Turismo Domingo, 3 de junio de 2018 | Edición impresa

Ostuni, la ciudad blanca sobre las colinas y con olivos milenarios

Reconocida por su gastronomía, el aceite de oliva virgen extra biológico y sus sitios arqueológicos, como el de Santa María de Agnano.

Por Elena V. Araniti - Especial para Los Andes

Cuando le propones a alguien un viaje a Italia, lo primero en lo que se piensa es en Roma con su Coliseo, el río Tíber, el Vaticano; en Venecia y sus canales; en Milán y la moda; en Florencia y su Ponte Vecchio; en Nápoles con el Vesubio y Pompeya. Sin embargo hay partes de Italia por descubrir e igualmente encantadoras.

La región de la Puglia en el sur de Italia, es una tierra de mil caras, una combinación perfecta de arte, cultura y paisajes de mar y colinas. Buena comida, gente muy cálida y agradable y muchos, muchos, muchísimos olivos milenarios, interminables extensiones, que además de producir un excelente y particular aceite de oliva virgen, representan una preciosa joya a conservar, de un valor inestimable para esa tierra besada por el sol.

Mi experiencia en Puglia, más precisamente en la ciudad de Ostuni, fue en oportunidad del Premio Biol 2018, durante cuatro días de marzo, en los cuales también participé -entre otras-, de actividades organizadas/ promocionadas por una Agencia de Promoción Regional del Turismo, que se llama “Puglia Promozione”, que me permitió transitar un mágico camino entre el análisis sensorial del aceite, el arte, la cocina y paseos relajantes por la zona costera de Ostuni, descubriendo las orquídeas silvestres y el área del “Parque Natural de la Dunas Costeras”….., cuna de la vegetación mediterránea y con una fauna especial.

Ostuni es una “ciudad blanca”, que instalada sobre tres colinas y rodeada de olivos milenarios, regala unas maravillosas vistas al Mar Adriático, única por el color de sus calles y casas, un pueblo que recuerda aquellos de España y que no está tan preparado a nivel turístico como otras italianas, lo que hace que tenga un particular encanto que supe apreciar.

Ostuni se encuentra en Valle d’Itria, salpicado de campos de olivos, de los que se obtienen aceites de oliva vírgenes muy apreciados. 

El Valle d’Itria está sembrado de Trulli (construcciones particulares realizadas con piedras) y de bellísimas poblaciones como Locorotondo, Martina Franca, Cisternino, Alberobello, con su arquitectura singular de blancas y estrechas casas rectangulares.

Un viaje por esta zona es una buena oportunidad para descubrir algo de la inmensa Puglia, un sur de Italia muy auténtico, con mucha arqueología (visitamos el sitio arqueológico de Santa María de Agnano), ciudades con arte, gastronomía excelente, donde es imposible no mencionar a las “masserie” típicas (establecimientos productivos de diversa índole, donde también se puede comer) donde probamos platos tradicionales/característicos, como fue la experiencia en “Masseria De Michele”, “Masseria Terre Nobili Tradizioni Pugliesi” y en la “Masseria Sansone”; también hemos participado en una actividad de “showcooking” con degustación de platos principalmente vegetarianos y realizados con materias primas orgánicas.

El sur de Italia y sobre todo la Puglia, conservan lugares todavía vírgenes y una historia, geografía y cultura únicas en el Mediterráneo…….

Volví a casa fascinada y agradecida por la hermosa experiencia compartida con personas de todo el mundo, fue una oportunidad interesante y valiosa, no solo por el intercambio de experiencias y conocimientos en el sector del aceite de oliva virgen extra biológico, dentro de un evento importante - el Premio Internacional BIOL 2018, que desde 1996 premia la calidad del aceite de oliva virgen extra biológico- , sino por la oportunidad de conocer la Puglia profunda, su historia, su paisaje, su cultura, su gente y ¡sus exquisitas comidas!