Turismo Domingo, 30 de diciembre de 2018 | Edición impresa

País Vasco: Bilbao y Guernica, la ciudad bombardeada

La capital vasca es la cuarta urbe más poblada de España y es un placer recorrer sus callejuelas medievales, sus puentes y bares.

Por Federico Chaine - fedechaine@hotmail.com

Bilbao es la ciudad más grande e industrializada del País Vasco. Me traslade al centro utilizando la muy eficiente red de buses públicos. Me instalé en un hostel de la zona del Deusto y salí a recorrer la cuarta ciudad más poblada de España. Bajé hasta la Ría que serpentea por toda la urbe y desemboca en el Mar Cantábrico. La construcción emblema es el renombrado Museo Guggenheim. Sus curvas futuristas destacan justo al borde del agua. Lo diseñó el arquitecto canadiense Frank Gehry y se inauguró en 1997. 

Se erigió con materiales como cristal, piedra caliza y placas de titanio. Hice la foto obligada frente a la peculiar edificación con un añadido: me paré bajo una araña gigante, escultura de la artista francesa Louise Bourgeois. Se llama Maman y fue realizada en bronce y acero con diez metros de altura y 22 toneladas de peso.

 

Siguiendo por la ribera de la Ría se observan varios puentes que comunican los dos lados de la ciudad. El del Deusto es el más antiguo. El más moderno es el que diseñó Santiago Calatrava y recibe el nombre de Zubizuri que significa Puente Blanco en Vasco.

El ingreso al Casco Viejo lo preside el Teatro Arrigada. Bilbao fue fundada en 1300 por Diego López de Haro. Me interné por las callejuelas medievales hasta la tradicional Plaza Cuadrada, punto de encuentro con sus cafés, bares y restaurantes donde sirven los típicos pinxos de la gastronomía vasca. 

Hay mucho ambiente y turistas pero los precios son muy altos, como en todo el País Vasco.  La lluvia es un factor climático siempre amenazante por estas latitudes. Llueve, para; vuelve a llover y para de nuevo. Así todo el día. Continué mi recorrido hasta el Mercado de la Ribera, el más grande de Europa con 10.000 metros cuadrados de superficie cubierta.

Llegué hasta la Plaza de Toros de Vista Alegre y el Centro Cultural de La Alhóndiga donde cada columna que sostiene el edificio posee un diseño diferente y personalizado, obra del francés Pierre Starck. Es una ciudad grande pero se puede recorrer a pie. Los residentes utilizan la red de Metro planificada por Sir Norman Foster de diseño vanguardista y con cúpulas de cristal que marcan el ingreso a las estaciones.

 

Los vascos son apasionados, tercos y con un gran amor por sus ancestrales costumbres. El fútbol no es la excepción. Su equipo es el Athletic Club que supo de glorias pasadas y es uno de los grandes de España. Su mítico estadio, San Mamés, fue derruido para levantar el Nuevo San Mamés. Una obra impactante acorde a los tiempos modernos. El campo se emplaza cerca de la Ría y su capacidad se agrandó para poder albergar 53.000 espectadores sentados. Por dentro es rojo y con tribunas techadas. Se inauguró en 2013.  La ciudad está rodeada por montañas y verdes colinas. 

El Museo Guggenheim de Bilbao abrió en 1997 y es un hito de la arquitectura del siglo XX

La mejor vista panorámica se consigue desde la cima del monte Artxanda a donde se accede mediante un característico funicular rojo, que fue dañado por las bombas durante la Guerra Civil en 1938. El ascenso dura unos cinco minutos. Una vez arriba hay un amplio parque recreativo.  Desde allí se divisa toda la ciudad. En otro sector del mirador se aprecia a lo lejos la costa marítima y las aguas del Mar Cantábrico cuyas playas están a 30 minutos en coche del centro de Bilbao.

A solo 33 kilómetros se encuentra la ciudad de Guernica. Se accede en micro desde la estación Termibus y demora 40 minutos. Es tristemente célebre por haber recibido un artero bombardeo sobre la desprotegida población civil en la tarde del 26 de abril de 1937. Treinta y tres bombarderos de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria Italiana (al servicio de Francisco Franco) la rociaron con explosivos, bombas anti personales y bombas incendiarias rellenas de aluminio y óxido que elevaron la temperatura a más de 2500 grados.

