Fincas Sábado, 24 de febrero de 2018 | Edición impresa

Tomate para industria: rendimiento y tecnología, las claves del negocio

Los productores mendocinos se reunieron en el Valle de Uco para analizar la situación que atraviesa el sector. Costos en la mira.

Por Gisela Manoni - gmanoni@losandes.com.ar

Las buenas condiciones climáticas han hecho que el sector del tomate de industria vislumbre, hasta el momento, una buena campaña 2018. Sin embargo, la inversión en tecnología, la adopción de nuevas variedades y la cruda competencia frente a la pasta chilena son los desafíos que la producción local está obligada a enfrentar para poder posicionarse a nivel nacional. 

Y el reto es doble para Mendoza. Nuestra provincia ha perdido, en los últimos cinco años, casi la mitad de las hectáreas que tenía con esta producción (bajó de 3.500 a 2.000 hectáreas, aproximadamente). San Juan -con un clima seco más propicio y ayuda financiera concreta de su Estado provincial- viene en franco crecimiento y ha logrado igualar la cantidad de superficie destinada.

Actualmente, del total de superficie cultivada con tomate para industria en Argentina (unas 6.500 hectáreas), Mendoza tiene un poco más de 2.000 hectáreas y San Juan otras 2.000, alzándose ambas provincias como las principales productoras. Le siguen detrás Río Negro y La Rioja, entre otros.

Los rendimientos de este año parece que premiarán a quienes resistieron. “Esperamos cosechar poco más de 100 toneladas por hectárea, eso si el tiempo nos acompaña”, expresó Juan Choque, un agricultor de San Carlos que participó, como otros cientos de productores, técnicos e industriales, del tradicional Día de Campo de Tomate para Industria, que organizó la Asociación Tomate 2000 días atrás en la estación del INTA La Consulta, en San Carlos

Según los técnicos del INTA, el rendimiento promedio en Mendoza en los últimos años ha rondado entre los 65 mil y 80 mil kilos por hectárea.

Mientras que en San Juan, ostentan un rinde promedio de 105 tn/ha. El factor climático hace la gran diferencia, pero también el hecho de que casi un 90 por ciento de los productores de la vecina provincia tienen riego por goteo, entre otros avances tecnológicos. 

Estos resultados no alcanzan hoy para abastecer el mercado interno. Salvo por algunos años excepcionales, históricamente ha sido así. Sin embargo, los productores del sector plantean que el escenario actual es peor. “La coyuntura es distinta, se importa para autoabastecernos, pero también para reemplazar el mercado local”, sostienen.

La presión que ejerce la importación de la pasta de tomate industrial repercute con fuerza en la negociación de los precios. Actualmente, el 70 por ciento de la pasta que importa el país viene de Chile. Lo que solicitan los productores locales para hacerle frente es "una etapa de transición para seguir mejorando los procesos de producción" y, en este camino, señalan como recursos claves la situación macroeconómica del país y la ayuda financiera del Estado para realizar inversiones en malla, riego por goteo y maquinarias.

“Sin tener las mismas herramientas, salir a competir con una pasta de tomate importado a valores que son inferiores a nuestros costos es doblemente difícil. No queremos protección, queremos las mismas herramientas para poder competir. El consumidor final tiene que acceder a un buen producto y a un buen precio”, sostiene Orestes Nomikos, un importante productor de Maipú y Luján de Cuyo. 

Costos vs rendimientos

“El clima fue muy beneficioso en las campañas anteriores, pero en esta San Juan ha tenido mucho más problemas que Mendoza. Nuestros rindes venían a niveles internacionales. El promedio del año pasado fue de 105 tn/ha, con productores que obtienen 130 tn/ha en forma estable. Ese es el objetivo que queremos sostener", expuso el productor sanjuanino Guillermo Quiroga, presidente de Asociación Tomate 2000.

El hombre destacó que se trata de “una chacra cara”. “Hoy el costo de producción es de 80 mil kilos. No manejamos el precio de los insumos y el de venta lo pone la fábrica, por lo que tenemos que sacar arriba de 100 mil kilos para que sea rentable”, opinó Quiroga. 

“Uno de los principales desafíos es la adopción de tecnología. A veces no se puede afrontar la inversión y otras es difícil cambiar las prácticas que el agricultor ha realizado históricamente. Por ejemplo, el riego por goteo”, señaló Patrick Smith, técnico del IN TA en el área Producción integrada de tomate para industria. 

“A nivel productivo, hemos mejorado mucho, cada vez incorporamos más tecnología, pero el clima no nos ha ayudado. A futuro deberemos invertir más en medidas de protección”, señaló Nomikos. 

Avances tecnológicos en beneficio de los cultivos 

Durante el Día del Tomate en La Consulta, los productores e interesados pudieron recorrer distintas estaciones donde los técnicos del INTA explicaron los avances que se están evaluando en el Programa. 

En el manejo nutricional del tomate, las opciones para reemplazar el guano generaron gran interés entre los agricultores. Lo mismo ocurrió con la estación donde daban novedades respecto de la combinación de riego presurizado con mulching oxi y biodegradable. Sólo que allí, algunos productores manifestaron las dificultades que el mulching genera para la cosecha mecánica. 

También, se informó sobre los bioestimulantes para el cultivo y sobre las mejoras que traen las prácticas de injerto, aunque aún siguen siendo muy costosas para el sector. 

“Hay condiciones ambientales y de suelo que impiden el crecimiento normal de una planta (nematodes, alta salinidad, etc.). Entonces, se buscan pies que superen ese flagelo y copas que den alto rendimiento. Se logran beneficios de un 20 o 25 por ciento”, explicó Corominas al público.