Turismo Domingo, 30 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Tucumán: historia y aventura en los Valles Calchaquíes

Un viaje desde San Miguel de Tucumán y la Casa Histórica hasta Tafí del Valle, Amaicha y la Ciudad Sagrada de Quilmes.

Por Eleonora Biaiñ / Clarín

Si en la memoria escolar quedó el recuerdo de la Casa Histórica de Tucumán con sus puertas y ventanas en tonos verdes, quizá el viajero se sorprenda al encontrarlas pintadas de un brillante celeste -según los historiadores- como en el año de la Independencia.

Es emocionante ingresar a la casa museo en San Miguel de Tucumán, donde se reunieron los congresales de 1816, recorrer sus ambientes, tomar aire en los patios y jardines arbolados, y visitar el famoso Salón de la Jura.

 

En la pequeña sala 5, una muestra temporal repasa las transformaciones que tuvo este edificio con tres pabellones, una propiedad construida sobre un terreno donado a Francisca Bazán para su casamiento. Los últimos arreglos se realizaron para los festejos del Bicentenario, con el objetivo de disminuir la humedad edilicia y mejorar la electricidad e iluminación.

Grupales. Una de las actividades que el turista que visita Tucumán no puede dejar de hacer, una cabalgata en Tafí del Valle.

Entre los objetos que se exhiben de la vida cotidiana -desde mates hasta baúles y mobiliario- en las paredes llaman la atención leyendas en blanco sobre rojo: “¿Las mujeres eran libres en la sociedad colonial?”; “¿Quién fue la primera mujer que se postuló como diputada?”; “¿Sabías que hubo mujeres que participaron en la victoria frente a los ingleses?”. Las respuestas se encuentran en el segundo patio, en folletos plastificados para leer (y devolver), parte de una instalación que se realizó este año durante el Día de la Mujer.

En el último patio, los visitantes quedan impactados con los dos murales de bronce realizados por Lola Mora, que llevan hasta el fondo, donde del otro lado del portón corre la calle 9 de Julio, paralela a la calle Congreso de Tucumán (donde está la entrada a la Casa Histórica).

 

Las obras 25 de Mayo de 1810 y 9 de Julio de 1816, son escenas de ambos hechos históricos, en bajorrelieves de cuatro metros de alto por doce de ancho.

De vuelta en la calle, los turistas se sacan fotos frente a la puerta, músicos llenan el ambiente de folclore y hay quienes bailan el tango.

En la ciudad hay otras esculturas de Lola Mora: el monumento a Juan Bautista Alberdi en la plaza Alberdi, y su estatua “De la Libertad” en la plaza Independencia, que es la principal de San Miguel.

A su alrededor se encuentran la Casa de Gobierno, el teatro Mercedes Sosa, la Catedral, la iglesia San Francisco y edificios que conservan fachadas originales como el Jockey Club.

Ruta 40. La ruinas de lo que fuera la maravillosa Ciudad Sagrada de los Quilmes, a 37 km de Amacha.

Siempre concurrida, la plaza Independencia es un espacio verde en el centro de la ciudad. Aquí los vendedores ambulantes ofrecen achilata (helado de agua elaborado con hielo molido y colorantes), se concentran los manifestantes y, en los días feriados, se instalan los puesteros que venden artesanías.

La vida en las serranías

En las sierras de San Javier, a 24 kilómetros de la capital, el ambiente se siente más húmedo con la vegetación del bosque andino y la selva de montaña conocida como eco región de yungas. En estos cerros se establecen varias villas, con casas de fin de semana y viviendas permanentes.

Desde San Miguel se puede ascender por la ruta provincial 340, una vía angosta doble mano, asfaltada, que dibuja curvas y más curvas hasta los 1.200 metros de altura. El aire fresco se cuela por las ventanillas y la vista se llena del verde de las hojas de los timbó, tipas, chal chal, cedros, muchos de ellos poblados por bromelias y musgos.

También se ve una gran variedad de helechos y la caña tacuara.

 

A unos 8 kilómetros, la escultura del Cristo Bendicente suele ser una típica parada turística, ideal para disfrutar de vistas panorámicas de ciudad, las laderas, valles y llanuras onduladas. Los fines de semana, los visitantes suelen hacer picnic alrededor de esta imponente obra de hormigón armado, de 28 metros de altura y 74 toneladas de peso.

Más adelante, si es día de semana, vale la pena la caminata de 400 metros hasta la cascada del río Noque, un recorrido de baja dificultad en un terreno en desnivel.

Más lejos, también es recomendable la visita a El Siambón y el monasterio de los monjes benedictinos, fundado en 1956, de piedra y madera. Allí venden dulces artesanales y productos de fitoterapia (uso de plantas medicinales).

Para vivir la selva desde adentro, otra forma de ascenso son los senderos del Parque Sierra de San Javier.

“Existen tres principales para hacer trekking: el Funicular, Puerta del Cielo y Cuesta Vieja, cada uno con sus atracciones”, dice el guía Luciano Platania, de la agencia Outlanders, mientras iniciamos la caminata cruzando el Río Muerto, que en verano recibe agua de lluvia y vertientes. El protector solar y el repelente para los mosquitos son aliados imprescindibles.

