A lo largo de la historia del fútbol mundial, varios jugadores marcaron diversas épocas y dejaron una huella imborrable. Sin embargo, muy pocos pudieron darse el lujo de disputar una Copa del Mundo ni mucho menos llegar a una final. Pero existe un argentino que lo consiguió en dos oportunidades, con dos países distintos, obteniendo la victoria en solo una ocasión.
Lo cierto es que esta competición donde Argentina posee tres estrellas se celebra desde el año 1930, en una ceremonia inaugural que se llevó a cabo en Uruguay y donde la Celeste venció al elenco nacional 4-2. Hay que decir que en toda la historia de la competencia, solo un jugador disputó dos finales con dos selecciones distintas y es argentino.
Se trata de Luis Monti, quien jugó aquella mítica final en Montevideo con la Selección Argentina y que quedó marcado por aquel partido, donde pudo haber muerto si ganaba el partido. Por otra parte, este futbolista también estuvo presente en la final del Mundial Italia 1934, donde pudo haber muerto si perdía.
La historia de Luis Monti, el jugador que pudo perder la vida en dos finales del mundo
El presidente de la FIFA, Jules Rimet, confió en Uruguay para albergar el Mundial 1930. Lo cierto es que los lazos entre argentinos y uruguayos estaban dañados tras la final de los Juegos Olímpicos 1928 en Ámsterdam, donde uruguayos se impusieron 2-1, en un encuentro que quedó marcado por el juego sucio y que sembró la discordia de años posteriores.
Ya en 1930, Luis Monti jugó aquella Copa del Mundo, siendo protagonista en las semifinales, donde un gol suyo abrió la goleada argentina 6-1 ante los Estados Unidos, lo que le permitió avanzar hasta la final ante uruguayos, en un ambiento totalmente adverso para el elenco visitante, ya que el hotel donde se hospedaban los argentinos se produjeron serenatas con el propósito de interrumpir el descanso de los jugadores, además de varias amenazas.
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Por su parte, el propio Monti, debido a su importancia en el equipo fue uno de los principales blancos, de hecho recibió en su habitación una carta donde se se amenazaba de muerte a él ya su familia. Todas estas anomalías hicieron que varios jugadores argentinos se bajaran del encuentro ante la enorme presión psicológica a la que estuvieron sometidos, un lujo que no pudo permitirse el futbolista de San Lorenzo, a quien se lo vio claramente afectado por los avisos de muerte. Según la gloria de Boca, Francisco Varallo, Monti no debió jugar ese partido, ya que se lo notaba cohibido: “Si un uruguayo se caía, él lo levantaba. No debió jugar aquella final, estaba muerto de miedo”. Finalmente el partido fue para los "Charrúas", quienes vencieron 4-2.
El primer argentino en alcanzar la gloria con Italia
La derrota argentina produjo que el periodismo y los hinchas se ensañen con Monti y lo convirtieran en el mayor responsable de la derrota. Monti rápidamente aprovechó una oferta para marchar al exterior y continuar su carrera en Italia. Al ser hijos de italianos se decantó por lucir la camiseta azul de la Nazionale y conquistar la Copa del Mundo de 1934.
De acuerdo con la crónica de aquellos años, antes de que empezara el decisivo partido con Checoslovaquia, Benito Mussolini pasó por el vestuario para recordarle al entrenador Vittorio Pozzo y al plantel las trágicas consecuencias que sufrirían de no lograr la Copa. Envueltos en el nerviosismo de estar jugando por sus propias vidas y las de sus familiares, los locales empezaron perdiendo en un encuentro que se les hizo cuesta arriba, pero que lograron sortear 2-1 en el alargue y pudieron respirar aliviados, felices por el logro.
Tras esta conquista, el "Doble ancho" siguió su carrera en la Juventus hasta 1939, justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial y se retiró para dedicarse a una breve y poca exitosa carrera como entrenador donde dirigió equipos del ascenso italiano antes de su retiro de la actividad futbolística.