Editorial Viernes, 23 de febrero de 2018 | Edición impresa

Perros en la calle: educar e informar

Vecinos y municipios protegen “de la calle” a los perros y gatos. Guarderías y programas de esterilización se suman para evitar el maltrato.

Por Editorial

Que la Argentina sea el país de América Latina con más mascotas por habitante no quita que entre sus calles circulen perros y gatos sin hogar.

La situación se replica en nuestra provincia, donde es alarmante la cantidad de gatos y perros, especialmente estos últimos, que se encuentran en situación de abandono en el Gran Mendoza. 

En grandes ciudades como en poblaciones pequeñas, la situación por los animales abandonados genera debates en la administración pública y moviliza a miles de vecinos.

En las plazas, en las calles, en los costados de algunas rutas y en barriadas humildes, se aprecian muchos canes sueltos, que sobreviven a duras penas y que en ocasiones pueden convertirse en un problema para la salud humana debido a las enfermedades que padecen.

Afortunadamente existen muchas asociaciones de protección del animal, especialmente integradas por gente joven, que se ocupan de estos casos, y se hacen cargo, con los medios que cuentan, de remediar la difícil realidad. Pero hay que advertir que lo hacen a "puro pulmón", sin recursos económicos y apenas contando con el apoyo en dinero o donaciones de otros habitantes. 

También y desde hace tiempo, los municipios han establecido en sus jurisdicciones áreas de Zoonosis, desde las cuales se vacunan y se trata a los vagabundos, produciendo en general unas veinte castraciones por día en promedio, lo que intenta poner en retroceso, aunque en un proceso muy lento, las constantes reproducciones que tienen estos animales.

Son servicios a los que también recurren los dueños con tenencia reconocida de sus ejemplares, procurando de esa manera que no haya más crías y, en tal sentido, frenar un poco el desamparo de los canes que se dejan en la vía pública, o en los portales de las veterinarias.

Situaciones que suelen experimentar los profesionales del área y también las casas de los grupos ciudadanos que militan contra el maltrato y el abandono de mascotas.

Dos rescatistas de animales, Fernanda Lucero y Marcela Costa, señalaron a un diario de nuestro medio que el abandono de cachorros no es nuevo, pero que está empeorando y que si no se toman las providencias del caso en el corto plazo, la provincia puede enfrentar una emergencia.

Una de estas militantes contó que ha auxiliado o llevado tratamiento a más de 800 animales. Adviértase la gravedad del caso si por departamento, en la zona Metropolitana, existen entre seis a ocho protectoras civiles, además de personas que actúan de esa forma por cuenta propia.

Mientras no haya acciones más enérgicas y contundentes por parte del Estado, esta realidad perdurará. Por eso es necesario insistir en educar para una tenencia responsable: eso incluye aplicación de vacunas, desparasitación, buen alimento, recreación y esterilización e informar las posibilidades que la gente tiene para impedir los nacimientos no deseados.

Esto incluye que la gente conozca las posibilidades que brindan los municipios a través de los carros donde se efectúan las castraciones. No obstante, estos quirófanos móviles deben hacer un trabajo sostenido en el tiempo. No sirve que un tráiler vaya un día un rato a la mañana a una plaza.

Un trabajo serio es que el veterinario y su equipo se instalen todo el tiempo que haga falta en las zonas calientes o conflictivas que generan gran parte del problema.

Éstas son las zonas más carenciadas donde proliferan animales callejeros y donde las personas tienen poco acceso a estas posibilidades sanitarias.

Otro aporte es disponer de refugios o guarderías para que las entidades puedan tener allí a los canes, pero como una medida transitoria, para luego darlos en adopción. A todas luces se quieren evitar las tristes y penosas "perreras" de antaño, que llevaron a la muerte a tantos animales.