Blanca. Un clásico que todo turista que visita la ciudad no deja de fotografías, la Casa Histórica.

“La humedad que sentimos es propia de la retención de líquidos de la selva, que funciona como esponja de las precipitaciones, y los árboles que vemos: laureles, horco molle, tipas, paltas y cedros todo el año tienen sus hojas verdes”, explica Luciano, profesor de Historia, acerca de este parque de 14.000 hectáreas, dependiente de la Universidad Nacional de Tucumán.

La fauna del lugar está representada por una variedad de insectos y aves como catitas, loritos, tucanes y urracas, entre otras. Al ocelote solo se lo encuentra a mayor altura.
En el camino, en medio de la selva se encuentran las “ruinas” de un mega proyecto de ciudad universitaria de fines de los años 40 cuya obra se interrumpió en 1955: los rieles del funicular, una cabina, la construcción del acueducto y puentes.

 

El camino sigue en ascenso, un túnel en la vegetación verde que culmina en la Villa de San Javier. El recorrido tiene una duración de entre dos y tres horas (de acuerdo con el estado físico y las paradas que realice el grupo), es de 5 kilómetros y asciende hasta los 800 metros.

Hacia los Valles Calchaquíes

“Si San Miguel y sus alrededores son húmedos y las temperaturas son altas, en esta época en Tafí, Amaicha y Quilmes el clima es seco, alcanza los 35 grados, pero por la noche refresca llegando a descender más de 10”, advierte Verónica Iwasita, del Ente Provincial de Turismo de Tucumán. Una información útil para el viajero que tenga pensado visitar la provincia en temporada baja, de diciembre a febrero (la temporada alta es de julio a noviembre).

Para llegar a la Ciudad Sagrada de Quilmes, a unos 180 kilómetros de la ciudad capital, en principio hay que tomar las rutas nacionales 38 y la provincial 307. Un recorrido súper disfrutable, entre los cerros, en el que vemos cambiar el paisaje de selva a bosque, para luego encontrar montañas más altas y suelos áridos.

 

Luego de un breve stop en el Paraje El Indio, con la obra del escultor Enrique Prat Gay y los puestos de artesanías, la siguiente parada es en El Mollar, a 100 kilómetros de San Miguel, donde se encuentra el Museo Arqueológico a cielo abierto Los Menhires, en el Valle de Tafí. Un campo sembrado por monolitos que vale la pena visitar.

“Las piezas tienen forma fálica, están vinculadas con la fertilidad por el pueblo Tafí, quienes habitaron la zona entre el 300 aC. y el 900 dC.”, explica la guía, Lorena Ríos y agrega: “Son piedras talladas que originalmente estuvieron esparcidas por el valle. Las denominamos menhires, 'piedra larga', en celta. Algunas poseen pinturas rupestres con figuras humanas, de animales y se cree que cada una cumplía su función en ceremonias, en las casas, el calendario solar y en terrazas de cultivo”.

Historia y aventura en los Valles Calchaquíes

En el predio, también se pueden ver morteros que luego se reciclaban como parideras. Forradas con cuero de guanaco, servían de asiento para que las mujeres dieran a luz en una posición cómoda. En total, son 126 piezas exhibidas, la mayoría procedente del cerro Casas Viejas, que se puede ver desde el museo, además de los cerros Ñuñorco, Pelado, el Pabellón y el dique La Angostura.

Continuando hacia el norte, por la ruta 307 se llega hasta El Infiernillo, entre Tafí del Valle y Amaicha, el punto más alto (transitable) de la provincia, a 3.042 msnm. Un paso ventoso, con vista amplísima de los valles, en el que la temperatura desciende 15 grados y donde se resguardan algunos artesanos con sus llamas. Es uno de sus puntos destacados del sistema de valles y montañas Calchaquíes.

A 37 kilómetros, en Amaicha, se siente nuevamente el calor seco y la temperatura llega a los 30 grados. En este pueblito aprovechamos para almorzar y luego continuamos viaje hasta tomar la ruta 40 para llegar a la maravillosa Ciudad Sagrada de los Quilmes.

 

Este año, en la ruinas inauguraron un moderno centro de interpretación, con un laboratorio arqueológico, exhibición de alfarería y objetos de la vida cotidiana, un auditorio donde se proyecta un cortometraje y audioguías en español con animaciones que explican los distintos aspectos de su cultura, desde su cosmovisión hasta alimentos y vestimenta. El proyecto estuvo en manos de la propia comunidad y llevó una década de trabajo.

El visitante puede ver de cerca los restos de las construcciones habitadas por el pueblo diaguita durante 800 años y ascender a los distintos niveles en los que se ubican las terrazas, las paredes de las viviendas sobre las que se apoyaban los techos de algarrobo, cardón, paja y barro.

“Las casas descendían bajo tierra, para protegerse del calor, el frío y el viento”, explica el guía Darío Mamaní. En la parte alta de la Sierras de Quilmes vivían el cacique y su consejo, en ambos extremos, estaban los pucará, puestos de vigilancia, descendiendo por la ladera las casas del resto del pueblo de agricultores, cazadores y alfareros.

