Cada 4 de septiembre se celebra en Argentina el Día Nacional de la Historieta, una fecha destinada a homenajear a dibujantes, guionistas y artistas que, a lo largo de generaciones, construyeron una de las tradiciones culturales más reconocidas del país.
La elección de la fecha tiene un motivo concreto: el 4 de septiembre de 1957 apareció el primer número de Hora Cero Semanal, la publicación de Editorial Frontera dirigida por Héctor Germán Oesterheld, una de las figuras fundamentales de la historieta argentina.
La revista marcó un antes y un después para el género y fue el espacio en el que aparecieron algunas de las obras más importantes de la historieta nacional. Entre ellas se encuentra "El Eternauta", creada por Oesterheld junto al dibujante Francisco Solano López.
Si bien los orígenes de la historieta argentina pueden rastrearse hasta finales del siglo XIX, con publicaciones como Caras y Caretas, fue durante el siglo XX cuando el género alcanzó una enorme popularidad y dio vida a personajes que terminaron formando parte del imaginario colectivo.
La celebración comenzó a impulsarse en 2005, a partir de una iniciativa de artistas, editores, críticos y lectores. Cinco años después, en octubre de 2010, se sancionó la Ley 26.652, que estableció oficialmente al 4 de septiembre como Día Nacional de la Historieta Argentina.
Desde entonces, la fecha funciona como un reconocimiento a una disciplina que logró combinar humor, crítica social, aventuras y una particular mirada sobre la identidad argentina.
Los cinco personajes más famosos de la historieta argentina
Mafalda
Creada por Joaquín Salvador Lavado, Quino, Mafalda apareció por primera vez en Primera Plana el 29 de septiembre de 1964.
La protagonista es una niña de clase media que cuestiona el mundo de los adultos y reflexiona, con una mirada tan inocente como mordaz, sobre la humanidad, la paz, la política y las contradicciones de la sociedad.
Su popularidad trascendió rápidamente las fronteras argentinas. La tira se convirtió en un fenómeno en América Latina y Europa y fue traducida a más de 30 idiomas, convirtiendo a Mafalda en uno de los personajes argentinos más reconocidos en el mundo.
Juan Salvo, El Eternauta
Juan Salvo es el protagonista de El Eternauta, la obra creada por Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López.
En la historia original, Salvo es un hombre común que debe luchar por sobrevivir junto a su familia y amigos luego de una misteriosa nevada mortal que azota Buenos Aires y desencadena una invasión extraterrestre.
El traje aislante, la máscara y el visor que utiliza para protegerse de la nieve mortal se transformaron en una de las imágenes más emblemáticas de la historieta argentina.
A lo largo de la historia, Juan Salvo se convierte además en un viajero a través del tiempo y el espacio, dando origen al concepto que define al personaje: el Eternauta.
Patoruzú
Creado por Dante Quinterno, Patoruzú apareció inicialmente como personaje secundario dentro de otra tira hasta que su popularidad lo llevó a convertirse en protagonista de su propia historieta.
El personaje tuvo sus primeras apariciones en las páginas del diario Crítica y posteriormente se transformó en un fenómeno editorial.
Con su particular personalidad, sus valores y su característico lenguaje, Patoruzú se convirtió en uno de los personajes más importantes de la historieta argentina y en una figura reconocible para varias generaciones.
Inodoro Pereyra
Inodoro Pereyra nació en 1972 de la mano de Roberto Fontanarrosa.
El protagonista es un gaucho solitario de la pampa argentina que vive distintas situaciones junto a su inseparable perro parlante, Mendieta.
La historieta apareció originalmente en la revista cordobesa Hortensia y comenzó como una parodia de los personajes y estereotipos vinculados con la tradición gauchesca.
El humor absurdo, los juegos de palabras y el particular lenguaje de sus protagonistas terminaron convirtiendo a Inodoro Pereyra en uno de los grandes clásicos del humor gráfico argentino.
Clemente
Creado por Caloi, Clemente apareció por primera vez el 8 de marzo de 1973 como personaje secundario de Bartolo el maquinista.
Su popularidad fue creciendo hasta desplazar al protagonista original y convertirse en el personaje central de la tira.
Sin brazos ni alas y con su particular cuerpo atravesado por rayas, Clemente construyó un estilo de humor marcado por la actualidad argentina, la política y, especialmente, el fútbol.
Durante el Mundial de 1978, incluso protagonizó una recordada polémica humorística relacionada con los papelitos que los hinchas arrojaban desde las tribunas.
Personajes que se volvieron parte de la identidad argentina
Mafalda, Juan Salvo, Patoruzú, Inodoro Pereyra y Clemente pertenecen a épocas y estilos muy diferentes. Sin embargo, todos comparten algo: lograron trascender las páginas de las revistas y convertirse en parte de la cultura popular argentina.
Sus historias, personajes y frases atravesaron generaciones y demostraron que la historieta puede ser mucho más que entretenimiento: también puede convertirse en una forma de contar quiénes somos, cómo pensamos y cómo vemos nuestra propia realidad.