Mundo Sábado, 27 de octubre de 2018 | Edición impresa

Una adaptación convierte al Principito en “La Principesa”

La editorial Espejos Literarios quiere convertir al clásico de Antoine de Saint Exupèry en un libro con más presencia femenina.

Por Susana Reinoso - Especial

El lenguaje inclusivo y el reclamo de igualdad de género toma por asalto a uno de los clásicos de la literatura universal, que ha enamorado a millones de lectores sin distinción de razas ni credos, y ha sido traducido a más de 250 idiomas. Se trata de “El Principito”, de Antoine de Saint Exupèry. Publicado en 1943 y considerado uno de los diez libros más leídos en la historia de la literatura del siglo XX, tiene ahora su bonustrack feminista: “La Principesa”.

El sorprendente clon femenino, que se puede comprar en el sitio de Bubok y en Amazon, se presenta como “una adaptación” de “El Principito” y mantiene la firma de su autor. Es promovido por el proyecto español Espejos Literarios, el cual “busca reformular las obras maestras de la literatura para dotar de significado a su carácter universal”.

 

Dicen recoger el guante de Saint Exupèry con esta explicación: “Fiel al mensaje transmitido por el autor, ‘La Principesa’ es más que una simple traducción de género; es una obra reescrita a través de un nuevo universo de personajes que respeta lo esencial de la obra original.

Eso que para Saint Exupèry es invisible a los ojos. El público infantil y adulto que lea ‘La Principesa’ acompañará a nuestra aviadora protagonista en su redescubrimiento del amor y la amistad a través de su pequeña amiga de cabellos violetas, viajando a planetas donde los oficios son desempeñados indistintamente por hombres y mujeres, y donde los animales reciben un trato un poco más amable que en la obra original”.

 

De allí que en esta versión feminista, la serpiente no se come al elefante sino que se traga un volcán. En “El Principito” los volcanes estaban apagados, de modo que puede inferirse que tampoco hay peligro para “La Principesa”. Y se aplica la equidad de género a rajatabla: la historia mantiene “una paridad de 60% y 40% en los personajes femeninos y masculinos”.

“Si no podemos leer no es mi revolución”. Así comienza el video de presentación del libro, que comenzó como un proyecto de crowdfunding, dando a entender que el sexo de los personajes puede imposibilitar la identificación de los lectores.

Según las autoras, en los libros que editan “derivados de la obra matriz, las personas pertenecientes a grupos tradicionalmente discriminados pueden ver reflejada su realidad sin necesidad de renunciar a nuestras joyas literarias, identificarse más fácilmente con los personajes protagonistas para vivir a través de la imaginación sus aventuras y sinsabores y, en definitiva, construir una visión del mundo más amplia e inclusiva de la que encontramos actualmente en nuestras sociedades”. También la rosa que deslumbró a “El Principito” desaparece en “La Principesa”. Su contrapunto masculino es un clavel con espinas, algo excepcional.

 

Las autoras dicen que en la “adaptación” hay “una tríada de protagonistas (principesa, aviadora y clavel) que invierte los modelos tradicionales de género en la literatura”. Y además de la paridad y el lenguaje inclusivo ya mencionados se incorporan “algunas referencias ocultas a figuras históricas femeninas”, a la vez que se eliminan “algunas referencias directas o indirectas a la raza, país o religión de los personajes para crear una historia más universal”.

En su Twitter @Aisling_, la traductora mexicana Laura Michel publica una página que parece ser el prólogo de “La Principesa”, en el que las autoras cuentan que el libro se les ocurrió “una tarde verano en un aeródromo cuando, rememorando las hazañas de Amelia Earhart, viajamos a la época del aviador más famoso de la literatura, Antoine de Saint Exupèry, y decidimos desempolvar nuestro viejo ejemplar de ‘El Principito’. Cuál fue nuestra sorpresa al volver a leer, como adultas, un libro que considerábamos escrito con tanta sensibilidad. De los dieciocho personajes que aparecen, sólo tres tienen género femenino: la frágil rosa, la pérfida serpiente y una pequeña flor aislada en medio del desierto”.

Laura Michel ‏- @Aisling_

Las alarmas saltaron en las redes sociales, donde no pocos lectores de “El Principito” se mostraron indignados por la versión feminista de un clásico que ha conmovido a generaciones de lectores y hasta proponen con ironía hacer versiones inclusivas de otras obras universales. Por caso, “La condesa de Montecrista”, “Las miserables”, “Las tres mosqueteras” o “La vieja y el mar”.

En julio de 2014 se inauguró un parque temático dedicado al universo mágico de “El Principito” en la localidad de Ungersheim, en la región de la Alsacia francesa. Le Parc du Petit Prince es un proyecto poético, lúdico y educativo para todo público, ubicado donde cayó en 1942 el primer meteorito conservado en el mundo, cuyo nombre es Ensisheim.

Ya circula otra versión con el llamado “lenguaje inclusivo”

Mientras la editorial Espejos Literarios quiere directamente cambiar los sexos de los protagonistas de “El Principito”, otra editorial eligió el mismo clásico, pero para “adaptarlo” al llamado “lenguaje inclusivo”.

La chilena Traductora Ethos, dedicada a editar textos académicos y transformarlos en obras con lenguaje “inclusivo” (no sexista), elimina todas las vocales que aluden a un género específico y las reemplaza por una “e” o una “x”.

Otro lenguaje.En esta edición se evita el género específico.

Aquí, la traductora Julia Bucci hizo su versión de “El Principito”en una versión muy particular. “Dadas las características del texto (con un lector al que se dirige en un lenguaje afectivo y llano) decidimos optar por la ‘e’ como marca de lenguaje no sexista, ya que puede ser leído en voz alta”, señaló al portal BioBioChile Gabriela Villalba, directora de la editorial.

En la misma nota, Villalba además detalla que este trabajo fue pensado para niños entre 10 y 12 años quienes, asegura, “han empezado a incluir en su habla el uso de la ‘e’ en este contexto”. Villalba explicó que reemplazaron frases como “los hombres”, refiriéndose a los seres humanos, por “las personas”. Pero no sólo el texto fue traducido, sino también, a su modo, los dibujos, a cargo de la ilustradora Malena Gagliesi. “Las probamos con varios niños durante la concepción de libro y a todos les gustaron mucho”, dice Villalba.

 

La editora justifica su traducción en el hecho de que “no había una del libro con este lenguaje siendo que es el más traducido de mundo”. 

“Otra razón es que los chicos están empezando a hablar así y tener literatura canónica traducida a su manera de hablar es importante para apoyarlos en una decisión tan importante. Y una tercera razón  es que nos parece que el mensaje humanista de El principito se ve potenciado”.