Sociedad Vendimia Sábado, 10 de marzo de 2018 | Edición impresa

A María José la recibió el amor de su hija y de los tupungatinos

La Virreina Nacional electa hace una semana regresó a su departamento, donde la esperaron con una fiesta.

Por Gisela Manoni - gmanoni@losandes.com.ar

Los acordes festivos de la banda militar Talcahuano anunciaron por las calles su llegada. Familias enteras salieron de sus casas, de los negocios y bares para saludarla.

La esperaron con carteles, con los flashes de sus cámaras preparados y muchos con las remeras naranja flúo que identificaron desde el inicio a su barra. 

La Virreina Nacional de la Vendimia, María José Di Marco, se reencontró anoche con su gente. La rubia, que hizo historia al ser la primera mamá coronada en el Frank Romero Day, recibió el “gracias” de los tupungatinos. “Estoy muy feliz y orgullosa de representarlos”, les devolvió el afecto con emoción desde lo alto del carro. 

Pero el reencuentro más emotivo fue el de la soberana con su familia arriba del escenario. Su novio, Emiliano Guidone, apareció con su hija Ema en brazos y con un gran ramo de rosas en la otra. Mientras sonaba de fondo el tema de la pareja -”Perfect”, de Ed Sheeran- el chico le dedicó unas palabras.

La pequeña Ema contempló embelesada a ambos y recibió de manos de su mamá un gran paquete de regalo por lo bien que se ha portado estos días. Era un gran oso de peluche, que la niña agradeció con un abrazo.

“Ella está feliz, ya pidió que le hicieran una capa y una corona”, dijo la soberana, que recibió algunas noches a su hija en el hotel esta semana, mientras estuvo cumpliendo con su agenda en la Ciudad. 

“Es hermosa. Yo sabía que iba a salir reina o virreina. Se lo merecía”, soltó doña Delia Ruiz Díaz, una vecina de El Peral, que se acercó al punto de partida de la caravana para expresarle su cariño. “No sólo es bella, también es transparente, humilde... es buena gente”, comentó Sandra Garibotte, otra vecina y amiga de la familia. 

Más allá, los hermanos Pía y Santino Silva sostenían bien en alto los carteles que habían hecho con la foto de María José y “muchos brillantes”, como detalló el pequeño de cinco años. “Fuimos a verla al Carrusel y al anfiteatro. Era la más linda”, aseguró Pía. 

En la explanada hablaron el intendente Gustavo Soto, Noelia Blanco -la morocha que le regaló a Tupungato el reinado nacional en 2002- y familiares de la virreina. Allí, la gala terminó con música y danza. 

Minutos antes de subir por última vez a su carro, la rubia destacó la calidad de gente de la Reina nacional, Julieta Lagos. “Juli es una persona increíble, nos llevamos genial”, sostuvo la tupungatina. 

También contó que en el poco tiempo que llevan como “dupla vendimial” ya han hablado de varios proyectos que quieren encarar en este año de reinado. “Queremos trabajar con eventos solidarios para ayudar a los niños con leucemia y realizar campañas de prevención del cáncer de mama, entre otras cosas”, adelantó. 

Respecto al debate que instaló con su reinado siendo madre, María José manifestó que siempre hay comentarios positivos y negativos. “Prefiero quedarme con lo bueno y hay mucha gente que se sintió identificada. Incluso en el Carrusel, la gente coronitas y cetros para mi hija”, acotó.