Opinión Domingo, 10 de junio de 2018 | Edición impresa

¿Quién pone la jueza? - Por José Luis Toso

En la UCR dicen no tener apuro, pero Cornejo pone presión por la ampliación de la corte. ¿se negocia un lugar para una jueza?

Por José Luis Toso - jtoso@losandes. com.ar

El deseo de Alfredo Cornejo de tener la mente puesta mayormente en el día a día de la Provincia se ve alterado constantemente por la marcha de la economía nacional y sus repercusiones. Aunque hay que tener en cuenta que en estos tiempos la relación con la Nación es indispensable para pensar en la planificación de la gestión local.

Las exigencias del Fondo Monetario en materia de ajuste llevan a las autoridades nacionales a mirar necesariamente hacia las provincias. Por eso durante la semana ya hubo contactos serios en tal sentido y los mismos incluyeron al gobernador mendocino. 

De todos modos, nada es novedoso para Cornejo cuando lo que se plantea es ver qué tipo de achique se puede hacer, ya que tiene siempre como carta de presentación el acomodamiento de las cuentas provinciales que debió realizar tras asumir y recibir el mando de manos de Francisco Pérez.

Pese a todo, lo que no deja de preocupar siempre es saber hasta qué punto el recorte terminará afectando los tiempos de ejecución de las obras públicas, tan apetecibles para quienes gobiernan cuando llegan los aprontes electorales. O, en todo caso, la suspensión lisa y llana de proyectos en virtud de las exigencias que pone el FMI para justificar el salvataje acordado con la administración de Mauricio Macri.

La oficialización del acuerdo para el importante préstamo y su aplicación puertas adentro seguramente obligarán a Cornejo a volver a la escena nacional con protagonismo. Más aún por su condición de titular del principal socio político del Pro en la coalición Cambiemos.

Mientras tanto, en la semana el Gobernador volvió a sacudir el tablero político con declaraciones que le permitieron mantener en alto el debate por la cantidad de miembros que debería tener la Suprema Corte de Justicia local, según su punto de vista. Ratificó públicamente, en declaraciones a un medio local, que su interés por ampliar el máximo tribunal se mantiene vigente. 

El titular del Ejecutivo reiteró que la Justicia les debe más eficiencia y celeridad a los mendocinos y que en esa problemática se enmarca su postura a favor de tener más jueces en el máximo nivel de decisión.

Por eso Cornejo refuta a los que lo acusan de querer manejar la Corte a través de jueces afines a su pensamiento político, como el propuesto Dalmiro Garay, señalando que dicha especulación no cabe porque le queda menos de la mitad de su mandato. Aunque, cabe aclararlo, los efectos de una justicia complaciente pueden verse aun después de un período constitucional al frente de la Provincia.

Las afirmaciones del Gobernador también generaron un debate en la última sesión de Diputados, donde la titular del bloque justicialista, Carina Segovia, acusó al jefe del gobierno provincial de pretender “el control de los tres poderes del Estado” y “violentar el sistema republicano” con la ampliación de la Corte a nueve miembros.

Pero la tensión se agravó por las interpretaciones que hay sobre la eventual nominación de una mujer como miembro de la Corte. Alfredo Cornejo deslizó la posibilidad de incluir una cláusula que asegure un cupo femenino si esa es una exigencia concreta de la oposición para aceptar elevar la cantidad de jueces supremos de 7 a 9, como él pretende.

En Diputados, desde el cornejismo dicen tener en estos momentos otras prioridades. Y señalan en tal sentido el debate por el juicio por jurados, una de las propuestas con las que el oficialismo busca agilizar la actividad judicial, y el proyecto por el control de la Lobesia, que está generando una pulseada importante con el sector privado por el financiamiento del sistema. 

Luego recién aparece en el orden de prioridades, siempre según fuentes de la Cámara de Diputados, el tema de la Suprema Corte. La iniciativa para llevar a nueve el número de miembros no quedó en el olvido (los dichos de Cornejo así lo confirman), pero admiten que no están dadas aún las condiciones para plantearlo con éxito en el recinto de sesiones. Un nuevo fracaso sería lapidario y definitorio. Pero dicen estar tranquilos en el radicalismo hasta que haya una mayor posibilidad de consenso.

Está claro que no haber podido avanzar con esta iniciativa en su momento fue una pulseada perdida para Cornejo, que quedó enfadado y a la espera de una revancha política.

El cornejismo no consiguió, pese a sus reiterados intentos, lograr por ahora apoyo de los diputados del Partido Intransigente, mientras que el sector kirchnerista de Podemos, que produjo en su momento la ruptura del bloque justicialista luego de la reunión de la senadora Fernández Sagasti con el Gobernador, habría repensado la idea original de dar apoyo a la propuesta a cambio de algún lugar para una mujer kirchnerista en la Corte o en otros ámbitos judiciales con trascendencia. Uno de los nuevos cupos más la Defensoría General sería una de las pretensiones. Por ahora pura especulación y hasta un manoseo a la institución judicial. ¿Y las posibles juezas supremas por el lado del radicalismo? Las hay y tienen expectativa. ¿Qué hacer con ellas en todo caso?

En cuanto a los diputados Pereyra (massismo) y Niven (demócrata), mantienen su postura contraria a la mayor cantidad de jueces en la Corte. Este sigue reiterando que su intención de no negociar se basó en una cuestión de principios partidarios, algo de lo que no se arrepiente a pesar de situaciones desagradables que se produjeron a partir del enojo que con él expresó el radicalismo. 

Por otro lado, quienes buscan bajar decibeles aseguran que el Gobernador está por el momento más que satisfecho por haber nominado a su ministro Garay para suplir al renunciante Pérez Hualde, entre otras cosas porque su aprobación por parte del Senado es prácticamente un hecho. Era el hombre elegido por Cornejo desde el primer momento para cuando se produjera una vacante, o se pudiera ampliar el número de miembros. Y logró postularlo.

Es indudable que no están dadas las condiciones para que el debate tenga el nivel que merece la Justicia mendocina, sea o no eficiente en la actualidad. Ni el empecinamiento del lado del Gobierno para lograr los votos justos para la aprobación, ni la oposición por la oposición misma son actitudes que vayan en consonancia con lo que se necesita y pregona: mejorar el servicio de justicia.