Más Deportes Opinión Domingo, 11 de marzo de 2018 | Edición impresa

S.O.S. para los clubes barriales - Por Maxi Salgado

Mendoza sale a marcarle la cancha a la Nación, en donde se hace lobby para que se dé vía libre a las Sociedades Anónimas Deportivas.

Por Maxi Salgado - msalgado@losandes.com.ar

El pibe estaba en la escuela, era su primer día de clases. Había armado su mochila y soñaba con que un día en vez de útiles metería goles en aquel bolsito. Su sueño, como el de todo adolescente, era jugar en la primera de ese equipo de barrio.

El mismo que era representante provincial en los torneos del ascenso, pero que guardaba la misma humildad de los comienzos.  Ahora es tiempo de escuela, pensó rápidamente, volviendo a la realidad que le traía la mañana pueblerina. 

Sus amigos, tenían los mismo sueños. El fútbol por esas tierras, cómo en muchos lugares del país todavía, es el vehículo que te da trascendencia. Te convierte en personaje. Todos comienzan a saludarte de otra manera.

El almacenero te fía, a las vecinas no les molesta que estés todo el día con la pelotita, las chicas ven en vos un héroe y hasta podés negociar que una falta a la escuela no aparezca en el registro. 

De eso habían hablado mil y una vez en el recreo, en las tardes de gaseosa en el drugstore (único lugar del condado para juntarse con los amigos), en los entrenamientos del equipo que juega la liga local. De pronto el pueblo se revolucionó. Los dirigentes no tenían plata para pagar el sueldo de los jugadores. El equipo no iba a viajar a Mendoza y se condenaba al descenso. 

Lo llamaron y le dieron un ratito para armar su bolso. Se le daba todo lo que había soñado. Subió al micro con los jugadores que ve todas las semanas en la cancha.

Los mismos que lo hacen disfrutar o sufrir.  Una vez en la cancha se calzó la camiseta y se le infló el pecho. Se convirtió en el Quijote que iba a derrumbar los molinos de viento.

Hizo dos goles y le dio a su equipo un triunfo impensado…

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Lo veníamos advirtiendo desde este espacio, los cambios en los certámenes y la decisión de que los clubes tengan cada vez más dificultades económicas apuntan pura y exclusivamente a que las instituciones se vean obligadas a convertirse en sociedad anónimas copiando el modelo europeo.

Desde hace bastante tiempo que el círculo chico del presidente Macri tiene en carpeta una lista de empresas que están interesadas en invertir en clubes de nuestro país. Aunque también hay algunas nacionales que se encolumnan en el mismo sentido. Hasta trascendieron los rubros de los que vienen esos capitales entre los que se destacan el automotriz, el farmacéutico y el tecnológico.

Por eso no sorprendió que Fernando Marín -sí, el mismo que gerenció Racing y hasta la Copa Davis y quien hoy es el coordinador general de Comunicación Estratégica de la Secretaría de Deportes de la Nación- asegurara que la "privatización" de los clubes es la única manera de darles un salvataje a instituciones que están pasando por un mal momento económico.

A mediados de 1999, Mauricio Macri era el presidente de Boca y, con el respaldo del reciente bicampeonato conseguido, golpeó las puertas de AFA para lograr que se analice la chance de que cada club tenga la posibilidad de convertirse en sociedad anónima. Consiguió que haya una votación y perdió 38 a 1. Desde que es presidente de la Nación, está trabajando para cumplir ese sueño trunco, la deuda que quedó sin saldar.

En un informe que hizo la página Dobleamarilla.com.ar se llegó a hablar que Independiente Rivadavia y Gimnasia estaban en la lista de instituciones que la AFA ofrecía para la "privatización". La Lepra por su mal momento económico y Gimnasia como un modelo de gestión exitosa junto a Racing de Córdoba, Tiro Federal de Rosario y Gimnasia y Tiro de Salta. Obviamente que esta versión fue desmentida por las autoridades de los clubes mendocinos.

Menos mal que en Mendoza se ha actuado rápidamente y esta semana hubo un pronunciamiento, por pedido del senador Gustavo Arenas, desde la Cámara de Senadores de la provincia, en contra de cualquier medida que tenga que ver con la "privatización".

La idea es poner en resguardo a las instituciones barriales, como antes se pusieron a salvo las instalaciones de las mismas con la ley de inembargabilidad. También es saludable el accionar de la Subsecretaría de Deportes que está dando subsidios a clubes que están en el corazón de barriadas populares y necesitan recuperarse. Juventud Unida de Las Heras y el Club Olimpo de Godoy Cruz son dos claros ejemplos. 

Los clubes tienen que ser de los socios. Son sociedades sin fines de lucro que fomentan la inclusión, la educación, los valores. Permiten que las personas con vulnerabilidad puedan tener las mismas posibilidades que el resto. Sacan a los jóvenes de la calle. Las sociedades anónimas sólo buscan que los números arrojen ganancias.

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Cómo si fuera la Cenicienta, el pibe no tuvo ni tiempo de disfrutar, porque se le acabó el "encanto" cuando le recordaron que 15 horas después tenía que estar en la escuela. Volver a su vida. Aunque ahora esta había cambiado para siempre, porque ya tenía una historia para contar a sus nietos. 

Cualquier parecido con la realidad que vivieron los juveniles de Unión Aconquija que vencieron a Gutiérrez el miércoles es pura coincidencia, o casi.

Esos personajes. Esos héroes anónimos de los que el deporte está plagado son los que suelen salvar al fútbol de tantas situaciones poco claras, de tanto desmanejo dirigencial.

A los clubes los salva el amor que quienes se criaron en sus instalaciones le tienen, no los pesos que puedan llegar de una empresa. Salvar esos espacios es una situación que nos compete a todos. Por más héroes anónimos.