Opinión Sábado, 9 de febrero de 2019 | Edición impresa

Sin Fuerzas Armadas no hay Nación - Por José Esteban Onofri

Por José Esteban Onofri - Licenciado en Ciencias Políticas y Sociales

Los Andes se ha referido en varias notas editoriales a la situación de indefensión de la Nación Argentina por no tener ya Fuerzas Armadas. Lo ocurrido con la necesidad de “auxilio” de países extranjeros para garantizar la seguridad de los dignatarios asistentes al G20 nos exime de mayores comentarios. 

Quiero simplemente aportar tres referencias sobre esta grave situación de Estado. 

La primera son las expresiones del Gral. Julio Argentino Roca al asumir su primera presidencia de la Nación en 1880 cuando dijo: “Al tomar a mi cargo la ad
ministración general del país, dos preocupaciones principalmente me dominan sobre todas la demás: el ejército y las vías de comunicación”. 

“El Ejército y la Armada que significan la integridad y salvaguardia de la patria en el exterior, y su paz y orden internos reclaman la atención preferente del Congreso y del nuevo Gobierno”. 

“Consagraré a las reformas que son reclamadas en este ramo mis mayores esfuerzos, para evitar los peligros del militarismo, que es la supresión de la libertad, en un porvenir más o menos lejano, y para hacer del ejército una verdadera institución, según la Constitución los entiende y el progreso moderno lo exige”. 

La segunda son expresiones de hace unos meses del Gral. (R) Julio Hang quien fuera edecán militar del presidente Alfonsín y comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, en conferencia el Rotary Club de Buenos Aires, reproducidas en Infobae: 

“El sistema de defensa se fue cayendo como un sistema de naipes. 35 años es demasiado tiempo para la decadencia de la defensa nacional, es muy difícil recuperar ese tiempo, es una tendencia casi irreversible”. 

“El servicio militar voluntario es menos gente y se gasta más plata, había 60.000 soldados y ahora son 15.000”, señaló sobre el deterioro humano y de recursos, al tiempo que destacó estudios en distintos lugares del mundo sobre la conveniencia de volver al servicio militar obligatorio. Su mayor preocupación hoy es el actual “estado de descrédito y abandono” en que se encuentran las Fuerzas Armadas. 

El Gral. Hang propuso revisar los contenidos educativos referidos a las FFAA y restablecer la consideración oficial sobre las mismas porque en Argentina “hubo un cuento de los que le lavaron la cabeza a nuestros hijos”. 

Finalmente, las expresiones del reconocido académico especialista en relaciones internacionales Juan Gabriel Tokatlian, quien en nota en Clarín con el sugestivo título “Argentina, ¿un país interdicto”?, reflexiona sobre el tema. 

Usa la figura de la interdicción a la cual se llega cuando un individuo ha sido declarado incompetente y se lo priva de la administración de su persona y de sus bienes. Interdicto e incapacidad son equivalentes; un interdicto es quien carece de autonomía y requiere un tutor. En la política mundial, la interdicción se expresa mediante la condicionalidad. Estados, actores no gubernamentales e instancias multinacionales le fijan a una nación una serie de requisitos para asegurar su inclusión en un esquema global. 

Respecto al tema de esta nota Toklatian afirma.  

“En el terreno militar, la interdicción parece menos visible pero es creciente. La Argentina decidió, desde hace varios años, no debatir ni acordar sobre una política de defensa para este siglo. No hemos definido prioridades, ni regenerado el Presupuesto de Defensa ni dotado a las Fuerzas Armadas para los retos generados por la transición de poder mundial”.

¡Cuán lejos estamos del presidente Julio Argentino Roca!