Más Deportes Opinión Lunes, 5 de noviembre de 2018 | Edición impresa

Pasión y razón la final histórica de Boca y River - Por Leandro “Tato” Aguilera

La definición en una serie de dos partidos de la Libertadores por los dos clubes más importantes de Argentina, es algo único e irrepetible

Por Leandro “Tato” Aguilera - Periodista mendocino de TyC Sports

Podemos decir de nosotros mismos como sociedad muchas cosas buenas y malas pero hay algo que nos caracteriza de manera perfecta, eso es la pasión que tenemos por el fútbol. Esto es algo con lo que convivimos desde muy chicos cuando alguien futbolero de la familia o, si no hay, algún amigo nos hace sentir el amor por un club donde su camiseta engloba muchas cosas. 

Lo que pasó en la Copa Libertadores de América con la clasificación de los dos clubes más importantes de la Argentina a la final, es algo único e irrepetible porque por cuestiones de reglamento -en las ediciones anteriores no se podía dar una final entre dos instituciones del mismo país, aunque alguna vez pasó porque a las semifinales habían llegado tres equipos brasileños-. Como de calendario, desde el año que viene el partido definitorio se jugará en un estadio neutral (en el 2019 será en el estadio Nacional de Santiago de Chile). El ida y vuelta entre los dos equipos argentinos no se volverá a vivir de esta manera en una final. Además, vamos a recordar un poco la historia, desde la década del 60 que la Copa nunca tuvo una final entre Millonarios y Xeneizes. 

En la Capital Federal, como en cada localidad de nuestro país, sólo se habla de esos partidos que se disputarán (por ahora, el 10 en la Bombonera y el 24 en el Monumental). Caminás por cualquier barrio y te encontrás con alguien que te pregunta por los jugadores o por los partidos que se avecinan. La frase más repetida es "la que se viene!" o "desde hoy hasta el 25 no vas a dormir por todo lo que tenés que trabajar".

Las dos, son ciertas y sólo genera responsabilidad en cada uno de los protagonistas de esos dos encuentros que para la Argentina pasan a ser una "final del mundo" pero de clubes.

Toda esa pasión extrema con la que vivimos tenemos que entenderla de la mejor manera. Sin dudas que se palpita todo esto de una manera muy especial pero seas del cuadro que seas lo más importante es entender esto como un juego en el que se puede ganar o perder pero la vida continúa.  No porque tu club pierda la Copa ante el rival de toda la vida vas a pensar que todo terminó. Esto es simple, el que la gane, tendrá gloria deportiva y el que no tristeza con la necesidad de levantarse rápidamente porque si hay algo que siempre repetimos en el fútbol  es que tarde o temprano hay revancha.

Ojalá todos estemos a la altura de tamaño acontecimiento. Los argentinos tenemos que entender que la razón debe ser parte de esta final también, para que sólo exista rivalidad entre los hinchas de River y Boca no tomar al "otro" como un enemigo.

Todos tenemos ese sentimiento por un club y en nuestra familia, amigos, conocidos, existe el que siente lo mismo por el otro, entonces por qué tomarlo de mala manera? La respuesta es que no hay razones para hacerlo. Sólo deseo que vivamos esta final de 180 minutos en paz, respetando al prójimo y sintiendo orgullo por tener a los dos clubes de nuestro territorio en esta final continental.