Sup. Economía Domingo, 1 de julio de 2018 | Edición impresa

Por la crisis, empeoró la distribución del ingreso

Se estima que la desigualdad se habría acentuado por la mayor inflación y la devaluación del peso que se ha registrado.

Por CC

En el arranque de este año, empeoró la distribución del ingreso, interrumpiendo la mejora que se fue registrando desde fines de 2016, de acuerdo a los datos del Indec del primer trimestre de este año.

El indicador que mide la distribución del ingreso – coeficiente de Gini- toma en cuenta cómo se reparte la totalidad de los ingresos por persona. Es un indicador que varía entre 0 y 1. Cuanto más cercano a 1, mayor es la desigualdad en la distribución del ingreso y pasa lo contrario cuando se acerca a cero ( igualdad absoluta). Tanto en relación a igual trimestre de 2017 como con relación al IV trimestre del año pasado, el coeficiente registra un incremento.

Analizando la masa de ingresos con relación a un año atrás, hay un deterioro porque la evolución de los ingresos más altos fue superior a los del resto, con excepción del 10% más pobre que tuvo una leve mejora desde niveles muy bajos ( en promedio, percibieron $ 1.652). Por eso, la brecha entre el 10% de ingresos más alto y el 10% más bajo disminuye de 22 a 20 veces, con mayor desigualdad en toda la escala.

 

Además, a nivel internacional, y también en Argentina, los sectores de altos ingresos tienden a subdeclarar lo que ganan e incluso a no responder la encuesta de los Institutos de Estadística. Por eso, se sostiene que este valor del coeficiente de Gini es un “piso de desigualdad” ya que si el 10% más alto respondiese en forma correcta la Encuesta, la desigualdad sería aún superior.

En la nueva serie del Indec, la mayor desigualdad en el reparto de la torta se produjo en el tercer trimestre de 2016, período en que la economía estaba en recesión. Luego tuvo una mejora hasta alcanzar un piso en el último trimestre de 2017. Ahora se revirtió y se estima que esa desigualdad se habría acentuado por la mayor inflación, la devaluación del peso y la caída en términos reales del salario y de los ingresos de los trabajadores independientes.

Los datos del Indec marcan que en promedio, la población urbana con ingresos, cobró $ 16.824 mensuales entre enero y marzo de 2018. De ese total,  la mitad  – estimada para todo el país en más de 25 millones de personas – tiene ingresos por todo concepto, como salarios, jubilaciones, ayudas sociales, honorarios-- inferiores a $ 12.000 mensuales. En tanto, descendiendo en la escala, el 30% - unas 7,5 millones de personas- percibió menos de $ 7.840.

 

El informe del Indec marca también  que, en promedio, las mujeres perciben casi un 30% menos que los varones. Los varones registran $ 19.631 y las mujeres $ 14.096.  Y esto pasa porque son más las mujeres con ingresos por debajo del promedio.

Si se considera sólo a la población asalariada, la mitad percibió menos de $ 14.980. Aquí el registro del Indec marca que el 33,9% trabaja “en negro” y en promedio cobra casi un 57% menos que los que están registrados, además de carecer de beneficios de salud, cobertura de jubilación, pensión o accidentes de trabajo. De un promedio de $ 20.091 para los asalariados con descuento jubilatorio, baja a $ 8.691 para los que no están registrados.

La inflación seguirá presionando

Impulsada básicamente por el impacto de la devaluación en el precio de los alimentos, la inflación de junio se perfila como una de las más altas del año. Los economistas advierten que la suba va a superar el 3% este mes, teniendo en cuenta que además, deben computarse los aumentos en las naftas y el transporte.

Los pronósticos van desde subas del 2,5% hasta 3,5%. La consultora LCG, por ejemplo, estimó para junio un piso de 3,2% y una variación Interanual que equivaldría a 26,7%, según explica Melisa Sala, economista de esa consultora.

En cambio, Fausto Spotorno, de la consultora Ferreres & Asociados, calcula que la suba estará cercana al 2,5%, ya que alimentos estaba dando, antes de terminar el mes, aumentos del orden 3%. Con todo, el economista cree que el traslado de la suba del dólar a los precios en góndola "se va a ir dando de a poco", dado que si las empresas no venden, tampoco pueden trasladar mucho a sus productos.