Arquitectura Sábado, 24 de noviembre de 2018

TENDIEZ Experiencias, a sala llena en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires

Con TENDIEZ “Experiencias en arquitectura para cultura y educación” concluyó el ciclo 2018, que recorrió 5 ciudades del país.

El ciclo 2018 de TENDIEZ Experiencias “Tendencias de diseño en 10 minutos” finalizó con el último encuentro anual, TENDIEZ “Experiencias en arquitectura para cultura y educación”, que se realizó el pasado jueves 15 de noviembre en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Los oradores fueron los arquitectos Teresa Chiurazzi, Carlos Sallaberry, Edgardo Minond, Bruno Emmer y Emiliano Espasandín y con palabras de cierre a cargo del Arq. Roberto Céspedes.

Abrió el panel de cultura el Arq. Carlos Sallaberry, socio del Estudio M/SG/S/S/S, quién eligió compartir su experiencia de la segunda etapa del proyecto para el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. “Durante la gestión del museo trabajamos sabiendo que lo importante no era que el arquitecto se luciera como autor de su propia obra o de sus ideas, sino lograr lo que la dirección del    Museo quería para los espacios, lograr la flexibilidad y funcionalidad deseada. Hizo referencia a las palabras de Jorge Glusberg, quién divide entre “museos fríos” y “museos calientes”.  “Los museos deben ser lugares abiertos para todo público. Esta fue de las premisas básicas a la hora de proyectar y construir el MAMBA”.

Lo continuó el Arq. Edgardo Minond, titular del Estudio Minond, con su exposición llamada “Aprendizajes y Enseñanzas”, quién habló de cuatro conceptos básicos en la arquitectura para la cultura: la esencia, que consiste en tratar de captar lo que identifica un lugar o a un edificio con muy pocas líneas; la escala, concepto para el cual utiliza de ejemplo a Machu Picchu, Perú, lugar en el cual se observa a la ciudadela frente a la magnificencia del fondo; como tercer concepto nombró a la complejidad de lo urbano, haciendo referencia a Nueva York, una ciudad que ya no se puede entender bajo un  concepto binario de espacios públicos y privados, sino que esta cruzada por flujos y circulaciones. Finalmente, habló de la enseñanza haciendo referencia a todo lo que se puede observar posteriormente a la construcción de la totalidad del proyecto y los aprendizajes que esto brinda. Cerró su exposición comparando a la arquitectura con un iceberg para evidenciar y dimensionar lo mucho que hay de pensamientos, concepciones y trabajo, que son mucho más de lo que se ve al observar el edificio.

Como puente entre las temáticas de cultura y educación, disertó el Arq. Bruno Emmer, del estudio suizo-argentino RDR Arquitectos, quién se refirió a cómo piensan los espacios urbanos. “Deben ser espacios de confluencia que den lugar a las libertades y oportunidades de intercambio social”. Citó a Louis Kahn y su concepción de que el mejor espacio es el patio, ya que es un lugar de encuentro. “Esos espacios de confluencia abarcan una dualidad positiva entre edificios y parques”. Así, se refirió a dos proyectos: la Plaza Houssay de Buenos Aires, en la cual trabajan actualmente, y a la recuperación y ampliación de la sede de la Universidad Torcuato Di Tella, el Campus Alcorta, en el cual se propuso el espacio verde de expansión para los alumnos en la cubierta del nuevo cuarto piso, debido a que el patio original se mantenía ocupado por la necesidad de estacionamiento. Y concluyó que “se puede observar, consecuentemente, como la Arquitectura moldea a la cultura”.

La Arq. Teresa Chiurazzi, socia del estudio CHD Arquitectos, tituló a su exposición “Desplazamientos, ambigüedades y tensiones en la arquitectura de la educación” y reflexionó conceptualmente sobre la necesidad de repensar en cada nuevo desafío acerca de la ecuación entre lo pedagógico y arquitectónico vinculado a la educación. Con respecto al desplazamiento entre la espacialidad y la disciplina, sostuvo que “la arquitectura debe despojarse de los estereotipos, recuperar sus principios fundantes y hacer de su práctica una articulación interdisciplinar, abarcativa y específica”. Apeló a Walter Benjamin y citó “se puede anticipar el tipo de vivencia que provoca, pero no se puede tener una certeza de la experiencia que pueda albergar”. También citó a George Mesmin quién sostiene que “la arquitectura escolar es una forma silenciosa de enseñanza”. Destacó que “las acciones nunca neutras de la arquitectura habilitan o restringen la accesibilidad al conocimiento y posibilitan o impiden diferentes formas de agrupamiento”.  “Deberíamos ser capaces de acabar con la lógica de las fundaciones y, en su lugar, poder sostener un trabajo mucho mas complejo, una autentica arqueología de nuestra arquitectura escolar, es decir, ser capaces de saldar cuentas con la historia y crear estrategias de intervención en las escuelas existentes; antes de pretender alcanzar lo nuevo con desconocimiento de lo precedente y con la incertidumbre del porvenir”.

El último orador fue el Arq. Emiliano Espasandín, del estudio PALO Arquitectura. Propuso una mirada global del contexto arquitectónico y la educación del siglo XXI, “estamos en una etapa donde se está llevando a cabo un cambio muy importante y profundo, la automatización de la cuarta revolución industrial, que afecta a todas las profesiones y ámbitos. Esto empieza a darle otro sentido a las profesiones, al espacio urbano y a la educación. Nunca la historia de la humanidad vivió tantos cambios radicales en tan poco tiempo, lo cual implica que vamos a tener que ir actualizándonos y la educación es una de las áreas donde se dan los mayores cambios”.

Para concluir, el Arq. Roberto Céspedes -Coordinador de la Maestría y Doctorado en Diseño de UP- hizo una brillante síntesis donde destacó que “la arquitectura educa y la educación genera una cultura” y cuestionó qué sería de Buenos Aires sin sus grandes obras arquitectónicas que generan una cultura cada vez más profunda.

TENDIEZ Experiencias continuará en abril de 2019. Más información en www.tendiez.com.ar