Sociedad Miércoles, 11 de julio de 2018

La emocionante historia de Yohana: vivía debajo de un puente y ahora es universitaria

Tiene 23 años y vive en Córdoba. Estudia abogacía y será mamá. Con 12 años fue escolta de la Bandera pese a vivir en la calle.

Por Redacción LA

Con tan solo 23 años, Yohana Mercado es un ejemplo de superación. Hoy trabaja en Tribunales y espera a su primer hijo, una vida totalmente diferente a la que tuvo en la infancia. Cuando tenía 12 años Yohana y su familia dormían en bajo un puente de la ciudad de Córdoba.

La joven se hizo conocida en esa provincia hace más de una década, luego de que los medios locales contaran su historia.

Contra todos los pronósticos y desafiando su propia realidad, la niña que vivía a la  a la orilla del Suquía, junto a sus padres y su hermana discapacitada, se convirtió en la escolta del escolta de la Bandera en la escuela Grecia, en barrio San Vicente.

“Yo nunca me vi como un ejemplo. Hice lo que tenía que hacer, que era estudiar. Siempre el estudio me llevó para un lado muy hermoso, de libertad, de paz. Iba al colegio todos los días, aunque tenía que caminar mucho, pero hacía eso con alegría y estaba contenta de ir a la escuela”, contó Yohana al diario La Voz de Interior.

Para ir a la escuela caminaba 30 cuadras de ida y 30 de vuelta, con dos zapatillas del mismo pie y los útiles en una bolsa de plástico. Si llovía, caminaba descalza para que no se le arruinaran las zapatillas.

 

Pese a la falta de recursos, Yohana tenía una aspecto impecable y era por esa razón que sus maestras no se imaginaban que dormía en la intemperie.

Los diarios hicieron eco de su historia y al poco tiempo el puente Maipú se llenó de regalos y unos días antes de la navidad del 2006 el entonces gobernador José Manuel De la Sota le regaló una casa en barrio 16 de Abril.

Hoy, a los 23 años, espera a su primer hijo, estudia abogacía y es empleada de Tribunales. Sigue adelante con sus sueños, pero al mismo tiempo se hace cargo de toda su familia.

“A nivel familiar he vivido varios cambios. Me he tenido que hacer cargo de mis hermanas durante mucho tiempo porque mi papá está en prisión y mi mamá es una persona a la que no se le puede exigir mucho. En lo familiar tuve que continuar sola, pero siempre he tenido mucha gente que me ha ayudado a que no se me haga tan pesado”, explicó.

“Lo vivo como algo que tengo que hacer. Me cuesta asumir que llegué acá. Ver cuánto me costó. Sé que es algo que quise, lo hice y listo. Pero cuando veo alguna nota que me hicieron... ¡ay! no puedo creer que sea yo; que haya estado en esa situación y ahora esté en la otra”.