Turismo Domingo, 7 de octubre de 2018 | Edición impresa

Río Negro todo el año: cordillera, estepa y mar

Desde los bosques de Bariloche hasta las playas de Las Grutas, la provincia patagónica ofrece atractivos en las 4 estaciones.

Por Ignacio De La Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

La Patagonia argentina tiene ese no sé qué... Y aquí intentaremos describirlo (probablemente de manera incompleta). 

Quizás sea esa combinación que lo puede llevar a uno desde los imponentes paisajes montañeses nevados -con lagos, bosques y caudalosos ríos- hasta las playas de la costa atlántica (aunque a una versión mucho más pacífica que la sobre demandada parte bonaerense). 

Esa combinación que en un mismo viaje nos permite cruzar el país de oeste a este, atravesando kilómetros y kilómetros de estepa patagónica, con los coirones como fija en las postales, y traspasando todo tipo de climas (eso sí, siempre con el viento presente).

Si uno quiere, dentro de la Patagonia, Río Negro podría ser considerada “la” provincia.

Por lo variopinto de los paisajes que abarca en su abanico, y también, por la gran cantidad de turistas que recibe año tras año.

 

Del lado cordillerano, Bariloche es ese paraíso donde todos pueden ser felices (porque no hace falta ser egresado para disfrutar de “Bariló, Bariló”).

Con el Nahuel Huapi omnipresente -no importa en que parte de la ciudad nos ubiquemos, el lago siempre estará a nuestra disposición para una fotografía o simplemente para deleite-; la ciudad de San Carlos de Bariloche tiene atractivos para los 365 días del año. Siempre con los cerros Tronador y Catedral como blancos centinelas al fondo del paisaje.

Nieve, cerveza y aventura

Un clásico de cada año se repitió esta temporada: las nevadas tardías. Mientras que en la parte baja de Bariloche llovía copiosamente -otro clásico de la primavera barilochense-, el 21 y 22 de setiembre la nieve reforzó su presencia en el catedral, y ese fin de semana fue aprovechado por los turistas para hacer esquí y snowboard. Sobre todo por la gran cantidad de chilenos que convirtieron sus fiestas patrias (18 de setiembre) en una semanita de vacaciones y cruzaron la cordillera a esa altura del territorio nacional.

Otro atractivo siempre vigente en Bariloche y que tampoco discrimina por época o estación del año es el de la cerveza artesanal. A casi 25 kilómetros del centro cívico de la ciudad está la fábrica de la cerveza Patagonia, escala obligatoria para quienes gustan de esta bebida. 

 

Enclavada en zona de bosques y con una panorámica imponente del lago Perito Moreno y del Llao Llao, la visita al lugar permite no solo degustar las distintas variedades; sino también conocer paso a paso el proceso de elaboración para una cerveza que utiliza el agua del Perito Moreno para su elaboración.

Esquí. Las pistas de los cerros Tronador y Catedral, con manto blanco hasta entrada la primavera.

También por la misma zona está la tradicional Colonia Suiza de Bariloche, ubicada frente al lago y donde la degustación de cervezas, chocolates y platos tradicionales se convierten en algo obligatorio.

Además de la Colonia Suiza, en el centro de Bariloche están las grandes chocolaterías, las de aquellas marcas que ya se han convertido en sinónimo de souvenir para turistas.
Otra actividad recomendable para quienes disfrutan de la aventura y el aire libre en esta parte de la Patagonia es la bajada en gomón o en kayak por el Río Limay, aquel que demarca el límite entre Río Negro y Neuquén. 

Por un caudaloso cauce -aunque tranquilo, de dificultad grado 2- en poco más de una hora se pueden recorrer casi 14 kilómetros, avistando los parajes más tranquilos del lugar, aquellas casas ubicadas en medio de la nada y disfrutar de los sonidos del silencio (únicamente perturbados por el ruido del agua correr). 

Eso sí, cuando el viento está en contra del bote, a uno le faltan brazos para remar río abajo.

Bariloche estrenó nueva identidad gráfica

La Municipalidad de Bariloche y el Ente mixto de promoción turística (Emprotur) de esa ciudad estrenaron recientemente la renovada marca de la ciudad de Bariloche. 

El trabajo fue comandado por Gustavo Estecher, de la agencia Menos es Más, e incluyó talleres y entrevistas con más de 500 personas asistentes.

“Lo más interesante fue que pudimos trabajar con toda la gente de Bariloche. Hicimos más de 30 talleres, donde participaron más de 500 personas y se eligieron más de 500 elementos que definen a la ciudad. También hubo un formulario online y una plataforma especialmente diseñada para la ocasión”, destacó Estecher.

