veces con los colegas decimos que casi no hablamos de nuestro hermoso oficio, sino de todo lo que lo rodea.

Pocas veces se habla de esto, como con esta peli o lo bien que están los personajes de “Relatos salvajes”. Sino es tal con cual, que discutieron por esta cosa, si sos K o anti K. Se pone todo en un nivel tan plano y tan poco atractivo... Es ahí donde yo no pongo el foco.

-Pese a que no ponés el foco ahí, el día del estreno de la película los portales de internet no hablaron de tu personaje, sino de si habías estado acompañado o solo.

-Los portales que hablaron de que estoy solo es para un público al que le gusta leer que estoy solo. Los otros que comunicaron el valor de la película, son para un público que valora eso. Todo comunica y para mí todo sirve, si alguien dice: ‘Ah, ¿está sólo? ¿Qué está haciendo? ¿Una película? Lo voy a ver, para mí ya está.

Quiero ser tapa de todas las revistas, que me inventen lo que quieran si eso lleva público, no me importa porque no estoy en ese juego. Lo saben, tengo 40 años y trabajo desde los 13.

Cuando me separé de la madre de mi hija (Paola Krum) el medio fue muy respetuoso conmigo, porque no nos expusimos y siempre quisimos hablar de trabajo. No tengo por qué ocultar si estoy o no estoy en pareja, si me separé o no, pero tampoco tengo por qué mostrarlo. Vienen grandes proyectos como actor, no tengo tiempo de dedicarle a eso.

-Entonces ¿estás solo o no?

-Ahora estoy en esta nota (risas).

Cómo será "Entre caníbales"

Desde hace una semana, Furriel está metido en el set de “Entre caníbales”, la novela que ya comenzó a dirigir Juan José Campanella para Telefé. El actor compartirá el protagonismo con Natalia Oreiro y con Benjamín Vicuña.

“Campanella concibe al programa como un unitario de cuatro capítulos por semana”, adelantó Joaquín. “El va a intentar que hagamos cuatro capítulos de calidad por semana y el guión, llegué hasta el capítulo once, lo tiene”, asegura.

“Le pregunté a Campanella por qué con todas esas películas y series que hizo en los Estados Unidos se metía en el lío de la tira diaria, y me dijo que era un desafío que nunca había hecho. Así que estoy encantado de participar”, confía.

“Mi personaje es un intendente que se va a candidatear a presidente. Se va a ver toda la ambigüedad que tiene para el afuera como político, y para adentro como persona, con su mujer y sus allegados. Se va a contar mucho cómo es la interna política, todo el derrotero que hace un intendente que va a ser presidente. Es el año para eso”, afirma.

“Además está la tensión con Natalia, ya que su personaje quiere vengarse del mío. Y Benjamín, que es mi vice, y somos el mismo grupo que cada vez tenemos más poder y nos alejamos del objetivo de ella”, explica Furriel.

“Estoy mirando mucho a los políticos, los analizo desde Massa hasta Putin”, confiesa.

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