 

Fue la primera vez en la historia militar que una ciudad fue bombardeada desde el cielo. Se estima que hubo 126 muertos y 900 heridos para una población de 5000 habitantes. Ese fue el luctuoso saldo que dejaron tres horas y media de bombardeo incesante. La ciudad quedó destruida en un setenta por ciento. Había refugios antiaéreos pero el ataque fue sorpresivo y tomó desprevenida a la gente.

Me introduje en uno de los refugios que todavía se conservan frente a la fábrica Unceta y Cia donde se hacía la pistola Astra.  

Guernica es, desde la Edad Media, el símbolo de la libertad vasca. Bajo la sombra de un roble se establecieron las leyes denominadas “Fueros”  que otorgaban autonomía a la región. Ese roble continúa siendo el emblema. Distintos retoños del árbol original han sido plantados a lo largo del tiempo. El bombardeo no lo afectó y quedó de pie rodeado de la devastación. Se ubica en el jardín de la Casa de Juntas donde sesiona la Asamblea General de Vizcaya. En la Sala de la Vidriera un hermoso vitreaux cubre el techo donde se aprecia el famoso árbol y los escudos de cada ciudad vasca. El roble tiene su propia canción Gernikako Arbola.

El impacto del bombardeo en un mundo encaminado irremediablemente a una conflagración de escalas inimaginables inspiró al artista malagueño Pablo Picasso para pintar su cuadro más famoso. Lo llamó “Guernica” y es un enorme óleo sobre lienzo de 7 x 3,5 metros que actualmente se exhibe en el Museo Reina Sofía de Madrid. 

 

Está considerada como una de las obras más importantes del siglo XX. Muestra el atroz acto cometido por seres humanos contra los de su propia raza. Picasso utilizó el blanco, negro y gris para crear su pintura. Se pueden pasar varias horas analizándolo. En una plazoleta de Guernica sobre la calle Pedro de Elejalde se puede apreciar una reproducción en tamaño natural hecho en cerámica. La fama del cuadro fue tal que hasta el mismo Hitler quiso adquirirlo para poder destruirlo y que no se convirtiera en ícono. El Museo de la Paz en el centro de la ciudad recuerda con fotos y filmaciones la triste jornada.  

El deporte donde los vascos destacan es la Pelota Vasca y en Guernica se encuentra el frontón de Jai Alai más grande de la Península Ibérica. Fue inaugurado en 1963. Es el juego de pelota más veloz que existe ya que el esférico alcanza velocidades de hasta 300 km/h. 

Cultura. El mural en tamaño natural del “Guernica” de Picasso que recrea el bombardeo del 26 de abril de 1937.

Una canasta con forma de medialuna sirve para dar impulso a una pelota de caucho recubierta de cuero. La canasta puede tener un costo de hasta 500 Euros ya que se confecciona artesanalmente y a la medida del jugador. 

 

Otro lugar de interés es el Parque de los Pueblos de Europa con esculturas del donostiarra Eduardo Chillida (1924-2002) y del británico Henry Moore (1898-1986). La Plaza del Mercado funciona desde tiempos medievales y es uno de los más grandes a cielo abierto donde los productores ofrecen sus mercancía frescas. Las heridas de las bombas han ido cicatrizando pero el recuerdo sigue presente para evitar que se repitan semejantes atrocidades.

Datos útiles

Hostel en Bilbao: 17 dólares

Boleto de Metro simple: 1,50 dólares

Entrada al Museo Guggenheim: 18 dólares

Centro Cultural La Alhóndiga: gratuito

Mercado de la Ribera: gratuito

Funicular Monte Arxanda: 1,50 dólares

Bus de Bilbao a Guernica: 2 dólares (BizkaiBus A3515)

Refugio antiaéreo en Guernica: gratuito

Museo de la Paz: 7 dólares

Frontón de Jai-Alai: gratuito (salvo eventos especiales)

Casa de Juntas de Guernica: gratuito