Entre los elementos distintivos diferenciados por la gente de Bariloche sobresalen el agua (en la figura de ríos, el lago y la lluvia), la montañas (también vistas como paredes de su casa), y la B inicial de Bariloche. Estos fueron claves para la marca propiamente dicha. 

No obstante, el sistema en su totalidad incluyó otros componentes de una familia iconográfica como son las 4 estaciones, los chocolates, la fauna y flora y hasta el mítico “monstruo” Nahuelito (la leyenda del ser que habita en las aguas del Nahuel Huapi).

 

“Todos estos recursos definen la identidad de una ciudad”, resumió Estecher.

“Redescubrir permanentemente nuestra identidad le da cuerpo a una comunidad. Indagar en nuestra propia identidad era algo que teníamos pendiente. No es sólo un logo, es un conjunto iconográfico de cómo muchos barilochenses se identifican. Es un trabajo fundamental, nos constituye”, destacó a su turno el intendente de Bariloche, Gustavo Genuzo, quien además destacó el trabajó de vinculación que hace el Emprotur entre el sector público y el privado.

La Trochita de jacobacci, un atractivo ferroviario 

No todo el oro que brilla en Río Negro es Bariloche. A 204 kilómetros de la ciudad turística por excelencia de la cordillera rionegrina se encuentra Ingeniero Jacobacci, un pequeño pueblo ferroviario y que -como todos aquellos poblados que vivían para y por el ferrocarril- vivió su ocaso luego de la triste privatización de este medio de transporte en los años ’90.

Instalado en medio de la estepa patagónica, entre montes y una ruta de tierra (la 23, y que se espera que en breve esté asfaltada en su totalidad), Jacobacci presentó recientemente su carta más fuerte para volver a sus años de esplendor: la recuperación de La Trochita.

Por la trocha angosta circula el viejo tren restaurado. Son 43 km desde Jacobacci hasta Ojo de Agua.

Se trata de un tren de trocha angosta, de las mismas características que el que ya explota turísticamente Esquel (Chubut). De hecho, es el mismo; aunque la Trochita de Jacobacci incluye parte del tramo que se encuentra en Río Negro y ofrece la posibilidad a los turistas de rememorar un viaje en tren. 

El tramo rehabilitado (y que ya están operando con agencias de turismo) es el que une Jacobacci con Ojo de Agua (en total, 43 kilómetros, que se completan en poco más de una hora y media). 

El viaje inaugural del remodelado tren partió a las 11.45 del 21 de setiembre pasado, ante la atenta y emocionada mirada de muchos jacobaccinos. Una emoción que encuentra su fundamento si se tiene en cuenta que en la ciudad todos son ex ferroviarios o parientes de ex trabajadores del tren.

A lo largo del tramo, en la medida en que el tren va siguiendo su ruta, los lugareños lo van saludando desde afuera, y hasta lo filman y le sacan fotos con el celular. Tienen en claro que La Trochita es parte de su identidad.

 

Según destacó la ministra de Turismo de Río Negro, Arabella Carreras, se invirtieron 3.000.000 de pesos en refuncionalizar La Trochita, que mantiene un vagón comedor idéntico al original (y que fue reacondicionado por la gente de la agrupación Tren Patagónico). 

Si bien en los primeros viajes -los inaugurales- el destino es Ojo de Agua, se espera que en los próximos meses llegue hasta Río Chico (116 kilómetros de recorrido), mientras que la meta final es Perito Moreno (en la zona de El Bolsón, un tramo de más de 350 kilómetros).

La venta de pasajes y la atención a bordo de La Trochita de Jacobacci está a cargo de los propios vecinos del pueblo, quienes han constituido una cooperativa de trabajo. Ellos son, además, quienes hacen de guías turísticos mientras dura el viaje y quienes preparan las tortas fritas y otras delicias que sirven en la excursión.

 

“En la zona del empalme se va a mejorar el parador. Vamos a poner puestos de artesanías y mejorar la casa. Ya hubo otras experiencias de reapertura, pero no fueron sostenibles en el tiempo. Por eso ahora no solo queremos recuperar la infraestructura”, destacó la ministra. Incluso, destacó que puede ser una alternativa de paseo para quienes van por la ruta 23 hasta la ciudad balnearia de Las Grutas.

El pueblo de Jacobacci nació en 1916, precisamente por la llegada del ferrocarril. El recorrido habitual dejó de circular regularmente en 1993, y ya se lo había intentado recuperar (en 2016). En sus años dorados, hacía conexión con el tren patagónico (que llegaba a la costa), pero su ruta seguía hasta Esquel.