La periodista mendocina Marina Correa, conocida por sus colaboraciones en diversos medios locales y nacionales y quien supo ganarse el afecto de sus colegas, falleció hoy, luego de atravesar una dura enfermedad.
La comunicadora era reconocida por sus coberturas de artes y espectáculos, en diversos medios de la provincia. Fue corresponsal de la revista Gente. Muy apreciada por sus colegas, destacó también como defensora de los animales.
La periodista mendocina Marina Correa, conocida por sus colaboraciones en diversos medios locales y nacionales y quien supo ganarse el afecto de sus colegas, falleció hoy, luego de atravesar una dura enfermedad.
Definida por sí misma como “amante del arte”, se destacó en la profesión, justamente, por esa faceta. Además de escribir numerosas notas a personalidades artísticas para Los Andes y otros medios, tuvo participaciones también en Canal 7 (como panelista del programa Ganá con Gisela) y en Canal 9. Además, tuvo una dilatada trayectoria como encargada de prensa, especialmente del Departamento General de Irrigación y del Teatro Imperial de Maipú.
“La Negra”, como era conocida cariñosamente, fue también durante muchos años corresponsal de la revista Gente en Mendoza y redactora de la revista Cima (Tarjeta Nevada). Más allá de su pasión por el periodismo de artes y espectáculos, su versatilidad le permitía abordar diversos temas en distintos formatos, tanto en la gráfica, como en la radio y la televisión.
Nacida un 16 de junio, Marina Correa destacó también por su ferviente pasión por la defensa de los derechos de los animales. A punto tal que solía definirte como “defensora de los animales a nivel fundamentalista”. En ese sentido, se preocupó por la adopción de animales, militó contra el maltrato de diversas especies y participó de organizaciones relacionadas con esa problemática.
Pero la pasión por el periodismo es lo que, sin dudas, marcó su vida. De hecho, ella misma supo expresarlo así en una publicación de su cuenta de Facebook. Tiene fecha del 7 de junio de 2023, el día del periodista, y dice: “Cierro los ojos y si pienso en esta amada profesión elegida, sólo encuentro felicidad. El periodismo me ha llevado casi como si fuera una actriz (será por eso que me gusta tanto el arte) a percibir lo que ese entrevistado, entrevistada, siente y piensa más allá de su declaración. Hacer periodismo es preguntarse todo el tiempo los porqué y si no hay respuestas iniciales, agotar las formas de encontrarlas. El periodismo es pasión que te atraviesa las 24 horas, siempre lo dirá un/a periodista esa palabra nos aflora cuando nos dicen que sentimos. Es esas ganas incontrolables de relatar, de contar para que eso que descubrimos como historia o noticia, no quede invisibilizado. No tengo la menor idea que sería de no ser comunicadora porque estoy hecha en esa semilla”.
Desde hace tiempo luchaba contra una enfermedad agresiva, un cáncer de mama que, a pesar de los tratamientos, acabó con su vida. Sus colegas se mostraron muy conmovidos al conocer la noticia. Uno de ellos, también amigo cercano, el periodista Jorge Fernández Rojas, la despidió con un emotivo mensaje: “Que estés bien, Marina querida. Que tu vuelo sea placentero como el planeo de algún pájaro que siempre mirabas. Que tu salto sea alto (en cámara lenta) como el de alguno de los tantos perros callejeros que salvaste y que supiste alertarnos de otras vidas que negamos. Por todos tus informes sobre artes y espectáculos, por esa mirada atenta, humana, y por tus últimas crónicas sobre Mendoza. Siempre vas a estar presente en quienes tuvimos la oportunidad de cruzarnos en las veredas de esta vida tan dura e ingrata”.