Turismo Domingo, 13 de enero de 2019 | Edición impresa

Prohibida: la isla más joven del planeta

Nadie la puede visitar, se llama Surtsey. Una violenta erupción volcánica submarina la hizo emerger en 1963.

Por Redacción LA

En Islandia se encuentra una de las islas más jóvenes de la Tierra, llamada Surtsey. Es nueva porque emergió el 14 de noviembre de 1963, como consecuencia de una violenta erupción volcánica submarina producida a 130 metros de profundidad que originó el territorio de 2,7 kilómetros cuadrados. Luego de que finalizara la erupción, cuatro años después, la isla fue creciendo hasta convertirse en uno de los sitios geográficos más encantadores para los biólogos y científicos.

 

Luego de emerger hirviendo entre las rocas, Surtsey fue descubierta por un grupo de marineros, quienes le pusieron el nombre, que proviene de Surt, un gigante de fuego de la mitología nórdica.

Hoy en día, dicha isla ubicada a 32 kilómetros de la costa sur de Islandia es uno de los pocos lugares en el planeta que se conserva prácticamente virgen y libre de la intrusión humana.

 

Ir descubriendo e investigando día a día la evolución submarina y terrestre en un ecosistema desde 0 es muy valioso para los investigadores y biólogos: estos fenómenos son difíciles de registrar ya que son pocas las islas que emergen jóvenes para ser estudiadas, y sobre todo, que se mantengan por tanto tiempo como para poder seguir el proceso y establecerse como un territorio. Actualmente, el lugar se encuentra habitado por diferentes especies de aves residentes o migratorias, más de 300 especies de invertebrados y cientos de vegetales y hongos, por lo que un nuevo ecosistema se va desarrollando en simultáneo a las investigaciones. Por este motivo Surtsey fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2008.

 

Por qué no se puede visitar

El Gobierno islandés restringió la entrada de particulares a la isla y permite que solo unos pocos investigadores obtengan permisos para estudiarla.

Actualmente los expertos que quieran visitarla deben obtener una aprobación oficial y tienen prohibido ingresar productos químicos, semillas, muestras orgánicas y animales, entre otros elementos que puedan cambiar potencialmente el ecosistema del lugar. Y por supuesto son los únicos avalados para ingresar, ya que ni se considera que haya turismo en esa zona.

 

“Estamos realizando grandes esfuerzos para proteger la isla de todo tipo de contaminación”, aseguró Marie Jackson, geóloga de la Universidad de Utah (Estados Unidos) y una de las líderes de una de las expediciones.