Godoy Cruz se impuso a Independiente Rivadavia por 3-2 en uno de los partidos correspondientes a novena fecha del Apertura de la Primera “A” de la Liga Mendocina.
Discreto fue el ida y vuelta entre tombinos y leprosos. Si bien el público acompañó en número, a lo que se acostumbra en el torneo domestico: hubo segmentos para el bostezo.
Hasta el promediar el primer tiempo, fue la visita que con un equipo más técnico y virtuoso hizo circular la pelota a su gusto, presionó, fue profundo con los ataques y si no es por la ductilidad de Matías Draghi y la poca eficacia para estampar la puntada final de salinas o Núñez, muy temprano hubieran gritado gol las huestes del Expreso.
A a quince minutos del final, Brico aprovechó un desvió de Salinas y quebró el cero. Era el premio justo, porque el Expreso había trabajado mejor que su rival para conquistar el premio. Ya más sobre el cierre, Contreras fue expulsado y ahí la visita empezó a sufrir el mal de ausencia, que se acrecentaría en en el segundo tiempo.
En el complemento, Godoy Cruz se puso en ventaja: Núñez puso el segundo tanto para el Tomba, luego de cristalizar en buena forma un pase milimétrico de Alcaraz.
En el primer penal del cotejo para la Leprita, Soto marcó el primer tanto del local. Y cinco minutos más tarde, en un lujo Nicolás Quiroga puso la historia 2-2.
Por esas cosas inexplicables que tiene el fútbol, Godoy Cruz empezó a abusar en los manotazos a destiempo y el roce innecesario, por eso se fueron a las duchas antes de tiempo, Núñez y Sánchez.
Y cuando todos firmaban el empate, en tiempo de descuento, Lucas Rodríguez anotó, con otro penal, el tanto de la victoria del Tombita orientado por Darío Alaniz.