Un coche bomba mató ayer a 60 personas en una localidad del norte de Siria que tropas turcas y combatientes sirios de oposición acababan de arrebatar a milicianos del grupo extremista Estado Islámico (EI), según dijo la agencia turca de noticias.
La mayoría de las víctimas eran civiles que se habían reunido en el lugar para tratar de volver a sus casas, según la agencia estatal Anadolu y activistas.
Un atacante suicida detonó su pequeña camioneta descubierta ante una oficina de seguridad en el pueblo Sousian, unos 8 kilómetros (5 millas) al norte de Al-Bab, indicó Mohammed al-Tawil, un combatiente opositor sirio en la zona.
La explosión se produjo cuando los combatientes de oposición organizaban el regreso de los civiles de Al-Bab, que se habían visto desplazados por los combates en su ciudad, explicó.
Al-Bab, a 40 kilómetros al noreste de Alepo, que llevaba bajo control de la milicia radical desde finales de 2013, fue capturada el jueves tras más de dos meses de combates liderados por tropas turcas que apoyan a opositores sirios.
Los milicianos del grupo EI que se retiraron de la ciudad aún controlan zonas circundantes. Una de las poblaciones que aún controla la milicia es Tadif, al sur de Al-Bab, donde murieron dos soldados turcos en otro ataque, indicó el primer ministro turco, Binali Yildirim.
El ejército turco dijo que los soldados habían muerto al explotar una bomba casera, aunque Yildirim lo describió como un ataque suicida cuando los soldados estaban de patrulla. Otros tres soldados resultaron heridos.
El suceso eleva a 70 el número de soldados turcos caídos en el norte de Siria desde agosto.
Al-Tawil, miembro del consejo militar opositor de Al-Bab, explicó que unos cuatro combatientes que gestionaban el control de seguridad murieron en el ataque. El combatiente, que estaba en la oficina de seguridad en el momento de la explosión, dijo que el resto de las víctimas eran civiles de Al-Bab.
La agencia de noticias Qasioun, gestionada por la oposición siria, dio una cifra de 45 víctimas mortales, mientras que indicó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, informó de 42 muertos.
La oficina de seguridad de Sousian se encargaba de emitir permisos y escoltar a los civiles que desearan regresar a Al-Bab. Al menos dos grupos de unos 150 civiles habían salido ya el viernes por la mañana hacia la ciudad, explicó Al-Tawil, acompañados de un equipo de desminado gestionado por combatientes opositores sirios.
“Esta gente ha sufrido mucho... fue muy difícil, y estaban esperando este momento” de regresar a su hogar, señaló.
Al menos siete combatientes de la oposición murieron en la ciudad debido a minas terrestres colocadas por el grupo EI, una costumbre de los milicianos al retirarse, indicó el Observatorio.
Antes de la guerra, Al-Bab tenía una población de unas 60.000 personas, muchas de las cuales se vieron desplazadas a zonas vecinas desde el inicio de las hostilidades y hasta los combates más recientes.
Imágenes difundidas de Al-Bab mostraban una ciudad desierta y muy dañada por la guerra. Trincheras y terraplenes de tierra hacían impracticables otras calles y casi todos los edificios mostraban daños de artillería o de ametralladoras pesadas.
Dudas en una nueva ronda de paz en Suiza
Las delegaciones del Gobierno sirio y la oposición han vuelto a reunirse en Ginebra en un nuevo proceso negociador para poner fin al conflicto en el país.
Un encuentro en el que tienen una “responsabilidad histórica” de alcanzar la paz, ha remarcado el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Pese a que se han sentado frente a frente, la nueva ronda de diálogo ha arrancado con mediadores y no con poco pesimismo, especialmente al conocer el nuevo atentado suicida en el norte del país, que provocó 60 muertes.
“Tengamos en cuenta los intereses de Siria y de su gente. Trabajemos juntos. Sé que no es fácil, pero intentémoslo”, ha expresado De Mistura.
Las fuerzas de la oposición piden una mayor participación de Estados Unidos en la región. “Queremos ver un rol positivo de Estados Unidos, que se impliquen en los asuntos de Oriente Medio para que podamos librarnos del Dáesh, de Irán y de las milicias chíies y así conseguir una transición política en Siria”, dijo Naser Hariri, nuevo jefe de delegación de la Comisión Suprema de las Negociaciones (CSN).
“Tras el primer día de negociaciones, la Comisión Suprema de las Negociaciones ha aceptado la solicitud de De Mistura de integrar en la delegación opositora a los denominados Grupo de Moscú y Grupo de El Cairo, considerados como oposición moderada al régimen de Damasco.
Agencias