Economía Política Jueves, 17 de mayo de 2018 | Edición impresa

Sturzenegger quiere domar la inflación antes de bajar la tasa

El presidente del Banco Central jura que el alza de precios de este año será menor que la de 2017, a pesar de la devaluación.

Por Javier Álvarez - Corresponsalía Buenos Aires

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aseguró ayer que la inflación de este año será más baja que la de 2017, a pesar de la devaluación, y dejó entrever que el precio del dólar está alto y debería bajar. 

Con más elogios que autocríticas para las estrategias utilizadas por el Central en medio de la tormenta financiera, el funcionario anticipó que la entidad no volverá a bajar la tasa de interés de referencia desde el 40% hasta lograr “encausar” la inflación. 

Dijo que lo que le preocupa ahora es la inflación núcleo -que no contempla el ajuste de tarifas ni las subas estacionales de precios- dado que al finalizar 2017 estaba en 1,4% mensual y en abril ya se ubicó en 2,1%. 

Y a pesar de la devaluación del 18,8% desde que arrancó el mes, Sturzenegger vaticinó que la inflación de mayo vendrá “bastante por debajo” de la de abril (2,7%) dado que terminó el proceso de fuertes aumentos de tarifas. 

En la jornada financiera más calma de las últimas tres semanas, el precio del dólar volvió a subir doce centavos hasta un promedio de 24,80 pesos en la city porteña, sin que el Banco Central saliera a vender reservas. 

Al ser consultado sobre si el precio de 25 pesos que el propio Central puso el lunes como para establecer un techo y frenar la alta demanda de divisas es el de equilibrio, Sturzenegger fue tajante: “Este número de 25, para este trimestre, está totalmente fuera de escala”.

Para el funcionario fue un valor con el que querían marcar un límite al mercado, porque las condiciones monetarias no pueden estar “tan desconectadas” con los precios de la economía. 

Ante la consulta de Los Andes sobre el impacto de una eventual aceleración de la inflación (por el traspaso de la devaluación a precios) en los créditos indexados (en UVAs), Sturzenegger pidió “tranquilidad” porque “la desinflación va a continuar”. 

“El proceso de desaceleración de la inflación nos parece que está todavía presente. Obviamente en el primer cuatrimestre hubo dificultades por aumentos de tarifas y suba del tipo de cambio”, sostuvo.

Para ello, añadió el funcionario, el Banco Central va a continuar con un tipo de cambio flotante, “porque eso permite a la economía corregir sus movimientos” con una paralela política monetaria restrictiva de tasas altas.  

“En 2017 la inflación cayó 13 puntos. Estoy convencido que ese proceso se va a consolidar este año con una inflación que va a ser más baja. Y tenemos definido un obtetivo final para el año que viene que es de un 5 por ciento”, dijo el funcionario. 

El mensaje del mercado

“Corrida no hubo, fue una turbulencia o una volatilidad”, dijo Sturzenegger al defender el plan de contingencia, que sobre el final de la crisis cambiaria fue coordinado con el ministerio de Finanzas, que colocó bonos a largo plazo en pesos con buen nivel de aceptación. 

El discurso de Sturzenegger estuvo en línea con lo expresado en Olivos por el presidente Maurcio Macri, quien reconoció que están tratando de coordinar mejor entre el Gabinete económico y el Central, después de los desencuentros entre protagonistas. 

Pero el jefe de la autoridad monetaria dejó entrever que él está haciendo lo que le corresponde, mientras que al Gobierno le falta un aporte. Minutos después, Macri anunció la aceleración de la reducción del gasto, es decir, un mayor ajuste. 

En el mercado financiero hay un consenso sobre la causa de la fragilidad macroeconómica de la Argentina, de su alta inflación y su elevada presión tributaria: el déficit fiscal. El país necesita que alguien le preste cada año unos 40.000 millones de dólares para funcionar.   

“El mercado dio un mensaje para el Banco Central pero también para el Ejecutivo. A nosotros nos ha hecho reflexionar y cambiar algunas cosas”, expresó Sturzenegger y remarcó que "después de la turbulencia, encauzar el proceso de inflación vuelve a ser el objetivo".

Como para alejar los fantasmas sobre una crisis, Sturzenegger mostró datos que indican que  los depósitos a plazo, tanto en pesos como en dólares, se mantienen estables y no registraron impacto ante un contexto de fuerte volatilidad cambiaria.