Espectáculos Martes, 15 de mayo de 2018 | Edición impresa

Tania Casciani: bajo las luces de Cannes

La actriz local protagoniza “Muere, monstruo, muere”, película dirigida por el mendocino Alejandro Fadel que causó sensación en el festival.

Por Redacción LA

Los teatreros de Mendoza ya conocen bien su arte. A Tania Casciani la hemos podido ver en destacadas obras locales, como “Reflejos” o “La biblioteca de Alejandrita”. También en TV: por ejemplo, en la serie “Rosswald vs. Richmond” (canal Acequia).

Sin embargo, hoy son otras luces las que iluminan el carismático rostro de la mendocina. Esta actriz, cuyos rasgos fisonómicos podrán recordar a más de uno a Frida Kahlo, acaba de presentar en el Festival Internacional de Cine de Cannes la primera película que protagoniza: “Muere, monstruo, muere”, del director local Alejandro Fadel.

En un elenco que completan otros intérpretes coterráneos como Víctor López o Romina Iniesta, Tania se destaca en su papel para esta película que Fadel no tiene empacho en remarcar que es “de terror”, y que fue rodada en escenarios del Valle de Uco.

En medio de los festejos por su cumpleaños 32, a Tania Casciani le tocó pisar la alfombra del encuentro francés y asomarse a la primera línea del cine mundial. De todas las sensaciones que le quedaron tras la gala nos habla desde Francia.

 

–¿Cómo viviste este momento tan especial en Cannes?

–Las imágenes que llegaron representan la alegría que tenemos. Estamos muy contentos y emocionados por estar todos juntos acá y estar en la prémiere de la película, de ver la “Muere, monstruo, muere” terminada. Muchos no la habíamos visto y fue una sorpresa para casi todos. Y las repercusiones han sido muy buenas hasta el momento. Algunas páginas y diarios especializados en cine publicaron las críticas, que son muy halagadoras. Y eso nos llena de alegría y entusiasmo por las cosas que puedan venir. Pero creo que la alegría más grande para todos, es sentir el afecto y las repercusiones que está teniendo en nuestros entornos. Llegan las oleadas de cariño y es lo más valioso para nosotros.

–Es una de tus primeras experiencias en cine, ¿cómo viste la película? ¿Imaginabas llegar a Cannes?

–Es mi primer estreno en cine (filmó “Los ojos llorosos” de Cristian Pellegrini, que aún no se estrena), en la mejor pantalla del mundo. Es un comienzo muy “abrazador” para mí. La verdad, nunca me imaginé llegar a Cannes con la película. Era sólo una posibilidad. Siempre la expectativa es trabajar, insistir sobre la tarea y estar concentrada en lo que uno sabe y quiere hacer. Y lo demás va llegando. La verdad fue un muy buen regalo de cumpleaños estar en Cannes. 

–¿Qué te quedó del momento?

–Mis impresiones fueron hermosas. Ver el trabajo terminado de tanta gente, ver a mis compañeros en la pantalla y vernos a todos en ese cine... Me pasó una cosa linda con la película: ciertas escenas no las habían visto y me resultó muy familiar, porque se parecían mucho a las imágenes que tenía en mi cabeza de la lectura del guion. Y eso habla de la precisión y una búsqueda muy afilada del trabajo de Alejandro Fadel, que hace que eso que leí hace muchos meses y lo que vemos ahora se parezca tanto. 

–¿Cómo fue para vos trabajar con Alejandro?

–Durante el casting e incluso en los ensayos previos a empezar el rodaje, todo fue muy fluido. Trabajé con la sensación de ya haber trabajado con él, aunque no lo había hecho. Y eso hizo que todo fuera más llevadero. Las escenas son bastante fuertes, el contexto era extremo para filmar. Mucho frío, muchos exteriores, escenas duras para una actriz. Pero gracias al acompañamiento y la precisión del trabajo de Alejandro, todo  fue mucho más simple.

–Esta experiencia, ¿es el puntapié para dedicarte más al cine?

