Arquitectura Martes, 25 de septiembre de 2018

Tres variables de cambio que impactan en la arquitectura corporativa

Las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas, cada vez más, están impactando directamente en los espacios de trabajo.

La Arq. Ani Rubinat analiza estos cambios y los desafíos de los desarrollos corporativos hoy. En este sentido, describe las características de los tres principales motores del cambio en mundo corporativo: “Los cambios tecnológicos son el resultado de la acelerada transformación digital, que está modificando la lógica de los negocios tradicionales. Acceder a la información en cualquier momento y espacio ya es algo habitual".

La simplificación de contar con todo lo necesario para trabajar en el teléfono, laptop o tablet facilita en muchas industrias nuevas formas de trabajar, donde se prioriza la tarea que hay que hacer y ello define el espacio de trabajo que se necesita para realizarla. Hoy las fronteras físicas desaparecen, y la información trasciende el espacio. La esencia de la empresa es estar conectada a los canales de comunicación. El que tiene acceso pertenece, y desarrolla su trabajo cuando quiere, donde quiere, dando la libertad de conectarte desde una cafetería, un sillón u otro país, lo importante es alcanzar los objetivos.

Rubinat continúa analizando los cambios sociales: “Existen dos principales vectores del cambio. Por un lado, la convivencia de cuatro generaciones: Baby Boomers, Generación X, Generación Y y Millenials, con la inminente irrupción en el trabajo de la Generación Z –nacidos entre 1995 y 2010-. Esta convivencia impulsa el desarrollo de espacios que faciliten el intercambio de las habilidades y conocimientos de cada grupo. El segundo vector del cambio social se refleja en organizaciones cada vez más horizontales. La nueva filosofía que incorporan las empresas implica que cada persona es considerada un socio estratégico para lograr mayor eficiencia y  productividad, con un liderazgo más colaborativo”.

Finalmente, Ani destaca los cambios culturales: “Son el resultado de la irrupción de los factores anteriores sobre la cultura del trabajo y la vida misma, donde todo se fusiona. Se puede trabajar con horarios preestablecidos u otros más flexibles. Por ello, uno de los muchos desafíos que tenemos como diseñadores  es la búsqueda del equilibrio entre la vida laboral y la personal. Los espacios de trabajo consideran lugares más relajados para reuniones informales e intercambio de ideas e información, para incentivar la colaboración y el aprendizaje. Además, se utilizan mobiliarios, materiales, colores, formas y texturas  que nos hagan "sentir como en casa".

“En definitiva, lo que se busca es el bienestar de la gente”, sentencia Ani Rubinat y concluye: “Hay que comenzar a trabajar en temas como la neuro-arquitectura, una ciencia amable y reciente que busca entender, a través de la neurociencia, cómo el espacio afecta a la mente humana. En base a distintos estudios, se conoce como impactan los colores, la intensidad de la iluminación, la altura de los cielorrasos o techos, el contacto con la luz natural y la naturaleza, entre otras tantas variables, en el estado físico y emocional durante el uso que las personas hacen de los espacios de trabajo. Además, es necesario lograr el sentido de pertenencia que convierta a los grupos de trabajo en verdaderos equipos, y haga más productivas a las empresas. Si bien se realizan muchas acciones aún falta considerar una planificación estructurada en la mayoría de  las empresas, que buscan generar espacios más amigables, divertidos y creativos".