Agustina Macri, hija del expresidente Mauricio Macri, mostró su casa en Madrid y dejó ver una decoración que combina arte, libros y objetos personales. La directora de cine vive en un departamento de 128 metros cuadrados, ubicado en el barrio de Justicia, donde cada ambiente fue pensado para aprovechar la luz natural y conservar una atmósfera tranquila.
La reforma estuvo a cargo de Rinoceronte Arquitectura, el estudio de Isabel Fraga, con quien Agustina ya había trabajado en su anterior vivienda de Buenos Aires. La cineasta participó de las decisiones junto a su esposa, la diseñadora de joyas Bernardita Barreiro. El resultado reúne piezas de diseño, recuerdos familiares, fotografías y obras de artistas argentinos e internacionales.
Una chimenea negra como protagonista del living
Uno de los detalles más llamativos del salón es la chimenea con una base negra, que contrasta con los tonos suaves elegidos para el resto del ambiente. Sobre ella se encuentra una obra de Gimena Macri, hermana de Agustina, que suma un vínculo familiar a la decoración. El sector también incorpora objetos artesanales y piezas de cerámica.
La paleta del living combina tonos claros, madera y algunos acentos oscuros. En una de las paredes se destaca una serigrafía del artista argentino Pablo Siquier, mientras que en otro rincón aparece un póster de la artista sueca Hilma af Klint. La selección de obras y objetos evita una decoración uniforme y le da identidad propia al espacio.
Una biblioteca a medida llena de libros y recuerdos
Los libros tienen un lugar central en la casa de la cineasta. Las estanterías reúnen ejemplares vinculados con sus intereses personales y profesionales, además de una colección de vinilos que todavía planeaba completar con los discos que había dejado en Buenos Aires. Entre ellos también se encuentra el libro que escribió sobre su abuelo, el piloto de automovilismo Juan Manuel Bordeu, un proyecto familiar que le llevó dos años de investigación.
En ese mismo sector hay objetos que cuentan parte de su historia. Se destaca una máquina de escribir Olivetti, que su familia italiana compró en un mercado de segunda mano para regalársela. También conserva un juego de Scrabble de madera, fotografías y piezas de cerámica. Son elementos que conviven con los libros y transforman las estanterías en una colección de recuerdos, más allá de su función de guardado.
Una cocina con isla de terrazo y muebles de roble
La cocina es uno de los ambientes favoritos de Agustina. El espacio tiene una isla central de terrazo, realizada especialmente para la vivienda, y muebles de roble diseñados a medida. La combinación de materiales aporta calidez y mantiene la línea serena que atraviesa el resto del departamento. En una de las paredes también se destaca una fotografía de gran formato de la pareja.
La cineasta explicó que utiliza ese ambiente para cocinar, trabajar y sacar fotografías. La distribución permite que distintas actividades convivan en un mismo lugar, con superficies amplias y una conexión visual con los demás sectores de la vivienda. La reforma también contempló una zona de lavandería y una organización que permitió incorporar los tres dormitorios y los dos baños que necesitaba la familia.
Un estudio propio para trabajar en sus películas
La casa cuenta además con un despacho destinado al trabajo de Agustina. Allí conserva una claqueta de su película Miss Carbón, una colección de cámaras analógicas y auriculares Bang & Olufsen. Sobre el escritorio también hay una obra del fotógrafo argentino Ezequiel Díaz Ortiz, varios libros y un pequeño objeto de Messi que utiliza como amuleto.
Para separar el estudio de los ambientes comunes se instalaron mamparas de acero y vidrio hechas a medida. La estructura permite delimitar los espacios sin bloquear el paso de la luz natural, uno de los objetivos principales de la reforma. En el dormitorio, en tanto, los paneles de madera conectan el vestidor, los armarios y el respaldo de la cama, mientras que en el baño principal una división transparente mantiene la continuidad visual y deja entrar claridad.