Sup. Economía Domingo, 9 de septiembre de 2018 | Edición impresa

Retenciones: cómo afectarán al sector vitivinícola

Se estima una carga fiscal neta de entre 4,25% y 5,32%, dependiendo del valor al que se estabilice el dólar. Desde el sector muestran apoyo.

Por María Soledad Gonzalez - sgonzalez@losandes.com.ar

Finalmente esta semana el gobierno de Mauricio Macri puso las cartas sobre la mesa y marcó cómo será el esquema de retenciones para todas las exportaciones. Aparentemente tienen un principio y un final, ya que están previstas hasta el 31 de diciembre de 2020.

Si bien, en la industria el tributo no cayó bien, varios reconocen que la devaluación mejora la posición competitiva de Argentina en el mundo del vino, por lo que no deberían ser tan dañinas. 

Las bodegas deberán pagar un derecho de exportación de $ 3 por cada dólar exportado, que con los valores que se ha movido esta semana, implicaría una retención del 7,9% del valor FOB total de la factura. Cabe recordar que por ahora siguen vigentes los reintegros de exportación, que en el caso del vino embotellado son del 3,25%, por lo que la “carga fiscal neta” que tendrá el vino embotellado será del 4,64%, tomando como referencia las cotizaciones promedio de esta semana. 

 

Carlos Clement, especialista en Comercio Exterior sostuvo que “si baja a $ 35 el dólar, la carga fiscal neta será de 5,32%, o sea que aumentará la incidencia porcentual del máximo de $ 3 de derecho a medida que disminuya el tipo de cambio, Por el contrario, si el dólar sube a $ 40, la carga fiscal neta de las exportaciones de vino embotellado será de 4,25% sobre el valor FOB”. 

En la industria ven con preocupación el escenario y analizan que si esta crisis no termina rápidamente, cuando vayan subiendo las necesidades de financiamiento del sector público el gobierno podría incrementar de un día para el otro el límite máximo de $ 3 de derecho de exportación al vino embotellado, por lo que aumentaría de nuevo la carga fiscal neta. En otro escenario, la Nación también puede disminuir el reintegro de exportación, lo que también devendría en más carga para el sector exportador

Además, muchos miran con recelo los guarismos para la inflación de este año, que en promedio, según el paper que difundió el gobierno el lunes, podría rondar el 42%, algo que comenzaría a drenar la mejora que el tipo de cambio ofrece hoy.

No obstante, dos cosas hay en claro. Una es que por ahora la ecuación cierra, y esto se ha demostrado en los números de las exportaciones que difundió el INV, que muestran que los graneles y el mosto han dejado atrás más de dos años de números negativos. La segunda es que con el tiempo se podría volver a vender vino más barato embotellado, lo que debería traccionar toda la cadena vitivinícola. 

 

El análisis del sector

Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, estimó que nadie recibe un impuesto con los brazos abiertos, pero reconoció que es una cuestión temporaria. “La parte privada ya está haciendo su esfuerzo y creo que lo correcto es que el esfuerzo lo hagamos todos, no sólo el sector exportador”, aclaró.

“Si bien no estamos contentos con las retenciones, la mejora del tipo de cambio ayuda. El problema es que esto es dinámico y la inflación nos va a alcanzar, entonces todo el beneficio se habrá diluido”, agregó. 

Para Eduardo Sancho, presidente de Fecovita, el sector no sabrá con qué dólar operar hasta que se estabilice el precio. “Depende mucho de lo que pase con la inflación, porque si tenemos dolarizados los combustibles, las tarifas y los insumos, el impuesto no se licúa con el aumento del tipo de cambio”, opinó.

 

 Sancho fue precavido a la hora de evaluar que se trata de un impuesto temporario y sostuvo: “Tenemos mucho miedo a lo que pueda pasar en el futuro porque, como sucedió con el impuesto al cheque de la emergencia de 2002, el tipo de cambio baja y los impuestos quedan”.

Por otro lado, señaló que la vitivinicultura sólo exporta el 20% de su producción, el 80% restante está en el mercado interno. “Con la devaluación teníamos la posibilidad de recuperar lo que se pierde del mercado interno con la inflación, pero este impuesto nos quita competitividad”, lamentó. 

Sancho indicó que la foto de hoy es un tipo de cambio mejor, pero lo exportado se va a cobrar dentro de tres meses. “Son ventas a largo plazo y no podemos cambiarle todo el tiempo los precios al cliente. Tampoco podemos salir a ofertar si no sabemos con qué precio hacerlo”, apuntó.

 

Rodolfo Paolucci, gerente de la Cámara del Mosto, señaló que el análisis del Gobierno, por el cual el impuesto tendería a licuarse por la misma devaluación, “es válido”, pero aclaró que todo dependerá de qué tanto aumenten los costos por la inflación y si realmente la Nación va a poder retirar a tiempo la carga impositiva”. El empresario calculó esta nueva imposición en alrededor de un 8% sobre los niveles exportados.

“Venimos de un achicamiento del reintegro de la exportación, estábamos en 5 puntos porcentuales y pasamos a 3,25%, esto se suma para complicar más el panorama y las altas tasas de interés tampoco facilitan mucho el acceso al crédito”, agregó, y comentó que los efectos concretos comenzarán a notarse recién la próxima semana, cuando hayan pasado algunos días desde que el derecho a la exportación se haya hecho efectivo.