Sociedad Jueves, 14 de junio de 2018 | Edición impresa

Alargaron el intestino a una nena por primera vez en Mendoza

Alexa, tras pasar 3 de sus 5 años en hospitales, fue intervenida el 1 de junio. Tiene 6 meses de recuperación y puede tener una vida normal.

Por Verónica De Vita - vdevita@losandes.com.ar

Médicos del hospital pediátrico Humberto Notti realizaron por primera vez en la provincia una cirugía de alargamiento de intestino en una niña.

Ocurrió el 1 de junio y la pequeña tiene 5 años. 

Se trata de una intervención para pacientes con síndrome de intestino corto, aunque es muy poca la proporción de personas a las que puede realizarse.

Además de los beneficios para su salud, ya que es habitual la falta de nutrición adecuada en estos casos, el impacto fuerte es en su calidad de vida.

Aunque la pequeña Alexa Jazmín continúa internada, se espera en 6 meses tener resultados positivos y que pueda retomar sus actividades. 

De los 5 años de vida, Alexa ha pasado prácticamente 3 internada. Es que por los problemas de absorción necesita un particular cuidado de su nutrición además de alimentación parenteral. Es de Malargüe, donde no pueden brindarle la asistencia domiciliaria que necesita.

Desde muy chiquita ha sido sometida a diversas operaciones, incluso una del corazón. Esas cirugías inevitables en su intestino son las que lo dejaron de menor extensión,  lo cual implica que haya menor trayecto para la absorción de nutrientes.

Esto implica malnutrición y usualmente desnutrición, con un desarrollo deficitario, en general son niños de bajo peso y menor talla. Presentan diarreas a repetición y vómitos.

La intervención fue liderada por el cirujano Humberto Scherl, quien se desempeña en el nosocomio y estuvo acompañado por el doctor Marcelo Barrenechea, jefe del Departamento de Cirugía Infantil del Hospital Garrahan.

En diálogo con Los Andes, Scherl destacó que es habitual en el hospital cuando se hace por primera vez una intervención invitar a alguien de larga trayectoria y conocimientos al respecto. De todas formas aclaró que se trata de una operación sencilla. 

“Es una niña muy linda, picuda y simpática”, describió el médico. 

Tiene atresia intestinal múltiple, una malformación congénita obstructiva del tubo digestivo que hace que este esté parcial o totalmente tapado.

Termina por gangrenarse y este tramo debe ser resecado con cirugías. Luego de varias intervenciones, el intestino queda corto.

Según datos 2009-20013 del Registro Nacional de Anomalías Congénitas de Argentina, la prevalencia de la atresia de intestino al nacer es de 3,10 cada 10 mil nacidos vivos.

El médico detalló que si un intestino habitualmente tiene 3 metros y medio, hay niños que quedan con un metro o 40 centímetros, por poner un ejemplo. De ahí las dificultades en la nutrición ya que las paredes del intestino son las que absorben los nutrientes. 

Media vida en un hospital.

Alexa llegó al mundo apurada, no quiso esperar y nació prematura. Por eso pasó un tiempo en Neonatología, aunque lograr alcanzar la vereda le llevó un tiempo y varias operaciones. “A los 3 días de nacida se dieron cuenta de que tenía atresia intestinal múltiple y a los 5 días tuvo la primera operación”, recordó su mamá, Antonella.

Luego fue intervenida nuevamente en San Rafael, pero la cirugía no funcionó. “La trajeron al Notti, estuvo 4 meses internada y le hicieron varias operaciones, la última a los 3 meses y ahí le cortaron parte del intestino que no funcionaba y es ahí que queda con el síndrome”.

La mujer, que no tiene otros hijos ni tampoco pareja, habla en plural: “Estuvimos 1 año y 11 meses internados en Mendoza (en el  Notti), me quedaba en el hospital, y cuando venía la familia se quedaban en la casa de Ronald McDonald”.

El hospital se convirtió en su casa, dormía en la habitación con su hija y en estas condiciones, claro, no puede tener trabajo. Tampoco tiene obra social. Sólo el certificado de discapacidad de su hija.

”Es una niña muy linda, picuda y simpática”, describió el médico Humberto Scherl.

A los 9 meses la operaron del corazón. Después de aquellos casi dos años de internación, volvieron a su casa y Alexa mantenía una vida casi normal.

Había alimentos que no le caían bien y por eso su mamá aprendió a evitarlos. De chocolate, nada. Mandarina y naranja sólo el jugo porque no puede digerirlos y la manzana, rallada. 

“Es que si se descompone y le da vómito con una sola vez se descompensa mucho por la nutrición insuficiente y la única manera de compensarla es volver a internarla”, detalló.

Aunque los médicos le habían dicho que tanto tiempo de internación podía tener impacto en su capacidad para sociabilizar, pronto se adaptó. “A correr todavía no se anima, pese a que tiene 5 años, siente que su cuerpo no lo resiste, pero sí sube y baja y mentalmente es  como cualquier otro niño de su edad; le encanta bailar, jugar, ir a la escuela”, mencionó. 

A mediados del año pasado comenzó a tener vómitos y deshidratación, otra vez a una cama de hospital . “Hace 11 meses que mi hija está internada, desde el 25 de julio y 'sigo internada' en San Rafael", dice con resignación la mujer. 

Lo que necesita es alimentación parenteral, que puede hacerse con asistencia domiciliaria, pero para eso hace falta tener obra social. Existe sólo en el Notti , pero ellas son del sur, por eso su hija ha permanecido internada, porque es la única opción posible para su realidad. 

Esperanza

Una de las alternativas para resolver la problemática y evitar la alimentación parenteral de largo plazo es esta cirugía realizada, a la que acceden pocos pacientes porque deben darse ciertas condiciones.

La Técnica de Bianchi (duplicación intestinal), consiste en aumentar la longitud del intestino y se conoce como STEP (enteroplastía tranversa serial).

Se usan grapadoras mecánicas y de forma simultánea para realizar secciones transversales en el intestino adquiriendo una apariencia en "zig-zag" sin alterar la vascularización intestinal.

La intención es que el intestino tenga más trayecto de recorrido. Ahora hay que esperar a que el intestino se adapte, lo que puede llevar unos 6 meses.

"Si fuera exitoso quedaría con una vida normal", dijo el profesional. Antonella es optimista: "Los médicos me habían dicho que el proceso de recuperación sería más largo y que iría a terapia pero no pasó". 

Por el momento, siguen "internadas", esperando juntas los resultados de esta apuesta;  quizás sea la última gran batalla entre pasillos de hospitales.