–Siempre uno tiene el deseo de que los proyectos cinematográficos empiecen a llegar. Pero sabemos que el cine es una industria que requiere mucho dinero y estamos en un momento de nuestro país en el que lamentablemente la cultura no es prioritaria para el Estado, ni para otras instituciones, y eso lo dificulta. Esta película tiene apoyo del INCAA, de Cultura de Mendoza, del municipio, pero ha sido un largo camino, que hace que sea más complejo para trabajar en cine. Ojalá este festival sea premonitorio para todos y nos dé la posibilidad a los actores que trabajamos en esta película de seguir trabajando en cine. 

–Contame de tu personaje en “Muere, monstruo, muere”.

–Mi personaje se llama Francisca y conforma una especie de triángulo amoroso con Cruz, uno de los policías y protagonista,s interpretado por Víctor López. Y David, que es mi esposo (Esteban Bligiardi). Más... no puedo contar. 

–¿Qué tiene de especial trabajar en un film de terror?

–Algunas de las experiencias en el rodaje, que creo que fue lo más divertido, fueron los efectos especiales, que estuvieron hechos por un grupo de Francia que viajó a Mendoza a realizar este trabajo. Y para mí era toda una novedad. No había trabajado en algo así. Fue una experiencia divertida, pero extrema. 

–¿Cómo continúa el camino de la película? ¿Se presentarán en otro festival?

-Es todo muy reciente para nosotros. Acá son las ocho de la noche y recién nos estamos sacando el maquillaje y la peluquería del estreno (ríe). Todavía no caemos del estreno. Espero que la película esté en un montón de festivales, pero por ahora no está nada confirmado. Generalmente participar en Cannes abre algunas puertas, pero no es garantía de nada. Así que solo hay que esperar a que eso suceda y disfrutar el momento. 

Hasta “Le Monde” alabó la película

Con "Muere, monstruo, muere", a caballo entre el thriller y el cine fantástico, el mendocino Alejandro Fadel llevó a Cannes este domingo el terror, un género marginado que sigue siendo un "lugar de resistencia".

La historia se sitúa en una inhóspita zona de los Andes, donde van apareciendo una serie de cuerpos de mujeres decapitadas. Mientras la policía busca al asesino, van surgiendo pistas que hacen pensar que se trata de un misterioso monstruo.

El policía rural Cruz (Víctor López) estará a cargo de una investigación que cada vez se vuelve más paranormal y donde el principal sospechoso (Esteban Bigliardi) es un individuo que oye una voz en su interior que le dice "muere, monstruo, muere". 

La cinta, en la frontera del cine fantástico, es "una película que trabaja más sobre la idea del miedo que sobre el género puro y duro", explica a la AFP el director, guionista habitual de Pablo Trapero ("Elefante blanco", "Carancho").

Fadel reconoce que "el terror siempre ha sido un género muy marginado, generalmente menor" pero que, en el mundo del cine, es "un lugar de resistencia".

"El terror, en sus formas más oscuras, surrealistas y extrañas, ha encontrado un lugar de resistencia: con imágenes nuevas que provoquen y sorprendan" al espectador, insiste el director mendocino.

La crítica alabó, y mucho, la película. El periodista Diego Lerer, resumió en un tuit sus sensaciones: “Hipnótica y brutal, ‘Muere, monstruo, muere’ es una película de terror incómoda y violenta. Un poco David Lynch, un poco el Leonardo Favio de ‘Nazareno Cruz y el lobo’ y puro Alejandro Fadel. Deforme, abrumadora y audiovisualmente impactante”. 

Pablo O. Scholz, de Clarín, coincidió en el carácter perturbador de la cinta: “es un filme que combina la fantasía con el horror, que descoloca e inquieta”.

Pero el mismísimo diario Le Monde, uno de los más prestigiosos del mundo periodístico, también dedicó elogios al film del mendocino y su profundidad: “Una película que nos deja ver a la bestia: esta humanidad del presente, asida a los mitos que la violencia social, la represión, o el repliegue sobre uno mismo hace estallar en pedazos”, dijo la crítica Véronique Cauhapé.