Opinión Fincas Sábado, 6 de octubre de 2018 | Edición impresa

Viñatero y bodeguero: se imponen los contratos para la próxima cosecha - Por M. Manzanares

Por Matías Manzanares - Gerente Asociación de Viñateros de Mendoza

La Asociación de Viñateros de Mendoza ve con beneplácito la iniciativa de plasmar en un proyecto de ley una antigua lucha de nuestra entidad, la existencia de un contrato de compra venta de uva que le otorgue seguridad jurídica al productor luego de la entrega de la materia prima. 

Durante muchos años el productor vitícola se ha visto en la problemática y desventaja a la hora de negociar los precios y plazos de pago de su uva. La materia prima de nuestros viñateros es un bien perecedero que debe entregarse de forma inmediata a la bodega. Aprovechando esta necesidad muy a menudo el bodeguero luego de recibir la uva cambia las condiciones de lo acordado previamente a la entrega, perjudicando  al productor que tiene desventaja en su posición, ni dispone de su materia prima. Por ello la AVM siempre ha solicitado la existencia de este contrato al momento de entregar la uva, donde quede establecido el precio, formas de pago, penalidades y ejecución en caso de incumplimiento contractual.

Ante esta problemática, reconocida por el poder Legislativo y Ejecutivo, nos lleva a apoyar el proyecto presentado pero con algunas consideraciones que son fundamentales para que el contrato brinde una seguridad real al productor:

-Según la ley 7101 el espíritu principal de exigir un contrato entre el bodeguero y el  viñatero que entrega la uva para su posterior elaboración de vino/mosto es la producción de efectos jurídicos frente a terceros a partir de la inscripción en el registro creado por esta, siendo oponible a terceros acreedores del bodeguero y logrando resguardar el vino depositado del viñatero en el establecimiento de aquel (bodeguero); no reglamentando la situación donde el productor se desvincula de la uva por venderla a la bodega. 

-En el caso que se proceda a la venta de uva debe existir un contrato entre partes en el cual se pueda perfeccionar dando fecha cierta y veracidad a su contenido y firmas, y además, en caso de incumplimiento establecer una vía práctica. Si bien el sistema sancionatorio en el Art. 6 de la ley 7.101 pretende persuadir al bodeguero de violar la ley a través de: apercibimiento, multas, clausura, inhabilitación, etc. estas sanciones no ayudan al viñatero, por el contrario, lo perjudican. Por eso es fundamental crear los medios jurídicos que le permitan de forma ágil reclamar el cumplimiento del contrato o de lo establecido en la ley.

-La forma de proteger a los productores es dando a estos contratos la fuerza de "título ejecutivo" a fin de que la ejecución en caso de incumplimiento sea por vía monitoria (la cual es más ágil) y no a través de un juicio de conocimiento.

-Otro punto indispensable es conocer cómo se regula y dónde se inscriben estos contratos. El medio más eficiente, simple, rápido y seguro, es por medio de contratos electrónicos que emita el INV. En estos es fundamental lograr un sistema eficiente donde se vincule el contrato de referencia, los CIU efectivamente ingresados con la misma característica de uva, además de consignar cantidad, precio, variedad, condiciones de pago, cláusula de ajuste y penalidades, a fin de evitar tantos contratos como viajes de uva y solo realizar uno por variedad y calidad.

-Los establecimientos elaboradores deben informar por escrito al Registro de Vinos y Mostos instituidos por la ley 7.101 las operaciones, diferenciando si es "compra-venta de uva" o "elaboración a tercero", para evitar que el elaborador omita contratos de compraventa. Este informe podría realizarse también por medios electrónicos en el momento de que el bodeguero ingresa el CIU, pudiéndose vincular éste con el respectivo contrato a través del aplicativo del  I.N.V y que de forma automática se reenvíe al Registro de Vinos y Mostos instituidos por la ley 7.101.

Por lo expuesto y sabiendo de la importancia que tiene la exigencia de un contrato que proteja al eslabón más débil de la cadena vitivinícola "el productor vitícola", como representantes de los viñateros creemos de vital importancia lograr una Ley que realmente cuide las operaciones de venta y compra de uva, mediante un sistema serio y ágil que permita igualar las condiciones comerciales entre productores y bodegueros y priorizando siempre la seguridad jurídica de dichos vínculos.