Sociedad Lunes, 9 de julio de 2018 | Edición impresa

Reciclan residuos para construir un merendero en Las Heras

Se trata de un salón de cien metros cuadrados para contener a un centenar de niños del asentamiento "Todos Unidos".

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Con una estructura metálica que solía pertenecer a una escuela y que probablemente tenía como destino el desguace en una chacarita, un grupo de jóvenes montó los cimientos de lo que será el nuevo merendero del asentamiento "Todos Unidos", ubicado en Las Heras. 

Allí asisten desde hace unos cinco años entre 80 y 100 chicos de las inmediaciones. Los constructores del salón, que tendrá unos 100 m2, son unos 10 vecinos integrantes del grupo "Grandes Manos" que, en forma solidaria, se abocaron a la tarea de promover la bioconstrucción, para dar respuesta habitacional a los sectores más vulnerables.

Ellos mismos encararon tiempo atrás, la edificación de dos casas de quincha y barro en esa misma barriada, para que sirvieran de ejemplo a los vecinos.

"La idea del merendero surgió mientras trabajábamos con la gente del barrio; ahí vimos que tenían una construcción muy precaria que sólo les servía para resguardarse del sol y de la lluvia, pero no del frío y decidimos encarar un nuevo proyecto", relató Leonardo Bianchi, uno de los líderes del equipo. 

También tuvieron en cuenta que al albergar a tantos niños, el merendero causarían un mayor impacto positivo en la comunidad. "Para empezar conseguimos la donación de una estructura metálica usada con la que le dimos forma merendero; ya tenemos paradas las columnas y nos falta el cerramiento", detalló Bianchi.

Lo que ellos utilizan son principalmente materiales reciclados y barro "que es lo que abunda en todos lados". "La idea es promover una técnica accesible a cualquier persona. Utilizando la bioconstrucción cualquiera puede hacer una casa digna", remarcó.

 

Para poder continuar con su cometido necesitan conseguir pallets y una movilidad para trasladarlos, por lo que hace unas semanas pidieron ayuda a través de su cuenta de Facebook (Grandes Manos).

"A los pallets los ponemos en las paredes como cerramiento. Los atamos firmemente con las columnas, hacemos un entramado con ellos y en el medio les ponemos botellas vacías. Al final los tapamos con barro y paja", precisó a la vez que explicó que esto hace las veces de la quincha- entramado con barro, totora, caña o paja- pero que les permite ahorrar tiempo. 

"El frío apremia, si fuera por nosotros nos gustaría estar terminando para las vacaciones de invierno", se entusiasmó el joven. La idea es que la construcción pueda utilizarse también como salón de usos múltiples para los niños del barrio. "Para que puedan recibir clases de apoyo o de teatro, entre otras", comentó Bianchi. 

Jaquelina Romero y su marido José Narváez prestan su vivienda desde hace unos 5 años para que allí funcione el merendero al que asisten entre 80 y 100 niños de las inmediaciones.

"La idea fue de una amiga mía que lo empezó en su casa, con mi esposo sólo íbamos a colaborar, pero en un momento el lugar quedó chico y lo trasladamos a nuestra casa, hasta que ella dejó y nosotros continuamos", recordó.

 

Alimento para los niños

  Allí los pequeños asisten dos veces por semana a tomar la leche, que puede ofrecerse gracias a las donaciones de vecinos y conocidos. "La venimos remando desde hace cinco años, imagínate yo tengo 7 hijos, pero sigo adelante porque me gusta y lo hago de corazón", dijo convencida.

Jaky, como es conocida en el barrio, reconoció que desde hace un tiempo el lugar que utilizaban les estaba quedando chico debido a la creciente demanda.

 "Cuando conocí a los jóvenes de la agrupación me ofrecieron donarme un nuevo espacio y me pareció una oportunidad única para los chicos, no la podíamos desaprovechar", aseguró la mujer.

Contó además que han suspendido momentáneamente las actividades hasta que el grupo termine de poner el techo del salón. "Estamos ansiosos por volver a empezar, además una vez que esté listo, tenemos pensado que vengan maestros dos veces por semana para darle apoyo a los chicos", anticipó. 

Para llevar adelante el merendero, los encargados no reciben ningún tipo de ayuda estatal, por lo que siempre son bienvenidas las donaciones de alimentos no perecederos, las de ropa y elementos de abrigo.

"También atendemos a gente mayor y si por ahí no sobra comida la repartimos entre los adultos del asentamiento, porque realmente hay mucha necesidad", se lamentó.

Para los que esén dispuestos a colaborar, el teléfono es el 2615512261.

La huella de carbono

Los jóvenes de "Grandes Manos" también buscan generar un impacto positivo en el ambiente. Por esta razón utilizan principalmente elementos reciclado y naturales como el barro.

"Al reutilizar un elemento que de otra forma hubiese ido a la basura se reduce la huella de carbono, porque se evitan todos los gases que se hubieran generado", detalló Leonardo Bianchi, uno de los líderes del equipo.

Puso como ejemplo la estructura metálica para el merendero, a la cual le alargaron la vida útil y contó que se dedican a esta actividad de forma voluntaria todos los sábados.