Policiales Jueves, 10 de enero de 2019

Seguirá preso el celador del colegio Murialdo acusado de abuso sexual

Así lo decidió hoy el juez Sebastián Sarmiento, al rechazar un pedido de la defensa.

Por Oscar Guillén

Seguirá detenido el celador del colegio Leonardo Murialdo que habría abusado de una niña de salita de 4, en agosto del año pasado.

Así lo decidió el juez penal Sebastián Sarmiento en una audiencia que se realizó esta mañana en la que se había solicitado el cese de la prisión preventiva por parte del abogado defensor del celador, Víctor Abalos.

 

El magistrado se expidió sobre dos cuestiones: negó el pedido de nulidad de la preventiva ya dictada por otro juez y confirmó la prisión preventiva del imputado.

Luego de que el juez leyera el resolutivo, el defensor se mostró disconforme con la medida, entendiendo que se produjo un acto de denegación de justicia.

Es que el defensor entendió que era el momento de argumentar sobre el cese de la preventiva, algo que ya se había realizado en una audiencia anterior, tal como lo sostuvieron el fiscal Gustavo Stroppiana -en reemplazo de Cecilia Bignert- y el querellante Gastón Andino. 

La historia del caso que conmocionó a Villa Nueva

El caso salió a la luz en la noche del jueves 2 de agosto cuando la mamá de una alumna de la salita de 4 del Instituto Murialdo fue a cambiarla y descubrió que le faltaba la ropa interior a su hija. "Alguien me tocó", dijo la niña. La investigación cayó en manos Cecilia Bignert, fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual.

 

El lunes 7, Bignert ordenó la detención de un empleado de mantenimiento  y lo imputó por abuso sexual agravado por acceso carnal y por la calidad de guardador.

Según trascendió, las cámaras de seguridad y el relato de la pequeña serían los elementos que tuvo en cuenta Cecilia Bignert, fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual.

Además también existe una pericia médica realizada por especialistas del hospital Humberto Notti, donde se señala que la niña tendría lesiones físicas tal vez producidas por un dedo del presunto agresor.