Opinión Jueves, 17 de mayo de 2018 | Edición impresa

Silo en Rusia: influencia del pensador mendocino en el mundo - Por Hugo Novotny

Por Profesor Hugo Novotny - Traductor y escritor. Movimiento Humanista

Los primeros contactos desde la Unión Soviética con las ideas y obra de Silo (Mario Rodríguez Cobos, 1938-2010) se produjeron a comienzos de 1989, en ocasión del 1er Foro Humanista Internacional realizado en Florencia (Italia), adonde llegaron representantes de la embajada soviética en Italia.  

Las visitas, recíprocas, se sucedieron los dos años siguientes: de humanistas latinoamericanos a la URSS, de académicos soviéticos a Sudamérica.

Hasta que en abril de 1991 una delegación de siloístas de diferentes países latinoamericanos y europeos es invitada por el gobierno de Mijaíl Gorbachov a participar en Moscú del seminario internacional "Vías humanistas para la transformación democrática de la URSS". Se conforma entonces el Club Humanista de Moscú, integrado por académicos de diferentes institutos de la Academia Rusa, el cual traduce y edita los primeros tres libros de Silo: "Humanizar la Tierra", "Experiencias guiadas" y "Contribuciones al pensamiento". Ese mismo año, Gorbachov inicia el desarme nuclear unilateral y, en diciembre, anuncia la disolución de la URSS. 

Los contactos y las actividades conjuntas se intensifican. Hasta que el 6 de octubre de 1993 la Academia de Ciencias de Rusia, a través de su Instituto de América Latina, resuelve entregar a Silo la distinción de Doctor Honoris Causa por su obra en favor del humanismo y la no-violencia. En febrero de 1997 Gorbachov recibe a Silo en su Fundación y le entrega su escrito "Humanismo y Nuevo Pensamiento", donde describe las significativas coincidencias entre las ideas que sustentaron la Perestroika rusa y el ideario expresado por Silo; evalúa la situación mundial y las perspectivas futuras. En palabras de Gorbachov: "Hoy la humanidad vive en condiciones tales que debe permanentemente preocuparse por su supervivencia. Este no es un desarrollo normal. Un desarrollo normal es progresista, un desarrollo que garantice -y aquí hablo en términos de los humanistas- ‘la superación del dolor y el sufrimiento’ de la gente."

Por su parte, en 2005, en la inauguración del Parque de Estudio y Reflexión "La Reja" en el oeste del Gran Buenos Aires, Silo afirmó: "Medio mundo, medio sistema supuestamente monolítico, se derrumbó. Pero aquel mundo que cayó lo hizo sin violencia y mostró las cosas buenas que existían en la gente. Es más, antes de desaparecer desde aquel mundo se propició el desarme y se comenzó a trabajar seriamente por la paz. Y no hubo ningún apocalipsis. En medio planeta se derrumbó el sistema y aparte de las penurias económicas y la reorganización de las estructuras que padecieron las poblaciones, no hubo tragedias, ni persecuciones, ni genocidios". Y sin disimular su preocupación, se preguntó: "¿Cómo ocurrirá la caída en la otra mitad del mundo?" Expresando finalmente su deseo profundo ante las crisis que acosan a la humanidad: "Que la respuesta al clamor de los pueblos sea traducida con bondad, sea traducida en la dirección de superar el dolor y el sufrimiento".

Al día de hoy, ya son siete los libros de Silo traducidos y publicados por editoriales rusas y se continúan tanto el intercambio como las actividades conjuntas con académicos e intelectuales rusos.