Todos los pronósticos coinciden: "Robot salvaje" ("The Wild Robot") ganaría fácilmente el próximo domingo el Oscar a Mejor Película de Animación, si no estuviera compitiendo con "Flow", que es uno de los estrenos más esperados del cine. Desde este jueves se puede ver en las salas.
La bella película de DreamWorks Animation tiene una rival demasiado fuerte, ya que "Flow" no compite en una, sino en dos categorías: también tiene su chance en Mejor Película Internacional. Un doblete pocas veces visto en los premios de la Academia de Hollywood.
Película animada no es sinónimo de película infantil, y "Flow" viene a comprobarlo, ya que tiene varias características que la hacen única en su género. Para empezar, no se oye ni un solo diálogo de principio a fin; además, está protagonizada por animales que actúan como animales (no humanizados); ni tampoco hay un villano tradicional que personalice la antipatía de la audiencia.
Dirigida por el director letón Gints Zilbalodis, esta coproducción entre Letonia, Francia y Dinamarca se desmarca de las películas del género, ofreciendo algo totalmente nuevo y arriesgado: un viaje onírico, de belleza inquietante y profundamente emocional.
De qué trata "Flow"
Este filme, situado en un mundo postapocalíptico y protagonizado por un gato, está lejos de ser una distopía más del montón. En un futuro incierto, una inundación se traga amplias zonas de la tierra, y solo parecen sobrevivir en un barquito cuatro animales: un gato, un perro, un lémur y un carpincho. No parece haber entre ellos barreras de ninguna clase, logrando convivir y apoyarse mutuamente para poder sobrevivir. Los entornos por los que navegan, pese a lo terrible de la situación, se nos presentan con una calidad visual deslumbrante.
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No parece ser casualidad que en un mundo como el nuestro, cada día más intolerante, logre llegar tan lejos una película como esta, que inocula en los espectadores de todas las edades una oda a la convivencia y la esperanza. Zilbalodis hizo esta película "para entender quién soy y quién quiero ser”, confesó.
Ya con un Globo de Oro bajo el brazo, la película debutó en Cannes el año pasado (en Un certain regard) y ha sido galardonada en festivales como Annecy (dedicado al cine de animación). También ha recibido el respaldo de círculos de críticos en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Boston, lo cual es un espaldarazo crucial para los Oscar, que se celebran el domingo en Los Ángeles.
Otras características de la película
Pero hay más aspectos que la hacen única. "Flow", que ya es la favorita en una categoría que suele ser un mero derroche de recursos técnicos, costó apenas cuatro millones de dólares. Para poner en perspectiva, una análoga como "Robot salvaje" costó ochenta. La modestia de recursos incluyó desde la edición (con Blender, un software gratuito y de código abierto) hasta la música (compuesta por el propio director).
"Siempre me ha gustado estar en la naturaleza. No quiero hacer películas distópicas ni dramas realistas. Prefiero crear paisajes naturales que sean parte integral de la narrativa", afirmó el cineasta, según un comunicado de prensa.
Las palabras del director
Y en otra oportunidad, manifestó: "Nunca me interesó humanizar a estos personajes aunque sí darles cierta identidad como arquetipos. El gato tiene su opuesto en el perro que, a diferencia de él, es confiado y solo se siente a gusto en compañía. Y el lémur vive apegado a su espejo y sus cositas aún en medio del naufragio. El capibara es el único que parece estar feliz con lo que es”.
Al estar en pocas manos la realización artística, hubo plena libertad para experimentar con el discurso audiovisual, algo inusual en el cine de animación. "Me interesaba que el punto de vista fuera móvil, cercano a los animales, algo que no es tan frecuente en animación. Así que los planos no siempre son perfectos pero sí expresivos. Hay en toda esa imperfección artesanal algo sutilmente vivo, esencial para lo que quisimos contar”, dijo Zilbalodis.
De hecho, también se animó a explorar otros ritmos narrativos, huir de la humanización de los personajes y de los típicos diálogos repletos de chistes, que son la norma de las películas animadas aptas para todo público. "Creo que los niños pueden interesarse completamente en una película sin diálogo si es visualmente emocionante", sentenció.
En ese punto, esta película plasma un modo de representar el mundo más cercano a la acción real que a las películas de animación. Un hecho sobre el que el director ha reflexionado: "Siento que la animación puede llegar más profundamente al subconsciente. Espero que 'Flow' no se perciba solo como una película animada, porque está muy influenciada por el cine de acción real. Es una experiencia visual casi onírica y, al mismo tiempo, una fábula".