Turismo Domingo, 24 de junio de 2018 | Edición impresa

Portillo, esquíes y belleza trasandina

Más de 1,5 millones de personas visitarán los centros de esquí chilenos durante este invierno.Aquí las razones y una que otra recomendación.

Por Cecilia Profetico (CC)

La cordillera siempre seduce. Volar por encima de sus cumbres nevadas es disfrutar de una postal viva, cargada de poesía y belleza. Es tomar la foto del Aconcagua y de las lagunas escondidas en la inmensidad de los Andes e imaginarlas vírgenes de la presencia del hombre.

La mente y el cuerpo dejan de volar al aterrizar en el aeropuerto de Santiago de Chile, pero la aventura continúa arriba de una camioneta subiendo un camino de montaña, trepando por cerradas curvas en zigzag hasta 2.800 metros sobre el nivel del mar. Allí arriba parece reinar lo sublime, la calma, el silencio, el paraíso, el corazón de la montaña..

Más de 1,5 millones de personas visitarán los centros de esquí chilenos durante este invierno, una cifra que supone un incremento del 10% respecto del año pasado.

A dos horas y media de la capital trasandina, rodeado de imponentes montañas, con el Aconcagua de un lado y la Laguna del Inca del otro, está Portillo: un centro que se ha ganado el reconocimiento internacional por su sofisticada hotelería, calidad y mantenimiento de sus pistas, andariveles sin congestión y excelente esquí fuera de pista.

Portillo es el centro de esquí más antiguo de Sudamérica y su historia forma parte importante de la tradición de este deporte. Fue expandiéndose con los años: además del hotel que tiene en el centro de esquí, se convirtió en parte de un grupo de “hoteles hermanos”, compuesto por Tierra Atacama (San Pedro de Atacama), Tierra Chiloé ( el nuevo hotel boutique en el archipiélago de Chiloé) y Tierra Patagonia (Torres del Paine).

Para relajarse después de un largo día en la montaña, la piscina o el jacuzzi con agua climatizada al aire libre al borde de la laguna, así como los masajes o el sauna se revelan como opciones ideales justo antes de deleitarse con la gastronomía de nivel a cargo del chef Rafael Figueroa.

Gracias a su gran prestigio como resort de montaña, con más de 65 años de experiencia, Portillo ha cautivado a turistas por generaciones, convirtiéndose en una tradición familiar para huéspedes de todo el mundo que valoran la calidad de la nieve y sus pistas, pero también su ambiente familiar. 

Pistas para novatos y expertos

La oferta es variada y a medida: desde family weeks (con promociones y actividades para todas edades), friends weeks (pensadas para jóvenes y adultos) y hasta una semana del vino, en la que los visitantes pueden combinar el esquí con catas en reconocidas viñas.

El restaurante de montaña Tío Bob’s -ubicado a 3.100 metros- ofrece deliciosos platos y buena música en medio de la nieve y la jornada deportiva. Cuando las pistas duermen, el entretenimiento transcurre en el bar del hotel, ambientado con música en vivo.

Para los esquiadores expertos las pistas de Portillo ofrecen grandes desafíos y les permiten pulir sus destrezas en 34 pistas (la más larga es de 2.456 metros, y el punto más alto 3.322 metros) para todos los niveles, con 14 andariveles. Y para quienes no son experimentados pero apuntan a serlo, cuenta con una reconocida escuela con instructores certificados.

Entre julio y setiembre, dependiendo de las condiciones de nieve y clima, los pasajeros de Portillo que disfrutan de la práctica de heliesquí pueden acceder en un helicóptero a las pistas de nieve virgen en las cumbres que rodean el centro.

La nieve que este año ya ha caído permitió a algunos centros de esquí abrir sus puertas antes de lo habitual. Buen presagio para una temporada que promete ser una de las mejores de los últimos 30 años.

Los pronósticos meteorológicos anuncian que seguirán las nevadas, lo que permitirá mantener abiertos los centros hasta fines de octubre.