Gimnasia y Esgrima atraviesa un momento decisivo del Torneo Clausura en la Liga Profesional y las dos ultimas derrotas encendieron una señal de alerta. La caída por 2 a 1 ante Platense, en el último minuto y después de haber comenzado arriba en el marcador, volvió a exponer las dificultades del equipo para sostener los resultados. Una semana antes, el Lobo había sufrido un desenlace similar frente a Vélez, en Liniers.
El golpe tuvo un condimento adicional, fue la primera derrota como local desde la llegada de Darío Franco a la conducción técnica. Aunque el equipo continúa entre los siete mejores de la tabla y se mantiene en zona de clasificación a los playoffs, dejó escapar puntos importantes en el tramo final del campeonato. Cuando había conseguido una ventaja de seis unidades respecto de su objetivo inmediato, las últimas caídas volvieron a poner en discusión sus fragilidades defensivas y la falta de eficacia en momentos determinantes.
El Lobo ganaba 1 a 0 y en tiempo adicional, el Calamar se impuso 2 a 1.
Ramiro Gómez
Con la permanencia ya asegurada, Gimnasia tiene ahora otro desafío,meterse entre los ocho mejores. Le quedan seis puntos en juego y dos compromisos exigentes, frente a Lanús y ante Independiente Rivadavia, en el clásico mendocino que cerrará su participación en la fase regular.
Rigamonti, la voz de la autocrítica
Uno de los más afectados por la derrota fue César Rigamonti. El experimentado arquero, referente del plantel, volvió a responder en varias ocasiones para evitar que Platense se pusiera en ventaja, pero no pudo impedir el desenlace adverso. “Volvimos a perder un partido en los últimos minutos. Eso también te marca un termómetro: es una debilidad”, reconoció el guardameta, visiblemente molesto por el resultado. Y fue más allá al señalar que el equipo necesita revisar su propio rendimiento: “Si no miramos para adentro, si no tenemos humildad para tener la mejor versión de cada uno, se hace muy difícil”.
Para Rigamonti, el problema no pasó únicamente por los méritos del rival. “Creo que fue más el bajo rendimiento del equipo que lo que hizo el rival. Con muy poco se llevó mucho”, analizó.
El Lobo perdió su invicto en condición de local bajo la conducción de Franco.
Ramiro Gómez
Errores que se repiten en el cierre
El arquero también encontró similitudes entre la derrota ante Platense y la sufrida frente a Vélez. Según explicó, el equipo pierde intensidad en los minutos finales, acumula errores en la salida y concede espacios que los rivales de Primera División saben aprovechar.
“Tenemos muchas pérdidas, pelotas infantiles. A veces estás saliendo, perdés la pelota y te agarran abierto”, advirtió. Además, señaló que Gimnasia sabía que Platense iba a insistir con los centros, pero no consiguió contrarrestar esa vía de ataque. “En Primera División pagás caro esos detalles. No queda otra que corregir”, resumió, sin ocultar su preocupación por una tendencia que, según recordó, se repitió en numerosos encuentros.
Dos finales para recuperar la identidad
Con el calendario apretado y el margen de error cada vez menor, Rigamonti pidió evitar las reacciones en caliente y concentrarse en la preparación de los próximos compromisos. “Hablar en caliente es muy complicado. Estamos en la etapa final y tenemos que cuidar todo. Tratar de hablar en la semana y llegar de la mejor forma al partido con Lanús y tratar de conseguir el objetivo quedar entre los 8 mejores"
Gimnasia todavía depende de sí mismo para ir en busca de su segundo objetivo. Pero, para conseguirlo, necesitará recuperar solidez, corregir errores y sostener su rendimiento durante los 90 minutos. El clásico ante Independiente Rivadavia asoma en el horizonte, aunque antes deberá dar una respuesta en una visita que puede resultar determinante.