La población, que alcanzó los 8.000 habitantes, en 1480 fue invadida por los incas, y en 1534 por los españoles. Triste es la historia que recuerda la expulsión de 1.700 sobrevivientes en el año 1667, trasladados a pie hasta Buenos Aires adonde llegaron solo unos 400.

 

Toma 15 minutos el ascenso hasta la fortaleza sur, y 20 hasta la norte, miradores desde los que se obtienen las mejores vistas de la ciudad. Ubicados en la fortaleza sur, se ven construcciones no accesibles al público entre los cardones.

Según Mamaní lo que el visitante puede ver es solo un 15 por ciento de lo que fue Quilmes. “Queda mucho por excavar y descubrir”.

En la caminata se encuentran distintos tipos morteros, la apacheta (donde se hacen ofrendas a la Pachamama cada 1 de agosto), las casas comunitarias comunicadas entre sí y, en una de ellas, el hallazgo de una tumba. El propio Darío, andando entre las ruinas, halló puntas de flechas y una urna funeraria que por los efectos de la lluvia quedó al descubierto.

Entre las piedras, se suelen ver lagartijas de colores y animales más importantes en cuanto a su tamaño, como cabritos y llamas domesticadas. A la salida, el mercado de artesanías es una atracción para el turista, con la posibilidad de recargar el agua para el mate, comprar pan casero y especias que se recolectan en la zona. Un rico regalo para la vuelta, además de la experiencia de conocer el mayor asentamiento precolombino de nuestro país.

Miniguía

Cómo llegar

En auto desde Buenos Aires, tomar Autopista 25 de Mayo, Au. Perito Moreno; Peaje Parque Avellaneda: $ 55; Gral. Paz, Ruta Nacional 9; Peaje Campana: $ 50; Peaje Zárate: $ 14; Peaje Lagos: $ 30; Peaje Carcarañá: $ 35; Peaje James Craik: $35; Peaje Juárez Celman: $ 20; RN 60, RN 157.

En avión, llegan a San Miguel de Tucumán Flybondi, Aerolíneas Argentinas y LATAM. El pasaje para vuelos ida y vuelta desde $ 1.600 (Flybondi); $ 4.000 (LATAM); $ 5.100 (Aerolíneas).

Transporte en taxi del aeropuerto a la ciudad, $ 350.

En bus desde Retiro hay salidas todos los días. Duración del viaje: 14 horas. Pasajes desde $ 5.500, ida y vuelta, con servicio de cena y desayuno (0800 888 4030; transferline.com.ar).

En tren desde Retiro. Dos salidas semanales, lunes y jueves. Duración del viaje: 32 horas. El pasaje cuesta desde $ 1.540 ida y vuelta. Informes: 0800-222-TREN (8736); www.trenesargentinos.gob.ar

Dónde alojarse

Garden Plaza: habitación doble, promoción de 3 noches, $ 2.900 con desayuno buffet, TV LED, cochera cubierta y wifi (Laprida 35; tel. 0381 4311755).

Garden Park: para la habitación doble hay una promoción de 3 noches por $ 4.900 con desayuno buffet y media pensión, piscina, sauna , gimnasio y bicicletas de paseo (Av. Soldati 330).

Hotel Embajador: habitación doble desde $ 1.300 con desayuno, estacionamiento, acceso a la piscina, wifi, gym y spa (www.hotelembajadortuc.com.ar).

Dónde comer

En San Miguel, El Portal (24 de setiembre 351) y Restó 9 (Av. Soldati 330).

En Amaicha del Valle, Warmy Sonkoy (Ruta 307, km 118).

Cuánto cuesta

Casa Histórica de Tucumán, abierta todos los días de 10 a 18. Entrada libre y gratuita (Congreso de Tucumán 141).

Centro de Interpretación San Javier, en el Cristo Bendicente, entrada $ 20.

Cascada Parque Sierra de San Javier, entrada $ 30. Tel. (0381) 4253631.

Trekking con guía por el Parque Sierra de San Javier, $ 850 por persona e incluye transporte hasta el parque (outlanders.com.ar).

Remís y ascenso al cerro San Javier, $ 1.200 (para 4 personas). Remises Victor Córdoba, WhatsApp +543816-394009 Micro a San Javier 118, salida desde la terminal de ómnibus. Hasta el Cristo $ 57; hasta El Siambón; $ 90.

Los Mehires, Museo Arqueológico a cielo abierto, martes a domingo de 9 a 19, entrada gratuita (0381 4307678 int. 260).

Ciudad Sagrada de los Quilmes: la entrada cuesta $ 100; estudiantes, $ 70. Horario de 8 a 18. Informes: 0381-2032399 Pasaje en bus de la empresa Aconquija hasta Amaicha del Valle: sale desde la terminal de ómnibus de San Miguel y cuesta $ 295.

Dónde informarse

Casa de la Provincia de Tucumán en Buenos Aires, Suipacha 140, teléfono 4322-0010 Oficina de Informes de turismo: (0381) 4303644 - 4222199 www.tucumanturismo.gob.ar