Alpine firmó una jornada para el recuerdo en la mítica pista del Autodromo Nazionale di Monza. Pierre Gasly dio el verdadero "batacazo" de la temporada al adjudicarse una pole position absolutamente impensada, superando a los tanques de Mercedes, Ferrari y Red Bull. Pero las sonrisas para la escudería no terminaron ahí: Franco Colapinto redondeó una actuación formidable y logró meterse en el séptimo lugar de largada para el Gran Premio de Italia.
El trazado lombardo, conocido por sus extensas rectas y chicanas donde la velocidad pura manda, volvió a regalar un espectáculo repleto de adrenalina. Tras un viernes y un sábado de prácticas donde Alpine insinuó buenas sensaciones gracias a las últimas evoluciones técnicas introducidas en sus A526, la hora de la verdad superó cualquier expectativa previa.
La consagración de Gasly y el gran paso del argentino
En la batalla decisiva de la Q3, Gasly clavó un giro magistral que dejó helados a sus rivales. El galo aprovechó al máximo la succión en la recta principal y exprimió el rendimiento de su monoplaza para arrebatarle el primer puesto de la grilla al británico George Russell.
Por su parte, Colapinto, que ya venía mostrándose afianzado y peleando codo a codo en los tiempos de la zona media durante los ensayos previos, administró los neumáticos y la presión de manera implacable. Franco logró sortear con solvencia los primeros cortes clasificatorios y, ya instalado entre los diez mejores, estampó un registro que lo dejó en el 7° puesto.
Con el empuje de las mejoras aerodinámicas de su vehículo y la tranquilidad de tener el panorama ordenado de cara al futuro, el piloto albiceleste saldrá este domingo desde la cuarta hilera con una oportunidad inmejorable para pelear bien arriba y sumar puntos pesados en la tabla del campeonato.
El Templo de la Velocidad tiene todo listo para lo que promete ser un carrerón de colección. La bandera a cuadros en Monza esperará por ver si la hazaña de Alpine se consolida el domingo o si los gigantes de la categoría logran recuperar el terreno perdido. De una forma u otra, la ilusión para el público argentino está más encendida que nunca.