Opinión Jueves, 17 de mayo de 2018 | Edición impresa

Semblanza de María Antonieta Sacchi de Ceriotto - Por F. Mastrangelo y S. Balmaceda

Por Fabiana Mastrangelo y Sylvina Balmaceda - Junta de Estudios Históricos. Filial Godoy Cruz

María Antonieta Sacchi de Ceriotto era una persona elegante, menuda y de  ojos muy claros, culta en toda la extensión de la palabra, y una de las musicólogas más reconocidas de la Argentina, dueña de esa erudición característica de la élite intelectual mendocina de otras décadas. 

Fue  profesora consulta de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, miembro honorario de la Asociación Argentina de Musicología y gran colaborada de la Junta de Estudios Históricos-filial Godoy Cruz.

Fue una investigadora minuciosa en extremo y rigurosa en el uso de las fuentes como lo demuestran sus tres exquisitos y bien documentados libros editados por la Editorial de la Universidad Nacional de Cuyo (Ediunc).  

La profesión musical en el baúl- Músicos españoles inmigrantes radicados en Mendoza a comienzos del Siglo XX (2007) que cuenta acerca de una familia española inmigrante,  los Cortijo Vidal, creadora del primer conservatorio musical de Mendoza. 

La música en la petaca del misionero- Un mundo sonoro en las viñas de Rodeo del Medio. 1905-1930 (2010), que nos ofrece la experiencia de los salesianos de la Escuela de Vitivinicultura  y el Santuario de María Auxiliadora de Maipú y la educación a través de la música. 

Y una de sus últimas obras se titula: La música, incansable viajera-Sesenta años de prácticas musicales en Mendoza: 1852-1912 (2014).

Con su obra Sacchi aporta una mirada regional al panorama de la música argentina y recupera para Mendoza una historia entrañable abordando por primera vez archivos desconocidos, casi abandonados del siglo XIX, rescatando partituras y documentos y llenando así grandes vacíos de información. 

Sin este trabajo persistente y apasionado estaríamos definitivamente privados de  tramos fundamentales de la historia de la música mendocina que constituyen una fuente ineludible para estudiosos y entusiastas del tema.   

Ana María Olivencia, quien fue profesora de las cátedras de Armonía y de Historia de la Música de la UNCuyo, recuerda: "Ella fue visionaria en la Escuela de Música de la Universidad Nacional de Cuyo, en la década de 1980, cuando se continuaba haciendo énfasis solo en la formación de instrumentistas”. 

“Planteó la necesidad de la reflexión y la investigación en música y fue gestora de la Maestría en Arte Latinoamericano. Evidentemente Antonieta trascendió los límites de Mendoza con su accionar y supo ganarse el afecto de musicólogos de otras latitudes. A todos nos queda su recuerdo y su ejemplo de esfuerzo y dignidad".

Antonieta tenía una mente ágil, abierta al aprendizaje y a transmitir su saber. Pensábamos que siempre la tendríamos cerca para consultarla y acompañarnos en nuestros proyectos. Su reciente partida física nos sorprendió. Su mente lúcida y sus manos hacedoras estaban siempre dispuestas a brindar datos, escritos e ideas. En sus últimos días estaba preparando material (libros) para donar al espacio testimonial el Centro Patrimonial Artístico Cristóforo Colombo, próximo a inaugurarse. 

 Más allá de su destacadísima y reconocida trayectoria profesional, Sacchi fue además una antigua vecina de Godoy Cruz, afincada desde hace muchas décadas en el carril Cervantes, dueña de una memoria privilegiada, permanente colaboradora en los proyectos de rescate histórico. 

Su profundo arraigo se evidencia con ese legado en vida de parte de su biblioteca personal. 

Vamos a extrañar a Antonieta, la intelectual brillante y rigurosa, pero también a la afable vecina, apoyo y consulta permanente de la Junta de Estudios Históricos de Godoy Cruz, a la ciudadana constructiva, generosa con sus conocimientos, de espíritu participativo y profundo compromiso con su comunidad.