El presidente Donald Trump ha manifestado su intención que los Estados Unidos retomen el control del Canal de Panamá, también, como el caso de Groenlandia, por cuestiones de seguridad nacional. Seguridad que se vería amenazada por la presencia directa o indirecta de China en la región.
Un primer fundamento sería jurídico internacional. Es que los Tratados Carter-Torrijos de 1977 -en concreto dos, el Tratado de Canal de Panamá y el Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá-, que revirtieron la Zona del Canal a la soberanía de Panamá, reservan el derecho de los Estados Unidos de garantizar la neutralidad permanente y libre navegabilidad del canal interoceánico.
Como China no tiene un control directo del Canal, la violación de la neutralidad pasa, según se dejó trascender, por cuestiones de tonelaje de los barcos de bandera norteamericana y los peajes a pagar.
Este fundamento, que no se va a someter a un tribunal internacional, no alcanzaría para un "casus belli", creemos, sino que daría "legitimidad", ante la opinión pública norteamericana, a cualquier acción directa o indirecta, de cualquier tipo que tome Trump sobre la región.
Los fundamentos geopolíticos, de política exterior, son los determinantes. Trump pondera negativamente la influencia de China en América Latina, que por cuestiones geográficas, es una "proyección marítima". Las alertas concretas son el control del megapuerto de Chancay en Perú y el proyectado canal interoceánico de Nicaragua. El interés principal es que el Mar Caribe siga siendo un "Mare Nostrum" norteamericano y asegurar el tráfico marítimo entre la costa este y oeste de los EE.UU.
La importancia de control marítimo, principalmente de los estrechos y canales, resulta obvio, y ha dado lugar a múltiples conflictos (como la Crisis del Canal de Suez de 1956, conflicto por el Canal de Beagle, el conflicto del Mar de la China Meridional, etc.), son algunos ejemplos. Ha obligado a la comunidad internacional a legislar sobre el tema.
En definitiva, creemos, Trump va a legitimar sus actos de política exterior ante los norteamericanos, con un fundamento jurídico -la violación de la neutralidad del Canal de Panamá-, para poder desarrollar en plenitud los objetivos de política exterior, en el caso concreto, conjurar lo que se percibe como una amenaza china en la región, restableciendo el control marítimo de los Estados Unidos.
* El autor es especialista en Relaciones Internacionales.